Cuando la marca es el primer premio

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fausto de comodón

La crisis está permitiendo conseguir algunos chollos y no solamente físicos, también intangibles como el nombre comercial de un producto reconocido por el consumidor que ayude a crecer a un nuevo negocio.

Hace apenas unos meses unos jóvenes emprendedores de Yecla decidieron dar un impulso a su empresa dedicada a la fabricación de colchones que empezaba a andar con las lógicas dificultades de todo inicio.

La operación se basaba en comprar parte de la maquinaria de una de las empresas que más trayectoria tenía en el sector del colchón, casi 30 años de antigüedad, y que encima con renombre entre los consumidores: Comodón.

Afincada en Mula, a la larga tradición de la empresa se le sumaba la popularidad que poseía por, entre otros factores, el patrocinio de un equipo ciclista que llevó el nombre de Comodón a todos los rincones. Pese a la fama, en los últimos años la situación económica de la empresa no había sido buena lo que le llevó a una liquidación judicial a la que acudieron los   emprendedores yeclanos que no sólo compraron maquinaria, también se hicieron con la joya del lote: la marca Comodón.

“Sólo pujamos nosotros por la marca. La compramos porque éramos la empresa Vital Dream y nos costaba horrores vender. Comodón dejó muy buen poso en el mercado con productos bien acabados, con calidad y buen prestigio y esa era la oportunidad de abrir el mercado”, explica Fausto Ortuño el gerente de la empresa yeclana que adquirió la firma con el objetivo de impulsar un negocio que quería hacerse un hueco de inmediato en un sector con mucha competencia.

La sorpresa se la llevó Fausto y sus socios cuando 17 de los antiguos trabajadores de la empresa con sede en Mula se organizaron en una cooperativa y empezaron a utilizar la marca Comodón sin autorización. “Mula Confort Comodón Sociedad Cooperativa era el nombre que se pusieron. Lo vinos en la prensa y nos pusimos de inmediato en contacto con la oficina de patentes y marcas para que lo retiraran por ser una marca registrada”, explica Fausto Ortuño.

Lo curioso es que en la liquidación de la empresa original los antiguos trabajadores de Mula y los de Yecla entablaron relación “y les pregunté si tenían o no interés en la marca. Me dijeron que no, que no les interesaba”, relata el actual gerente de Comodón desde sus instalaciones situadas en el polígono Las Teresas de Yecla.

Sin embargo, los antiguos trabajadores sabían que parte de su posible éxito estaba en la palabra Comodón aunque les duró poco. “A los pocos días de presentar la reclamación en la oficina de patentes lo quitaron”, comenta Fausto Ortuño recordando aliviado que no tuvo que acudir a los tribunales para defender lo que había comprado como parte fundamental del crecimiento de su negocio: la marca Comodón.

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