Carlos Patón habla de su pasado sin intentar esconderlo. Nació en Yecla y durante años fue, según su propia definición, “un ficha”. Peleas, problemas con la Policía y una vida que terminó llevándolo ante la Justicia. Hoy su realidad es muy diferente. Trabaja profesionalmente con tecnología, repara dispositivos, es cibercooperante y presta asistencia digital a personas mayores. Además, asegura que colabora puntualmente con agentes policiales cuando necesitan resolver determinados problemas técnicos.
Su historia tiene también una huella que todavía permanece en internet. Patón se convirtió en un nombre conocido dentro de comunidades españolas especializadas en teléfonos Xiaomi. Desarrolló soluciones para unos terminales que llegaban desde China con importantes limitaciones para los usuarios españoles.
“No tengo ni la ESO”, explica durante la entrevista. Lo cuenta sin complejo y como contrapunto a todo lo aprendido después. “Siempre he sido muy autodidacta, siempre he sabido cómo funcionan las cosas”, asegura.

Un pasado que no esconde
Patón nació y creció en Yecla. Cuando recuerda aquellos primeros años utiliza una expresión muy reconocible en la localidad. “Era un ficha”, resume entre risas. Reconoce una juventud complicada y admite que acumuló problemas policiales relacionados principalmente con peleas. “Me conocía todo el pueblo”, recuerda. Tampoco intenta presentar aquella etapa como algo ejemplar. “Yo era muy listo, pero no supe conducir bien mi inteligencia”, reflexiona ahora.
Su relato incluye un episodio judicial que terminó con una condena de prisión. Patón sostiene que abandonó España y permaneció durante aproximadamente tres años en Chile. Después decidió regresar voluntariamente para afrontar su situación judicial. “Le dije a mi padre: quiero volver a entregarme”, recuerda.
Aquella experiencia, asegura, marcó un punto de ruptura. “Yo ya estaba reinsertado”, afirma al recordar las conversaciones mantenidas entonces dentro del centro penitenciario. Salió de aquel lío y a partir de ese momento decidió buscar una vida distinta. “La tranquilidad no tiene precio”, resume.
Alicante y los teléfonos móviles
Después comenzó una nueva etapa profesional. Trabajó con su padre, conoció a quien sería su mujer y terminó trasladándose a Alicante.
Allí abrió una tienda de telefonía. Fue autónomo durante catorce años, según explica, y convirtió su curiosidad por la electrónica en profesión.No había estudiado informática ni programación. Tampoco tenía formación académica especializada.
Su aprendizaje fue esencialmente práctico.Desmontaba problemas, investigaba cómo funcionaban los dispositivos y buscaba soluciones. Ese método terminó situándolo ante un problema técnico que afectaba entonces a numerosos usuarios españoles.
Pero el protagonista era Xiaomi. La compañía todavía no comercializaba oficialmente sus teléfonos en España. Muchos dispositivos llegaban mediante importadores y vendedores independientes. Los terminales, destinados al mercado chino, planteaban dificultades evidentes para el mercado español. Algunos funcionaban únicamente en chino e inglés y necesitaban adaptaciones para resultar cómodos al comprador de nuestro país.
Además, determinadas ROM instaladas por vendedores podían incluir aplicaciones innecesarias, publicidad o modificaciones de procedencia diversa.
El desafío de Xiaomi
El escenario cambió especialmente con modelos como Xiaomi Redmi 3 y Redmi 3 Pro. La protección del bootloader complicaba considerablemente la modificación del software. Patón comenzó a experimentar.
“Cogí una ROM oficial, le metí el multilenguaje, las aplicaciones de Google y le quité la basura”, explica.
Los archivos históricos de Móviles DualSIM permiten comprobar que Carlos Patón publicó soluciones para aquellos teléfonos. En abril de 2016 ya aparecían ROM atribuidas a él que podían instalarse sin desbloquear previamente el bootloader.
Su trabajo trascendió además aquella comunidad. HTCMania recogía en julio de 2016 su solución dentro de un tutorial dedicado a los Redmi 3 y Redmi 3 Pro. El texto enlazaba expresamente la ROM de Patón como opción para teléfonos con el bootloader bloqueado.
Otros foros especializados también debatían entonces sobre aquella ROM, sus características y posibles incidencias. “Yo salvé a toda la comunidad porque estaban las tiendas que no podían vender teléfonos”, sostiene Patón al recordar aquellos meses.
La repercusión de su trabajo sí permanece documentada en numerosos mensajes publicados durante aquellos años.
Un homenaje diez años después
La historia ha regresado ahora a la actualidad. Móviles DualSIM ha publicado recientemente un homenaje titulado “Carlos Paton: el compañero que desafió a Xiaomi”. El artículo recupera aquella aportación y agradece públicamente su trabajo.
El foro sostiene que Patón consiguió entonces una solución excepcional frente al bloqueo implantado por Xiaomi. También atribuye a su desarrollo una importante repercusión entre usuarios e importadores. “Lo hice sin ánimo de lucro”, asegura.
Según explica, comenzaron incluso a aparecer tiendas que vendían teléfonos con su software instalado. Entonces contactó con algunas para regularizar esa utilización mediante acuerdos de servicio técnico.
También se adelantó a Huawei
Su nombre volvió a aparecer públicamente en 2019 por otro episodio relacionado con una multinacional china. Business Insider informó entonces de que Carlos Patón había solicitado registrar en España la marca HongMeng. Era el nombre asociado entonces al futuro sistema operativo de Huawei.
Patón explicó al medio que pretendía evitar una situación parecida a la vivida anteriormente por importadores de Xiaomi. Aquella actuación muestra otra característica de su trayectoria. Patón no se limitó a reparar dispositivos, sino que siguió de cerca los movimientos empresariales y tecnológicos del sector.
De los foros al mostrador
Actualmente trabaja por cuenta ajena y dirige una tienda dedicada al sector tecnológico. Repara móviles y ordenadores, configura equipos y atiende problemas cotidianos de usuarios.
Pero una parte de su actividad tiene poco que ver con modificar ROM o investigar sistemas operativos. Tiene que ver con escuchar.
Patón detectó que muchas personas mayores acudían repetidamente buscando ayuda para resolver pequeños problemas tecnológicos. Conectar unos auriculares. Configurar una aplicación. Recuperar una contraseña. Entender un mensaje. Ajustar el teléfono.
Muchas consultas apenas requieren unos minutos. “Cuando vienen y te preguntan cuánto es, les dices que nada y se sienten mal”, explica. Así nació una idea propia que denomina bono de asistente digital.
El bono cuesta 50 euros y proporciona dos horas de asistencia acumulable. No tiene caducidad, según explica Patón.
Cada consulta consume únicamente el tiempo empleado.
La filosofía resulta sencilla. “Pueden venir cuando quieran con cualquier problema o cualquier duda”, explica.
Su objetivo es que la persona no solamente salga con el problema solucionado. “Un hijo que le enseña el problema y cómo resolverlo”, comenta al explicar el modelo de atención que pretende ofrecer. La iniciativa coincide con una necesidad creciente entre generaciones que se han incorporado tarde al entorno digital.
Cibercooperante y seguridad
Patón asegura además que forma parte del programa de Cibercooperantes.
El programa oficial busca incorporar particulares interesados en divulgar conocimientos sobre seguridad digital mediante charlas y talleres para diferentes colectivos.
La documentación actual de INCIBE contempla formación sobre fraudes, privacidad y seguridad en dispositivos Android, iOS, Windows y macOS.
Patón afirma también que colabora puntualmente con la Policía en cuestiones técnicas relacionadas con dispositivos móviles.
Según su relato, los agentes recurren ocasionalmente a él cuando necesitan identificar determinados datos visibles en terminales intervenidos o resolver dificultades técnicas.
Esta colaboración concreta procede de su testimonio y no ha podido ser confirmada independientemente por este periódico.
El contexto convierte esa experiencia técnica en especialmente relevante. La cibercriminalidad denunciada en Yecla aumentó un 71,2% durante el primer trimestre de 2026. Las estafas informáticas pasaron de 48 a 80 casos.
La misma inteligencia, otro camino
La distancia entre aquel joven y el profesional actual resulta considerable. Patón no reniega de su pasado. “No me arrepiento de nada de lo que he hecho porque todo me ha llevado a ser lo que soy”, asegura.
Durante años utilizó mal unas capacidades que posteriormente encontró dónde aplicar. “La tecnología me ha sacado de ese mundo”, admite durante la conversación.
Sigue regresando a Yecla. Aquí viven hermanos, sobrinos y parte de una historia personal que continúa considerando propia. Ahora quiere que se conozca también la otra parte, la del autodidacta que aprendió sin títulos académicos y la del técnico cuyo alias todavía aparece en foros de hace diez años.
Es la historia del hombre que pasó de tener problemas con la Policía a asegurar que hoy presta ayuda a esa misma policía técnica cuando se la solicitan.
Patón resume su motivación actual con una frase mucho menos técnica que cualquier explicación sobre ROM, bootloaders o sistemas operativos. “Yo quiero que mis hijos estén orgullosos”.
















