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🌊 viernes 19 julio 2024
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Renovadores Digitales: Fidias y Alvise, los Disruptores del Parlamento Europeo

Recientemente, dos figuras políticas fuera de lo común han irrumpido en el escenario del Parlamento Europeo, catapultados por su destreza en el manejo de las redes sociales. Fidias de Chipre y Alvise Pérez de España han cosechado un sinfín de votos al tejer conexiones con la ciudadanía a través del vasto entramado de Internet.
Fidias se hizo con el 20% de los sufragios en suelo chipriota. Por su parte, Alvise Pérez aseguró tres de los 61 asientos destinados a España. Ambos se valieron del magnetismo de las redes para captar la atención del electorado más joven.

Conocido por su peculiar presencia en línea, Fidias desplegó una estrategia de campaña poco convencional. Se mantuvo al margen de tomar posturas políticas definidas, no formuló promesas ni delineó un programa de gobierno. A pesar de ello, atrajo una porción significativa de los votos, dejando perplejo al aparato político tradicional de Chipre, que solía depender del respaldo partidista.
Fidias saltó a la fama en los últimos cinco años gracias a sus videos llenos de extravagancia. Entre sus proezas se cuentan derrochar una fortuna en Vietnam, habitar un aeropuerto durante una semana sin desembolsar un céntimo y pasar 10 días sepultado bajo tierra. Con más de 5 millones de seguidores repartidos en diversas plataformas sociales, ha sabido convertir su notoriedad digital en votos.

El propio Fidias sostiene que su renombre en la red fue el motor de su éxito. Declaró: «Al principio, la política me resultaba antipática. Así que, si algo te desagrada, tienes el deber de transformarlo.» Su cruzada ofreció a los chipriotas desencantados un canal para expresar su descontento con el statu quo político.

Nicholas Papadopoulos, líder del Partido Demócrata chipriota, reconoció que el triunfo de Fidias es un espejo del descontento y la indignación de los votantes. El analista político Haridimos Tsoukas apuntó que muchos emitieron su voto como una forma de protesta contra el sistema.

Por otro lado, Alvise Pérez era un nombre que resonaba poco hasta que sus opiniones contundentes encontraron eco en las redes sociales. Sus publicaciones en Instagram y Telegram, centradas en temas como la inmigración y la corrupción, le catapultaron hacia tres escaños en el Parlamento Europeo bajo la bandera de su partido, bautizado como «El Partido ha Terminado». Alvise adoptó el símbolo de una ardilla enmascarada como estandarte de los movimientos contrarios al sistema.

La estrategia de Alvise fusionó entretenimiento y activismo. Admirador del presidente salvadoreño Nayib Bukele, le seducía la idea de erigir una prisión monumental al estilo de Bukele. Alvise propagaba mensajes que inflamaban los temores sobre la inmigración, a pesar de que los economistas españoles sostienen que <strong>se necesitan más trabajadores foráneos</strong>.
Ante una multitud efervescente, proclamó que hoy día es más complicado vender tomates de una granja que para un inmigrante ilegal cruzar las fronteras del país. Su discurso caló hondo y contribuyó a que su partido se alzara con más del 4% de los votos, sumando 800,000 votos en España. Este giro inesperado dejó atónito al partido de extrema derecha Vox, que probablemente habría cosechado mejores frutos si Alvise no hubiese entrado en liza.

Fidias y Alvise supieron capitalizar el poder de las redes sociales para resonar con el electorado joven y sacudir los cimientos del paisaje político tradicional. Sus campañas capturaron la atención en línea y, mediante publicaciones audaces, irrumpieron con ímpetu en el tablero político europeo.»

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Redactores de elperiodicodeyecla.com escriben con este nombre de autor para otra serie de artículos.

Recientemente, dos figuras políticas fuera de lo común han irrumpido en el escenario del Parlamento Europeo, catapultados por su destreza en el manejo de las redes sociales. Fidias de Chipre y Alvise Pérez de España han cosechado un sinfín de votos al tejer conexiones con la ciudadanía a través del vasto entramado de Internet.
Fidias se hizo con el 20% de los sufragios en suelo chipriota. Por su parte, Alvise Pérez aseguró tres de los 61 asientos destinados a España. Ambos se valieron del magnetismo de las redes para captar la atención del electorado más joven.

Conocido por su peculiar presencia en línea, Fidias desplegó una estrategia de campaña poco convencional. Se mantuvo al margen de tomar posturas políticas definidas, no formuló promesas ni delineó un programa de gobierno. A pesar de ello, atrajo una porción significativa de los votos, dejando perplejo al aparato político tradicional de Chipre, que solía depender del respaldo partidista.
Fidias saltó a la fama en los últimos cinco años gracias a sus videos llenos de extravagancia. Entre sus proezas se cuentan derrochar una fortuna en Vietnam, habitar un aeropuerto durante una semana sin desembolsar un céntimo y pasar 10 días sepultado bajo tierra. Con más de 5 millones de seguidores repartidos en diversas plataformas sociales, ha sabido convertir su notoriedad digital en votos.

El propio Fidias sostiene que su renombre en la red fue el motor de su éxito. Declaró: «Al principio, la política me resultaba antipática. Así que, si algo te desagrada, tienes el deber de transformarlo.» Su cruzada ofreció a los chipriotas desencantados un canal para expresar su descontento con el statu quo político.

Nicholas Papadopoulos, líder del Partido Demócrata chipriota, reconoció que el triunfo de Fidias es un espejo del descontento y la indignación de los votantes. El analista político Haridimos Tsoukas apuntó que muchos emitieron su voto como una forma de protesta contra el sistema.

Por otro lado, Alvise Pérez era un nombre que resonaba poco hasta que sus opiniones contundentes encontraron eco en las redes sociales. Sus publicaciones en Instagram y Telegram, centradas en temas como la inmigración y la corrupción, le catapultaron hacia tres escaños en el Parlamento Europeo bajo la bandera de su partido, bautizado como «El Partido ha Terminado». Alvise adoptó el símbolo de una ardilla enmascarada como estandarte de los movimientos contrarios al sistema.

La estrategia de Alvise fusionó entretenimiento y activismo. Admirador del presidente salvadoreño Nayib Bukele, le seducía la idea de erigir una prisión monumental al estilo de Bukele. Alvise propagaba mensajes que inflamaban los temores sobre la inmigración, a pesar de que los economistas españoles sostienen que <strong>se necesitan más trabajadores foráneos</strong>.
Ante una multitud efervescente, proclamó que hoy día es más complicado vender tomates de una granja que para un inmigrante ilegal cruzar las fronteras del país. Su discurso caló hondo y contribuyó a que su partido se alzara con más del 4% de los votos, sumando 800,000 votos en España. Este giro inesperado dejó atónito al partido de extrema derecha Vox, que probablemente habría cosechado mejores frutos si Alvise no hubiese entrado en liza.

Fidias y Alvise supieron capitalizar el poder de las redes sociales para resonar con el electorado joven y sacudir los cimientos del paisaje político tradicional. Sus campañas capturaron la atención en línea y, mediante publicaciones audaces, irrumpieron con ímpetu en el tablero político europeo.»

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