La muerte, el féretro y un número

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Mientras velaba el cuerpo de su padre se quedó mirando un número que había plasmado en el lateral del féretro. Seguramente era la referencia del ataúd, porque hasta esos productos la tienen, y no se olvidó de esa cifra. Se le quedó grabada en su mente. Era el 19.656. Cuatro meses después, la desgracia de la muerte de un padre ha traído la alegría a varios vecinos de Yecla.

El cupón diario de la ONCE ha dejado en ese municipio la nada desdeñable cantidad de 630.000 euros gracias a ese número que fue el agraciado en el sorteo del pasado miércoles. Han sido 18 cupones los que ha repartido entre los vecinos un vendedor con suerte, ya que no es la primera vez que su nombre sale publicado en una noticia como esta. Es Herminio García Ibáñez.

Esta mañana estaba muy feliz por el premio dado, pero no era la felicidad de otras ocasiones. Era muy especial.

Detrás de ese premio hay un historia en la que se mezcla la tristeza y la alegría en un espacio de tiempo muy corto. Hace cuatro meses, Herminio tuvo que despedir a su padre. En el ataúd se fijó en el número que había en un lateral de la caja de madera. Algo que para el resto hubiera sido insignificante, él lo interpretó como una señal. Días después pidió a la ONCE el poder vender ese número, el 19.656. El número estaba libre. No es de los “bonitos” en ese criterio irracional con el que los aficionados al juego clasifican los números. Y empezó a venderlo esperando que ese presentimiento se transformara en una realidad.

Herminio sufre una discapacidad en el habla y en el oído, pero con emoción comenta la visión que tuvo en ese número que anoche fue el agraciado. “Lo vimos por la noche que salió el número. Mi madre y yo nos llevamos mucha alegría. No nos hemos quedado con ningún cupón”, comentó.

Y es que para este hombre “lo importante es mi padre. Le queríamos mucho porque tenía mucho corazón”, explica Herminio con las lágrimas contenidas.

Pese a todo, este vendedor de ilusiones estaba “muy contento” por repartir dinero entre sus clientes de la zona del centro de salud Mariano Yago y en otros lugares que frecuenta. Todo el día se le puede ver de un lado a otro.

Pero su alegría ya no solo se debía a los 630.000 euros que había repartido, sobre todo Herminio estaba contento porque aquel número que vino de la desgracia de despedir a su  padre se ha transformado en poco tiempo en algo positivo. Un número que nunca olvidará, el 19.656.


 

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