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viernes, octubre 23, 2026 🍇 🍷
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César Roses, el yeclano que se cuela entre los mejores CEO de México

Quién le iba a decir a este yeclano que empezó de albañil que iba a terminar dirigiendo una empresa con 9.000 personas a su cargo y que Forbes le iba a distinguir por su trabajo como CEO. Se llama César Roses, nació en Yecla, vivió sus primeros años en el barrio del Sol y hoy desarrolla su vida profesional y familiar a miles de kilómetros, en México.

Entre ambos puntos hay una trayectoria difícil de resumir: empezó a trabajar como albañil con apenas 14 años, pasó por un centro de atención telefónica en Albacete, participó en la apertura de operaciones en Guatemala, entró en Mediapro, recorrió varios países impulsando su expansión internacional y terminó asentándose definitivamente en México. Actualmente dirige allí una compañía de alrededor de 9.000 trabajadores y ha conseguido entrar en la selección de CEO realizada por Forbes México.

Pero cuando habla de su historia, Roses vuelve una y otra vez al principio: Yecla.

De Yecla y de su trayectoria hemos hablado por videoconferencia a primera hora de una mañana de trabajo para este yeclano.

«La familia de mi padre es de ahí y ahí siguen. Voy bastante, de hecho», explica. Nació en la ciudad y permaneció en ella hasta aproximadamente los cinco años. Su recuerdo de aquella primera infancia está ligado al barrio del Sol, a su abuelo, a la bicicleta y a lugares que ya han cambiado o desaparecido. «Ahí nací, ahí pasé los primeros años viviendo, pero la realidad es que luego iba muchas veces al año porque la familia sigue ahí».

El Andaluz y los recuerdos de infancia

Aunque posteriormente la familia se trasladó a Albacete, Yecla nunca desapareció de su vida. «Cada vez que voy me acuerdo de cosas que ya no están», asegura. Uno de esos recuerdos es el bar Andaluz, que permanece asociado a su infancia y a una imagen muy concreta: escuchar a El Último de la Fila.

«Los recuerdos que yo tengo, fíjate, de estar en el Andaluz escuchando El Último de la Fila… Y obviamente lo recuerdas todo gigante. Y luego vuelves y dices: “Ah, bueno, pues era más chiquitica la plaza de lo que yo me imaginaba”».

La conclusión que extrae es sencilla: «La infancia te marca mucho».

Su familia paterna sigue profundamente vinculada a Yecla. En la entrevista recuerda especialmente a su abuela, Aurora Ripoll, fallecida recientemente a los cien años después de haber sido homenajeada por su centenario. Roses cuenta que la visitaba cuando regresaba a Yecla y que incluso llevó a una de sus hijas para que pudiera conocerla.

También conserva referencias muy concretas de la geografía familiar: la calle Peligros, donde vivía su abuela, y posteriormente la calle Hospital. «Tengo buenos recuerdos y voy mucho a ver a la familia», resume.

césar roses
César Roses junto a su abuela (ya fallecida), su esposa y una de sus hijas.

Empezó a trabajar con 14 años

La carrera de quien hoy dirige a miles de personas comenzó muy lejos de los despachos. «En el currículum siempre sale el de los dieciocho años, pero yo empecé a los 14, de albañil», recuerda. Durante aquella etapa trabajó entre Elda y Murcia y todavía conserva el recuerdo de una obra situada cerca del Teatro Romea.

El trabajo llegó antes que los estudios porque, reconoce, nunca encajó bien con el sistema educativo tradicional. «A mí siempre el estudio tradicional, al menos como lo viví, me aburrió bastante y no se me daba. Entonces, a mí me gustaba trabajar y me puse a trabajar, a trabajar, a trabajar».

Después de la construcción pasó a un call center en Albacete. Con el tiempo comenzó a ahorrar y decidió estudiar aquello que realmente le interesaba. Su interés estaba en las finanzas. Acabó viajando a Boston para estudiar Contabilidad Financiera en Harvard, una experiencia que recuerda de manera completamente distinta a sus primeros años como estudiante.

«Eso sí lo disfruté, porque ya es otro tipo de estudio. No era tanto vomitar todo en un examen y ya, sino que era más técnico y más práctico».

Llegar hasta allí tampoco fue sencillo. «Era mi obsesión ir ahí. Pero tenía que ahorrar. En mi familia nunca hemos tenido muchos cuartos, la verdad».

Después continuó formándose: realizó un máster en España, estudió Mercadotecnia y actualmente cursa Filosofía en la UNED, esta vez «por gusto». Su madre había estudiado esa carrera y siempre le había atraído.

Guatemala: la puerta de entrada a América Latina

El primer gran cambio profesional llegó mientras trabajaba en el call center de Albacete. Tras aproximadamente dos años fue ascendido a coordinador y apareció la oportunidad de participar en la apertura de una operación en Guatemala. Tenía alrededor de veinte años.

«Dijeron: “Oye, ¿quién quiere ir a este proyecto?”. Entonces nos apuntamos varios y salí yo, no sé por qué». Aquella experiencia resultó decisiva. «Ahí fue la primera vez que llegué a América Latina y ahí ya como que me dije: “Hostia, esto me gusta”».

Roses no idealiza Guatemala y recuerda las dificultades relacionadas con la inseguridad, pero sí quedó cautivado por la forma de relacionarse de la gente. «A pesar de toda la inseguridad y todas las cosas que muchas son verdad, la gente es menos fría que en Europa. Son muy cálidos, muy familiares, muy cercanos. Y eso me gustó porque al final yo vengo de pueblo».

Precisamente esa cercanía contrastaba con la sensación que después tuvo en algunas grandes ciudades europeas.

Mediapro y una carrera internacional

Finalizado el proyecto de Guatemala, regresó a España. Un contacto le abrió entonces la puerta de Mediapro en Barcelona, justo cuando la compañía estaba desarrollando una nueva división vinculada a los videojuegos.

«Por cosas de la vida, a través de un contacto, me pillo un tren de Albacete a Barcelona. Los conozco, dicen “venga, va”, y ahí me quedé en Barcelona».

El proyecto comenzó a crecer y Mediapro decidió llevar aquella línea de negocio a diferentes países. Buscaban internamente a alguien que se encargara de la expansión internacional. La experiencia previa de Roses en Guatemala y su dominio del inglés jugaron a su favor. «Yo, aprovechando que ya había estado en Guatemala, dije: “Oye, pues ahí me apetecería”.

Comenzó entonces una etapa caracterizada por los viajes y las aperturas internacionales. Pasó por China, Estados Unidos, Argentina y Colombia, entre otros destinos. «Llegaba a un país, estabilizaba la operación y luego saltaba a otro».

Y aunque pueda sonar a una carrera de grandes despachos, Roses ofrece otra imagen: «Suena muy ejecutivo, pero al final es un trabajo muy de trinchera: llegar sin nada, buscarte una oficina de cero, buscar a gente de cero».

México: «De aquí quiero hacer mi vida»

México debía ser simplemente una parada más en el camino de este yeclano. Llegó con el objetivo de abrir una nueva operación, crear el equipo, buscar responsables y continuar posteriormente hacia otro destino. Pero algo cambió.

«Cuando llegué a México dije: “Esto me gusta”. Me gusta de verdad». No habla únicamente de negocio, aunque considera que las oportunidades empresariales del país siguen siendo enormes. Habla también de una sensación personal. «El país es de esos que te hacen clic».

Lo que inicialmente iba a ser una estancia profesional terminó transformándose en una decisión vital: «Me empecé a quedar un poquito de tiempo y ya dije: “De aquí quiero hacer mi vida”, la verdad».

Y así fue. Conoció a una mexicana, se casó y formó allí una familia. Tiene dos hijas, nacidas en México, a las que también ha tramitado la nacionalidad española.

Desde aquel clic han pasado más de 10 años.

De una fiesta escolar a dirigir 9.000 trabajadores

El salto profesional más reciente también surgió de una casualidad. En una fiesta del colegio de su hija mayor conoció al propietario de una gran empresa mexicana de servicios, SIMEX, con aproximadamente 9.000 empleados.

«Me dice: “Oye, llevo tiempo buscando a alguien con el perfil de Dirección General. ¿Te apetece?”. Y dije: “Bueno, sí. La verdad que sí”».

La propuesta terminó convirtiéndose en su actual responsabilidad. Dirigir una empresa de semejante tamaño como SIMEX podría parecer mucho más complicado que poner en marcha una pequeña compañía. Roses, sin embargo, sorprende con su respuesta. «Es más fácil que las startups».

Su explicación tiene que ver con la estructura. En un proyecto nuevo existen problemas de tesorería, incertidumbre, equipos todavía por construir y dificultades para garantizar incluso el pago de las nóminas. «Se sufre mucho», admite.

En una organización consolidada, aunque la complejidad sea enorme, «hay gente para todo» y existen estructuras que funcionan. «Se duerme mejor por la noche porque las cosas funcionan».

Forbes México

El reconocimiento de Forbes México llegó casi de manera inesperada. La revista elaboró una selección de veinte CEO y Roses no pensaba que pudiera figurar entre ellos. Cuando vio el resto de nombres entendió todavía mejor la dimensión del reconocimiento. «Si te fijas en los otros 19 que salen, son todos multinacionales. Coca-Cola, L’Oréal… monstruos».

Por eso insiste: «No me lo esperaba. Porque aunque parezca grande una empresa de 9.000 personas, comparado con esos bichos… son monstruos».

El reconocimiento le produjo una satisfacción especial. «Me hizo un montón de ilusión. De verdad, porque no me lo esperaba. Asumía que iban a salir veinte multinacionales y ya está».

Y ese momento también le llevó a mirar hacia atrás. «Dices: “Joder, qué vértigo y qué rápido ha pasado todo”. Pero sí, hombre, te llenas de orgullo y da gusto».

El albañil de 14 años sigue presente

¿Qué queda de aquel adolescente que comenzó trabajando como albañil y después fue teleoperador?. Roses responde que intenta que quede todo.

Su experiencia le ha hecho valorar especialmente la ética del trabajo y la capacidad de «remangarse», incluso cuando se alcanza un cargo de responsabilidad.

«El César que sigue agradecido, que le gusta el trabajo, que se siente orgulloso de haber empezado desde abajo y lo volvería a hacer».

César Roses
Amigos y fmiliares de César Roses en la escuela de música de Yecla.
Ángel Alonso
Ángel Alonso
Director de elperiodicodeyecla.com. Entró a formar parte de este medio de comuncación en 2003 y en 2008 digitalizó lo que era un medio local impreso. Especilizado en información local de Yecla.

Quién le iba a decir a este yeclano que empezó de albañil que iba a terminar dirigiendo una empresa con 9.000 personas a su cargo y que Forbes le iba a distinguir por su trabajo como CEO. Se llama César Roses, nació en Yecla, vivió sus primeros años en el barrio del Sol y hoy desarrolla su vida profesional y familiar a miles de kilómetros, en México.

Entre ambos puntos hay una trayectoria difícil de resumir: empezó a trabajar como albañil con apenas 14 años, pasó por un centro de atención telefónica en Albacete, participó en la apertura de operaciones en Guatemala, entró en Mediapro, recorrió varios países impulsando su expansión internacional y terminó asentándose definitivamente en México. Actualmente dirige allí una compañía de alrededor de 9.000 trabajadores y ha conseguido entrar en la selección de CEO realizada por Forbes México.

Pero cuando habla de su historia, Roses vuelve una y otra vez al principio: Yecla.

De Yecla y de su trayectoria hemos hablado por videoconferencia a primera hora de una mañana de trabajo para este yeclano.

«La familia de mi padre es de ahí y ahí siguen. Voy bastante, de hecho», explica. Nació en la ciudad y permaneció en ella hasta aproximadamente los cinco años. Su recuerdo de aquella primera infancia está ligado al barrio del Sol, a su abuelo, a la bicicleta y a lugares que ya han cambiado o desaparecido. «Ahí nací, ahí pasé los primeros años viviendo, pero la realidad es que luego iba muchas veces al año porque la familia sigue ahí».

El Andaluz y los recuerdos de infancia

Aunque posteriormente la familia se trasladó a Albacete, Yecla nunca desapareció de su vida. «Cada vez que voy me acuerdo de cosas que ya no están», asegura. Uno de esos recuerdos es el bar Andaluz, que permanece asociado a su infancia y a una imagen muy concreta: escuchar a El Último de la Fila.

«Los recuerdos que yo tengo, fíjate, de estar en el Andaluz escuchando El Último de la Fila… Y obviamente lo recuerdas todo gigante. Y luego vuelves y dices: “Ah, bueno, pues era más chiquitica la plaza de lo que yo me imaginaba”».

La conclusión que extrae es sencilla: «La infancia te marca mucho».

Su familia paterna sigue profundamente vinculada a Yecla. En la entrevista recuerda especialmente a su abuela, Aurora Ripoll, fallecida recientemente a los cien años después de haber sido homenajeada por su centenario. Roses cuenta que la visitaba cuando regresaba a Yecla y que incluso llevó a una de sus hijas para que pudiera conocerla.

También conserva referencias muy concretas de la geografía familiar: la calle Peligros, donde vivía su abuela, y posteriormente la calle Hospital. «Tengo buenos recuerdos y voy mucho a ver a la familia», resume.

césar roses
César Roses junto a su abuela (ya fallecida), su esposa y una de sus hijas.

Empezó a trabajar con 14 años

La carrera de quien hoy dirige a miles de personas comenzó muy lejos de los despachos. «En el currículum siempre sale el de los dieciocho años, pero yo empecé a los 14, de albañil», recuerda. Durante aquella etapa trabajó entre Elda y Murcia y todavía conserva el recuerdo de una obra situada cerca del Teatro Romea.

El trabajo llegó antes que los estudios porque, reconoce, nunca encajó bien con el sistema educativo tradicional. «A mí siempre el estudio tradicional, al menos como lo viví, me aburrió bastante y no se me daba. Entonces, a mí me gustaba trabajar y me puse a trabajar, a trabajar, a trabajar».

Después de la construcción pasó a un call center en Albacete. Con el tiempo comenzó a ahorrar y decidió estudiar aquello que realmente le interesaba. Su interés estaba en las finanzas. Acabó viajando a Boston para estudiar Contabilidad Financiera en Harvard, una experiencia que recuerda de manera completamente distinta a sus primeros años como estudiante.

«Eso sí lo disfruté, porque ya es otro tipo de estudio. No era tanto vomitar todo en un examen y ya, sino que era más técnico y más práctico».

Llegar hasta allí tampoco fue sencillo. «Era mi obsesión ir ahí. Pero tenía que ahorrar. En mi familia nunca hemos tenido muchos cuartos, la verdad».

Después continuó formándose: realizó un máster en España, estudió Mercadotecnia y actualmente cursa Filosofía en la UNED, esta vez «por gusto». Su madre había estudiado esa carrera y siempre le había atraído.

Guatemala: la puerta de entrada a América Latina

El primer gran cambio profesional llegó mientras trabajaba en el call center de Albacete. Tras aproximadamente dos años fue ascendido a coordinador y apareció la oportunidad de participar en la apertura de una operación en Guatemala. Tenía alrededor de veinte años.

«Dijeron: “Oye, ¿quién quiere ir a este proyecto?”. Entonces nos apuntamos varios y salí yo, no sé por qué». Aquella experiencia resultó decisiva. «Ahí fue la primera vez que llegué a América Latina y ahí ya como que me dije: “Hostia, esto me gusta”».

Roses no idealiza Guatemala y recuerda las dificultades relacionadas con la inseguridad, pero sí quedó cautivado por la forma de relacionarse de la gente. «A pesar de toda la inseguridad y todas las cosas que muchas son verdad, la gente es menos fría que en Europa. Son muy cálidos, muy familiares, muy cercanos. Y eso me gustó porque al final yo vengo de pueblo».

Precisamente esa cercanía contrastaba con la sensación que después tuvo en algunas grandes ciudades europeas.

Mediapro y una carrera internacional

Finalizado el proyecto de Guatemala, regresó a España. Un contacto le abrió entonces la puerta de Mediapro en Barcelona, justo cuando la compañía estaba desarrollando una nueva división vinculada a los videojuegos.

«Por cosas de la vida, a través de un contacto, me pillo un tren de Albacete a Barcelona. Los conozco, dicen “venga, va”, y ahí me quedé en Barcelona».

El proyecto comenzó a crecer y Mediapro decidió llevar aquella línea de negocio a diferentes países. Buscaban internamente a alguien que se encargara de la expansión internacional. La experiencia previa de Roses en Guatemala y su dominio del inglés jugaron a su favor. «Yo, aprovechando que ya había estado en Guatemala, dije: “Oye, pues ahí me apetecería”.

Comenzó entonces una etapa caracterizada por los viajes y las aperturas internacionales. Pasó por China, Estados Unidos, Argentina y Colombia, entre otros destinos. «Llegaba a un país, estabilizaba la operación y luego saltaba a otro».

Y aunque pueda sonar a una carrera de grandes despachos, Roses ofrece otra imagen: «Suena muy ejecutivo, pero al final es un trabajo muy de trinchera: llegar sin nada, buscarte una oficina de cero, buscar a gente de cero».

México: «De aquí quiero hacer mi vida»

México debía ser simplemente una parada más en el camino de este yeclano. Llegó con el objetivo de abrir una nueva operación, crear el equipo, buscar responsables y continuar posteriormente hacia otro destino. Pero algo cambió.

«Cuando llegué a México dije: “Esto me gusta”. Me gusta de verdad». No habla únicamente de negocio, aunque considera que las oportunidades empresariales del país siguen siendo enormes. Habla también de una sensación personal. «El país es de esos que te hacen clic».

Lo que inicialmente iba a ser una estancia profesional terminó transformándose en una decisión vital: «Me empecé a quedar un poquito de tiempo y ya dije: “De aquí quiero hacer mi vida”, la verdad».

Y así fue. Conoció a una mexicana, se casó y formó allí una familia. Tiene dos hijas, nacidas en México, a las que también ha tramitado la nacionalidad española.

Desde aquel clic han pasado más de 10 años.

De una fiesta escolar a dirigir 9.000 trabajadores

El salto profesional más reciente también surgió de una casualidad. En una fiesta del colegio de su hija mayor conoció al propietario de una gran empresa mexicana de servicios, SIMEX, con aproximadamente 9.000 empleados.

«Me dice: “Oye, llevo tiempo buscando a alguien con el perfil de Dirección General. ¿Te apetece?”. Y dije: “Bueno, sí. La verdad que sí”».

La propuesta terminó convirtiéndose en su actual responsabilidad. Dirigir una empresa de semejante tamaño como SIMEX podría parecer mucho más complicado que poner en marcha una pequeña compañía. Roses, sin embargo, sorprende con su respuesta. «Es más fácil que las startups».

Su explicación tiene que ver con la estructura. En un proyecto nuevo existen problemas de tesorería, incertidumbre, equipos todavía por construir y dificultades para garantizar incluso el pago de las nóminas. «Se sufre mucho», admite.

En una organización consolidada, aunque la complejidad sea enorme, «hay gente para todo» y existen estructuras que funcionan. «Se duerme mejor por la noche porque las cosas funcionan».

Forbes México

El reconocimiento de Forbes México llegó casi de manera inesperada. La revista elaboró una selección de veinte CEO y Roses no pensaba que pudiera figurar entre ellos. Cuando vio el resto de nombres entendió todavía mejor la dimensión del reconocimiento. «Si te fijas en los otros 19 que salen, son todos multinacionales. Coca-Cola, L’Oréal… monstruos».

Por eso insiste: «No me lo esperaba. Porque aunque parezca grande una empresa de 9.000 personas, comparado con esos bichos… son monstruos».

El reconocimiento le produjo una satisfacción especial. «Me hizo un montón de ilusión. De verdad, porque no me lo esperaba. Asumía que iban a salir veinte multinacionales y ya está».

Y ese momento también le llevó a mirar hacia atrás. «Dices: “Joder, qué vértigo y qué rápido ha pasado todo”. Pero sí, hombre, te llenas de orgullo y da gusto».

El albañil de 14 años sigue presente

¿Qué queda de aquel adolescente que comenzó trabajando como albañil y después fue teleoperador?. Roses responde que intenta que quede todo.

Su experiencia le ha hecho valorar especialmente la ética del trabajo y la capacidad de «remangarse», incluso cuando se alcanza un cargo de responsabilidad.

«El César que sigue agradecido, que le gusta el trabajo, que se siente orgulloso de haber empezado desde abajo y lo volvería a hacer».

César Roses
Amigos y fmiliares de César Roses en la escuela de música de Yecla.
Ángel Alonso
Ángel Alonso
Director de elperiodicodeyecla.com. Entró a formar parte de este medio de comuncación en 2003 y en 2008 digitalizó lo que era un medio local impreso. Especilizado en información local de Yecla.
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5 COMENTARIOS

  1. Para ‘elemigrante’: América Latina no es un invento yankee vomitivo. América Latina circunscribe a aquellos países, colonias, etc., donde cohabitan y se hablan lenguas o idiomas derivados del latín como el español (Hispanoamérica, como bien dices), el portugués (Brasil), el francés (Haití, Martinica, Guadalupe y otros territorios galos), el italiano (Argentina, Perú) … Y los límites se consideran desde el caudal conocido como Río Bravo (en Méjico) -o Río Grande (en Estados Unidos), que podría llamarse en un futuro próximo «Río Trump» dadas las veleidades de quien todos sabemos- hasta Tierra de Fuego, región compartida entre Argentina y Chile.

  2. Emigrante, sabe la denominación del continente americano, mejor que uno que vive en Méjico.
    Es de VOX, lo extraño que no se haya dado de baja.
    Cuándo te salgas cierra la puerta.
    LATINOAMÉRICA, así le llaman por allí.
    Trump le llama el «patio trasero» de los EEUU.
    Por cierto el imperialismo Estadounidense no deja de intervenir en los asuntos internos de Latinoamérica, colocando a los títeres pro-yanki en todo sitio que puede para así explotarlos mejor.
    Recordar la gran acogida del pueblo mejicano a los republicanos españoles que huían de la dictadura franquista.

  3. Si le da por meterse cura hoy sería arzobispo. Se nota su «nacionalismo yeclano».
    Mejor leer la historia de este Yeclano que leer la biografía de Milei. Un loco invitado por PP y VOX para hacer campaña electoral. Con su «ayuda» y el proyecto de las pensiones de Feijooo, los del PP se están Preparando para Perder.
    Me alegro por el albañil que haya llegado a puestos de tanta responsabilidad. También espero que recuerde sus orígenes modestos y los aplique.
    Méjico es un país que recuerdo, no por los sombreros anchos como las aceras yeclanas, sino por la acogida de ese país con los republicanos españoles que salieron huyendo de los sublevados golpistas, en momentos tan difíciles para muchos españoles y seguro que algún Yeclano.

  4. El milagro azteca y la cúpula de Yecla:
    Se frota las manos el cura,
    ya huele a yeso y cal viva;
    si el rico Roses se estira,
    ¡la parroquia aviva y reaviva!
    ​Ya no espera al candidato,
    ni al mitin ni al concejal:
    ¡el millón lo trae el indiano
    desde el México tropical!
    ​«¡Qué Dios le guarde la salud,
    Don César, hombre bendito!
    Afloje el millón entero
    y le hacemos un monumento bonito».

Ángel Alonso
Ángel Alonso
Director de elperiodicodeyecla.com. Entró a formar parte de este medio de comuncación en 2003 y en 2008 digitalizó lo que era un medio local impreso. Especilizado en información local de Yecla.
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