Las Fiestas cierran otro capítulo brillante de su historia

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La tradicional subida procesional de la imagen de la Patrona a su santuario clausuró el ritual de sus tricentenarias Fiestas de la Virgen

La Subida se hizo un hueco en una jornada marcada por las elecciones generales y el “desfile” de arcabuceros por las urnas, que fue también una imagen curiosa de ese día en el que se dan por concluidas las Fiestas de la Virgen y se da la bienvenida a la Navidad en Yecla.

La buena temperatura animó a miles de personas a participar en la tarde de ayer en el ascenso de la Virgen hacia el santuario. El cerro del Castillo fue el epicentro de esta jornada donde el humo y el intenso olor a pólvora desprendido por los estruendosos disparos de los arcabuces lo envolvieron todo como es costumbre. A ello animó también la práctica ausencia de viento que genera una mayor concentración de pólvora en el ascenso.

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Al llegar a las proximidades del santuario, fueron, como manda la tradición, tres las vueltas que se dieron al pino situado en la explanada con la imagen de la Virgen del Castillo. La Patrona iba precedida por el constante juego de la bandera del Mayordomo Narciso Botía, quien jugó por última vez la Bandera con el cargo que ha ostentado en el último año.


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Su capitán Mayordomo del Bastón, José María Martínez y los que ayer a esa hora era los Clavarios, abrieron paso entre la multitud a la Bandera y a la Virgen con la constante repetición de disparos de arcabuces en un arca cerrada en la explanada del santuario que retumbaba en buena parte de la ciudad.

Una vez que la Patrona de Yecla entró al Santuario del Castillo, fue agasajada por los tradicionales cantos de Auroros, entre el volteo de campana y el disparo de fuegos artificiales visibles en toda la ciudad. Fue el momento de escuchar los populares villancicos que en Yecla anuncian el final de las Fiestas de la Virgen y el principio de la Navidad.

Posteriormente, junto a la Iglesia Vieja, la soldadesca volvió a formar para celebrar la entrega de insignias del Bastón y de la Bandera a los que ya son los Mayordomos de las Fiestas de 2015,

Minerva

La soldadesca comenzó la última jornada de Fiestas por la mañana. La Función Religiosa fue presidida por Monseñor Manuel Ureña que dio las gracias al párroco de la Purísima, José Antonio Abellán por la invitación.

Fue monseñor Ureña quien portó la custodia y bendijo con el Santísimo Sacramento a toda la soldadesca y al pueblo en general. En el atrio de la basílica, entre el tronar de arcabuces, el Mayordomo de la Bandera jugó la Insignia de rodillas, en señal de reverencia y de veneración a la custodia.

Fue el acto de la Minerva que congregó a muchos fieles y  público en general en las proximidades de la basílica.

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