La intervención urgente en la cúpula de la Basílica de la Purísima ya encara su fase decisiva. La última reunión entre Obispado, Ayuntamiento y técnicos de Patrimonio ha servido para fijar los pasos previos. Según fuentes del Obispado, todo está en marcha, pero el inicio de los trabajos depende todavía de varios requisitos técnicos y de que mejore la meteorología.
El primer trámite pendiente es la aprobación del plan de seguridad. Ese documento resulta imprescindible para poder instalar una grúa de grandes dimensiones. Sin esa maquinaria no se puede acceder con garantías a la parte alta de la cúpula ni comenzar la retirada de las escamas que cubren la infraestructura.
Junto a la grúa, el operativo incluye la colocación de un cesto de trabajo. Desde esa plataforma se instalarán los anclajes necesarios en la cúpula. Ese refuerzo permitirá afrontar después la retirada del revestimiento exterior con más seguridad y con un mayor control sobre cada pieza.
Sin fecha cerrada
Por ahora no existe una fecha definitiva para el arranque. Las fuentes consultadas explican que también hace falta una mejora del tiempo. La lluvia de los últimos días impide programar una maniobra delicada. Esa operación exige estabilidad para elevar la grúa y trabajar en altura.
El objetivo inmediato es doble. Primero, asegurar la zona de trabajo y la propia estructura. Después, retirar todas las escamas del exterior para evitar nuevos desprendimientos y preparar la fase posterior de recuperación. Se trata de una actuación compleja, porque combina trabajos en altura, protección del templo y cautelas propias de un edificio histórico.
Coordinación institucional
La operación exige coordinación entre las tres partes implicadas. El Obispado es el propietario de la basílica. El Ayuntamiento participa en la gestión del operativo y en las medidas de seguridad del entorno. Patrimonio supervisa los pasos técnicos en una intervención que debe ejecutarse con rapidez, pero también con el máximo cuidado.
El asunto sigue muy presente en la agenda política y ciudadana. El informe técnico ya advirtió de la necesidad de retirar todas las escamas cuanto antes. Además, el Ayuntamiento de Yecla informó el 6 de febrero de la primera evaluación de daños. En esa comunicación oficial recordó que la basílica es Bien de Interés Cultural.
En el pleno municipal, la recuperación de la basílica volvió al centro del debate. Más allá del cruce político, hay una idea compartida. La intervención urgente debe arrancar cuanto antes para abrir después el camino de la restauración.
Desde el temporal
El origen de esta intervención está en el temporal del 5 de febrero. Aquel episodio provocó desprendimientos en la azulejería de la cúpula. Aquel día se activó una respuesta de urgencia con inspecciones técnicas. También se acordonó el perímetro para proteger a los viandantes y reducir riesgos.
Desde entonces, Yecla espera el inicio de una actuación muy sensible para su patrimonio. La cúpula azul y blanca de la Purísima es una referencia visual de la ciudad y una de sus imágenes más reconocibles. El siguiente paso ya está definido. Solo falta que lleguen los permisos finales, se despliegue el operativo y el tiempo conceda una tregua.
















