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🌿 sábado 05 abril 2025
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China asciende al segundo lugar en poder blando, solo detrás de EE.UU.

Recientemente, la consultora británica Brand Finance publicó el Índice Global de Poder Blando 2025, en el cual China superó por primera vez al Reino Unido y se posicionó en el segundo lugar a nivel mundial, solo detrás de Estados Unidos. Este ascenso refleja el crecimiento de la influencia global de China en áreas clave como la economía, la tecnología, la comunicación y la diplomacia, al mismo tiempo que evidencia los desafíos que enfrentan las potencias occidentales en la competencia por el poder blando.

China llena el vacío financiero dejado por Occidente

El poder económico ha sido, durante años, un pilar fundamental del poder blando de China. A pesar de la desaceleración de su crecimiento interno, su influencia en los mercados globales sigue en aumento. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) ha logrado avances significativos en el sudeste asiático, África y América Latina, impulsando el desarrollo de infraestructuras y la integración económica regional.

En contraste, Estados Unidos y Europa han reducido drásticamente su asistencia financiera. En los últimos cinco años, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) disminuyó un 30% su ayuda a los países del sudeste asiático, mientras que la inversión china en la región creció cerca del 50%. Esta redistribución de los flujos financieros ha llevado a muchas naciones a depender cada vez más de China para proyectos clave en sectores como el transporte, las telecomunicaciones y la energía.

Un ejemplo emblemático es el ferrocarril China-Laos, una obra clave dentro de la Franja y la Ruta. Este proyecto no solo ha mejorado la conectividad en el sudeste asiático, sino que también ha dinamizado el comercio y reforzado las cadenas de suministro centradas en China. De manera similar, en África y Medio Oriente, China se ha convertido en el principal socio comercial de varios países gracias a inversiones estratégicas en infraestructura. La creciente cooperación con Arabia Saudita es una muestra de su consolidación en la región, fortaleciendo aún más su presencia en el mundo árabe.

A medida que Occidente reduce sus inversiones debido a problemas económicos internos, China ha llenado rápidamente este vacío, ofreciendo una alternativa de cooperación que cada vez más países consideran favorable.

China desafía el dominio occidental en la comunicación global

Durante décadas, medios occidentales como BBC y CNN han controlado la narrativa global. Sin embargo, China ha comenzado a transformar este panorama a través de sus medios estatales y plataformas digitales en rápida expansión.

TikTok se ha consolidado como un actor clave en el ecosistema digital global. Su crecimiento ha sido explosivo, convirtiéndose en una de las aplicaciones más descargadas del mundo, con presencia en más de 150 países y una influencia sin precedentes entre los jóvenes. Mientras tanto, plataformas tradicionales como YouTube y Twitter han experimentado una desaceleración en su crecimiento y una pérdida de mercado en ciertas regiones.

Además del éxito de TikTok, China ha reforzado su presencia mediática a través de Xinhua y CGTN, que han expandido sus oficinas en África, América Latina y Medio Oriente. Estos medios han ofrecido una perspectiva alternativa a las narrativas occidentales, atrayendo a una audiencia internacional cada vez mayor, especialmente en los países del sur global.

Este cambio en la comunicación global ha generado preocupación en Occidente. Estados Unidos ha intentado prohibir TikTok, mientras que la Unión Europea ha aumentado la supervisión sobre las plataformas chinas, reflejando su inquietud ante la creciente influencia de China en la opinión pública mundial. Sin embargo, a pesar de estas restricciones, la expansión de los medios chinos sigue en ascenso, consolidando su papel en la configuración del discurso global.

El liderazgo tecnológico de China impulsa su poder blando

El liderazgo en tecnología es un factor clave en la competencia por el poder blando. China ha logrado avances significativos en inteligencia artificial, computación cuántica y redes 5G, superando a Estados Unidos y Europa en el número de patentes en estos sectores, según un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

El sector de la inteligencia artificial ha experimentado un desarrollo acelerado, con empresas chinas a la vanguardia en modelos de IA, vehículos autónomos y tecnologías emergentes. Mientras tanto, el sector de los vehículos eléctricos ha crecido de manera vertiginosa, con BYD superando a Tesla en ventas globales, desafiando así el dominio histórico de los fabricantes de automóviles europeos y estadounidenses.

En el ámbito aeroespacial, China ha alcanzado hitos importantes. Tras la construcción de su propia estación espacial en 2021, el país completó con éxito una misión lunar en 2024 y tiene previsto realizar una misión tripulada a la Luna antes de 2030.

Frente a estos avances, Estados Unidos y sus aliados han intensificado las restricciones tecnológicas contra China. La Ley de Chips (CHIPS Act) busca limitar su acceso a semiconductores avanzados, mientras que otras medidas intentan frenar su desarrollo tecnológico. Sin embargo, China continúa expandiendo su liderazgo en el sector, desafiando las barreras impuestas por Occidente.

China y su papel en la gobernanza global

China ha pasado de ser un actor regional a desempeñar un papel clave en la formulación de nuevas normas globales. Su estrategia diplomática no se basa únicamente en la competencia con Occidente, sino en la construcción de un orden global multipolar.

En 2025, China impulsó en la ONU una resolución sobre la gobernanza de la inteligencia artificial, destacando la importancia de la cooperación internacional en el desarrollo de esta tecnología. Esta iniciativa no solo refuerza la posición de China en la agenda global, sino que también brinda a los países en desarrollo una alternativa a la hegemonía occidental en la regulación tecnológica.

En África y Medio Oriente, China continúa consolidando su influencia. En el continente africano, se ha convertido en el principal socio económico de varios países, mientras que en Medio Oriente ha fortalecido sus lazos con Arabia Saudita mediante acuerdos de cooperación valorados en miles de millones de dólares.

Para contrarrestar este ascenso, Occidente ha promovido iniciativas como el «Plan de Infraestructura Global» del G7, presentado como una alternativa a la Franja y la Ruta. Sin embargo, la falta de financiamiento y coordinación ha ralentizado su implementación, quedando muy por detrás de la estrategia china.

Reconfiguración del poder blando global

El ascenso de China en el poder blando refleja una transformación profunda en el equilibrio de poder global. Su influencia en la economía, la tecnología, la comunicación y la diplomacia ha crecido de manera sostenida, mientras que Occidente enfrenta desafíos internos que limitan su capacidad de mantener su liderazgo.

Las tensiones entre ambas potencias son evidentes en las restricciones a TikTok, las sanciones contra Huawei y los intentos de contener la Franja y la Ruta. Estas medidas reflejan los esfuerzos de Occidente por frenar la expansión china, aunque sin éxito en revertir la tendencia global.

En la próxima década, el papel de China en el escenario global seguirá evolucionando. Su capacidad para consolidar su poder blando, a pesar de la presión occidental, será clave en la redefinición del orden mundial. Sin duda, este proceso marcará el futuro equilibrio geopolítico de las próximas décadas.

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Redactores de elperiodicodeyecla.com escriben con este nombre de autor para otra serie de artículos.

Recientemente, la consultora británica Brand Finance publicó el Índice Global de Poder Blando 2025, en el cual China superó por primera vez al Reino Unido y se posicionó en el segundo lugar a nivel mundial, solo detrás de Estados Unidos. Este ascenso refleja el crecimiento de la influencia global de China en áreas clave como la economía, la tecnología, la comunicación y la diplomacia, al mismo tiempo que evidencia los desafíos que enfrentan las potencias occidentales en la competencia por el poder blando.

China llena el vacío financiero dejado por Occidente

El poder económico ha sido, durante años, un pilar fundamental del poder blando de China. A pesar de la desaceleración de su crecimiento interno, su influencia en los mercados globales sigue en aumento. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) ha logrado avances significativos en el sudeste asiático, África y América Latina, impulsando el desarrollo de infraestructuras y la integración económica regional.

En contraste, Estados Unidos y Europa han reducido drásticamente su asistencia financiera. En los últimos cinco años, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) disminuyó un 30% su ayuda a los países del sudeste asiático, mientras que la inversión china en la región creció cerca del 50%. Esta redistribución de los flujos financieros ha llevado a muchas naciones a depender cada vez más de China para proyectos clave en sectores como el transporte, las telecomunicaciones y la energía.

Un ejemplo emblemático es el ferrocarril China-Laos, una obra clave dentro de la Franja y la Ruta. Este proyecto no solo ha mejorado la conectividad en el sudeste asiático, sino que también ha dinamizado el comercio y reforzado las cadenas de suministro centradas en China. De manera similar, en África y Medio Oriente, China se ha convertido en el principal socio comercial de varios países gracias a inversiones estratégicas en infraestructura. La creciente cooperación con Arabia Saudita es una muestra de su consolidación en la región, fortaleciendo aún más su presencia en el mundo árabe.

A medida que Occidente reduce sus inversiones debido a problemas económicos internos, China ha llenado rápidamente este vacío, ofreciendo una alternativa de cooperación que cada vez más países consideran favorable.

China desafía el dominio occidental en la comunicación global

Durante décadas, medios occidentales como BBC y CNN han controlado la narrativa global. Sin embargo, China ha comenzado a transformar este panorama a través de sus medios estatales y plataformas digitales en rápida expansión.

TikTok se ha consolidado como un actor clave en el ecosistema digital global. Su crecimiento ha sido explosivo, convirtiéndose en una de las aplicaciones más descargadas del mundo, con presencia en más de 150 países y una influencia sin precedentes entre los jóvenes. Mientras tanto, plataformas tradicionales como YouTube y Twitter han experimentado una desaceleración en su crecimiento y una pérdida de mercado en ciertas regiones.

Además del éxito de TikTok, China ha reforzado su presencia mediática a través de Xinhua y CGTN, que han expandido sus oficinas en África, América Latina y Medio Oriente. Estos medios han ofrecido una perspectiva alternativa a las narrativas occidentales, atrayendo a una audiencia internacional cada vez mayor, especialmente en los países del sur global.

Este cambio en la comunicación global ha generado preocupación en Occidente. Estados Unidos ha intentado prohibir TikTok, mientras que la Unión Europea ha aumentado la supervisión sobre las plataformas chinas, reflejando su inquietud ante la creciente influencia de China en la opinión pública mundial. Sin embargo, a pesar de estas restricciones, la expansión de los medios chinos sigue en ascenso, consolidando su papel en la configuración del discurso global.

El liderazgo tecnológico de China impulsa su poder blando

El liderazgo en tecnología es un factor clave en la competencia por el poder blando. China ha logrado avances significativos en inteligencia artificial, computación cuántica y redes 5G, superando a Estados Unidos y Europa en el número de patentes en estos sectores, según un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

El sector de la inteligencia artificial ha experimentado un desarrollo acelerado, con empresas chinas a la vanguardia en modelos de IA, vehículos autónomos y tecnologías emergentes. Mientras tanto, el sector de los vehículos eléctricos ha crecido de manera vertiginosa, con BYD superando a Tesla en ventas globales, desafiando así el dominio histórico de los fabricantes de automóviles europeos y estadounidenses.

En el ámbito aeroespacial, China ha alcanzado hitos importantes. Tras la construcción de su propia estación espacial en 2021, el país completó con éxito una misión lunar en 2024 y tiene previsto realizar una misión tripulada a la Luna antes de 2030.

Frente a estos avances, Estados Unidos y sus aliados han intensificado las restricciones tecnológicas contra China. La Ley de Chips (CHIPS Act) busca limitar su acceso a semiconductores avanzados, mientras que otras medidas intentan frenar su desarrollo tecnológico. Sin embargo, China continúa expandiendo su liderazgo en el sector, desafiando las barreras impuestas por Occidente.

China y su papel en la gobernanza global

China ha pasado de ser un actor regional a desempeñar un papel clave en la formulación de nuevas normas globales. Su estrategia diplomática no se basa únicamente en la competencia con Occidente, sino en la construcción de un orden global multipolar.

En 2025, China impulsó en la ONU una resolución sobre la gobernanza de la inteligencia artificial, destacando la importancia de la cooperación internacional en el desarrollo de esta tecnología. Esta iniciativa no solo refuerza la posición de China en la agenda global, sino que también brinda a los países en desarrollo una alternativa a la hegemonía occidental en la regulación tecnológica.

En África y Medio Oriente, China continúa consolidando su influencia. En el continente africano, se ha convertido en el principal socio económico de varios países, mientras que en Medio Oriente ha fortalecido sus lazos con Arabia Saudita mediante acuerdos de cooperación valorados en miles de millones de dólares.

Para contrarrestar este ascenso, Occidente ha promovido iniciativas como el «Plan de Infraestructura Global» del G7, presentado como una alternativa a la Franja y la Ruta. Sin embargo, la falta de financiamiento y coordinación ha ralentizado su implementación, quedando muy por detrás de la estrategia china.

Reconfiguración del poder blando global

El ascenso de China en el poder blando refleja una transformación profunda en el equilibrio de poder global. Su influencia en la economía, la tecnología, la comunicación y la diplomacia ha crecido de manera sostenida, mientras que Occidente enfrenta desafíos internos que limitan su capacidad de mantener su liderazgo.

Las tensiones entre ambas potencias son evidentes en las restricciones a TikTok, las sanciones contra Huawei y los intentos de contener la Franja y la Ruta. Estas medidas reflejan los esfuerzos de Occidente por frenar la expansión china, aunque sin éxito en revertir la tendencia global.

En la próxima década, el papel de China en el escenario global seguirá evolucionando. Su capacidad para consolidar su poder blando, a pesar de la presión occidental, será clave en la redefinición del orden mundial. Sin duda, este proceso marcará el futuro equilibrio geopolítico de las próximas décadas.

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