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miércoles, marzo 18, 2026 🌿
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Dos nuevas partituras rescatan el legado del yeclano Juan Oliver Astorga

La editorial Bassus Ediciones incorpora a su catálogo dos nuevas partituras de Juan Oliver Astorga, compositor nacido en Yecla en 1733 y todavía poco conocido fuera de los ámbitos especializados pese a su prestigio histórico.

Yecla recupera una vez más una parte de su memoria musical. La editorial Bassus Ediciones, fundada por el clarinetista yeclano Pedro Rubio, ha publicado dos nuevas partituras vinculadas a Juan Oliver Astorga (Yecla, 1733-Madrid, 1830), una figura de primer nivel en la música española del siglo XVIII y, sin embargo, todavía poco divulgada entre el gran público. La novedad editorial llega con dos adaptaciones preparadas por Pedro Rubio y vuelve a colocar el nombre del compositor yeclano en circulación entre intérpretes, docentes y aficionados.

La primera de las obras es Duetto, una versión para clarinete en Si bemol y corno di bassetto en Fa. La segunda es la Sonata en trío nº 3 en adaptación para dos clarinetes y fagot, con una parte opcional para clarinete bajo. Ambas partituras parten de una misma fuente: las seis sonatas que Oliver Astorga publicó en Londres en 1769 bajo el título Six Sonatas for two German Flutes or Two Violins and a Bass, dedicadas al conde de Abingdon, que fue su protector durante la etapa inglesa.

De la Iglesia Vieja a Londres

Más allá de la novedad editorial, la noticia tiene interés porque ayuda a sacar del margen a un músico que no fue un autor menor ni una rareza local. Oliver Astorga nació en Yecla y recibió sus primeras lecciones en la capilla musical de la Iglesia de El Salvador, la actual Iglesia Vieja, antes de iniciar una trayectoria por algunos de los principales centros musicales europeos de su tiempo. Pasó por Valencia, Nápoles, Stuttgart y Londres, y terminó incorporándose como violinista al Palacio Real de Madrid, donde desarrolló su actividad bajo los reinados de Carlos III, Carlos IV, José I y Fernando VII.

Ese itinerario no es un simple adorno biográfico. Explica por qué Oliver Astorga aparece vinculado a ambientes musicales de gran exigencia y cosmopolitismo. En Stuttgart formó parte de la orquesta de la Gran Capilla dirigida por Niccolò Jommelli, y en Londres participó en los conciertos organizados por Johann Christian Bach y Karl Friedrich Abel, con quienes llegó a colaborar. En otras palabras: el músico nacido en Yecla no solo salió de su ciudad, sino que trabajó en circuitos donde se estaba definiendo buena parte del lenguaje musical europeo del clasicismo.

También resulta revelador que durante su etapa inglesa utilizara la forma afrancesada de su nombre, Jean Oliver, un detalle que los estudiosos han interpretado como indicio de posibles estancias previas en Francia o Bélgica antes de llegar a Gran Bretaña. Esa huella internacional encaja con una biografía poco común para un músico español de su tiempo y ayuda a entender el interés musicológico que sigue despertando su figura.

Dos obras conectadas con Yecla

La nueva publicación de Bassus se apoya, además, en dos historias con conexión directa con Yecla. En el caso del Duetto, Pedro Rubio explica en la introducción que esta versión se realizó para interpretarla como propina tras un concierto celebrado en el Teatro Concha Segura el 7 de octubre de 2008, junto al clarinetista yeclano José Miguel Azorín, después de tocar ambos las dos Konzertstück op. 113 y 114 de Mendelssohn con la Orquesta Sinfónica de Murcia. Es decir, no se trata solo de una recuperación de repertorio antiguo: hay también una continuidad local entre la obra de Oliver Astorga y músicos vinculados a Yecla en la actualidad.

La otra edición, la de la Sonata en trío nº 3 para dos clarinetes y fagot, se preparó para la Escuela de Música de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla. La partitura incorpora además una alternativa para clarinete bajo, un detalle práctico que amplía sus opciones de uso en el aula, en agrupaciones de cámara y en contextos formativos.

Ese tipo de adaptación tiene además una base histórica. En la introducción de la partitura, Pedro Rubio recuerda que la flexibilidad instrumental era habitual en la música de cámara del siglo XVIII y cita al investigador Alejandro Massó, uno de los mayores especialistas en Oliver Astorga, para subrayar que muchas obras de ese tiempo podían interpretarse no solo con los instrumentos indicados en portada, sino también con otros que se fueron consolidando a lo largo del siglo, entre ellos el clarinete y el fagot. Desde esa perspectiva, estas nuevas versiones no fuerzan la música original, sino que dialogan con una práctica históricamente documentada.

Músico muy versátil

Otro aspecto poco conocido de Oliver Astorga es que no fue únicamente violinista y compositor de cámara. La introducción de una de las partituras recuerda que durante su etapa inglesa llegó a dirigir la banda del Second Scottish Guards Regiment y que ya en Madrid participó en la creación y dirección de la banda del Regimiento de Voluntarios de Castilla, una agrupación con flautines, oboes, clarinetes, fagotes, clarines, trompas, serpentón, carrillón, bombo y platos. Ese dato refuerza la idea de un músico muy versátil, con experiencia tanto en ambientes cortesanos como en formaciones instrumentales más amplias.

Todo ello ayuda a situar mejor la relevancia de estas publicaciones. No estamos ante una curiosidad erudita ni ante un simple guiño localista. La recuperación de partituras de Juan Oliver Astorga permite recordar que Yecla fue lugar de nacimiento de un compositor con presencia en algunas de las redes musicales más importantes de la Europa ilustrada. Y permite también algo más útil: que su música vuelva a tocarse.

En una ciudad donde a menudo se conoce mejor a los personajes históricos ligados a la política, la arquitectura o la religiosidad popular que a sus músicos, la figura de Oliver Astorga sigue siendo una asignatura pendiente. Por eso estas nuevas partituras tienen un valor que va más allá del ámbito editorial: recuperan patrimonio, lo ponen al alcance de los intérpretes y ayudan a dar nombre y contexto a uno de los yeclanos más prestigiosos y menos divulgados de su tiempo.

David Val
David Val
El periodista David Val escribe artículos en elperiodicodeyecla.com desde sus inicios. Se encarga de secciones como deportes y otras labores de promoción de este medio de comunicación.

La editorial Bassus Ediciones incorpora a su catálogo dos nuevas partituras de Juan Oliver Astorga, compositor nacido en Yecla en 1733 y todavía poco conocido fuera de los ámbitos especializados pese a su prestigio histórico.

Yecla recupera una vez más una parte de su memoria musical. La editorial Bassus Ediciones, fundada por el clarinetista yeclano Pedro Rubio, ha publicado dos nuevas partituras vinculadas a Juan Oliver Astorga (Yecla, 1733-Madrid, 1830), una figura de primer nivel en la música española del siglo XVIII y, sin embargo, todavía poco divulgada entre el gran público. La novedad editorial llega con dos adaptaciones preparadas por Pedro Rubio y vuelve a colocar el nombre del compositor yeclano en circulación entre intérpretes, docentes y aficionados.

La primera de las obras es Duetto, una versión para clarinete en Si bemol y corno di bassetto en Fa. La segunda es la Sonata en trío nº 3 en adaptación para dos clarinetes y fagot, con una parte opcional para clarinete bajo. Ambas partituras parten de una misma fuente: las seis sonatas que Oliver Astorga publicó en Londres en 1769 bajo el título Six Sonatas for two German Flutes or Two Violins and a Bass, dedicadas al conde de Abingdon, que fue su protector durante la etapa inglesa.

De la Iglesia Vieja a Londres

Más allá de la novedad editorial, la noticia tiene interés porque ayuda a sacar del margen a un músico que no fue un autor menor ni una rareza local. Oliver Astorga nació en Yecla y recibió sus primeras lecciones en la capilla musical de la Iglesia de El Salvador, la actual Iglesia Vieja, antes de iniciar una trayectoria por algunos de los principales centros musicales europeos de su tiempo. Pasó por Valencia, Nápoles, Stuttgart y Londres, y terminó incorporándose como violinista al Palacio Real de Madrid, donde desarrolló su actividad bajo los reinados de Carlos III, Carlos IV, José I y Fernando VII.

Ese itinerario no es un simple adorno biográfico. Explica por qué Oliver Astorga aparece vinculado a ambientes musicales de gran exigencia y cosmopolitismo. En Stuttgart formó parte de la orquesta de la Gran Capilla dirigida por Niccolò Jommelli, y en Londres participó en los conciertos organizados por Johann Christian Bach y Karl Friedrich Abel, con quienes llegó a colaborar. En otras palabras: el músico nacido en Yecla no solo salió de su ciudad, sino que trabajó en circuitos donde se estaba definiendo buena parte del lenguaje musical europeo del clasicismo.

También resulta revelador que durante su etapa inglesa utilizara la forma afrancesada de su nombre, Jean Oliver, un detalle que los estudiosos han interpretado como indicio de posibles estancias previas en Francia o Bélgica antes de llegar a Gran Bretaña. Esa huella internacional encaja con una biografía poco común para un músico español de su tiempo y ayuda a entender el interés musicológico que sigue despertando su figura.

Dos obras conectadas con Yecla

La nueva publicación de Bassus se apoya, además, en dos historias con conexión directa con Yecla. En el caso del Duetto, Pedro Rubio explica en la introducción que esta versión se realizó para interpretarla como propina tras un concierto celebrado en el Teatro Concha Segura el 7 de octubre de 2008, junto al clarinetista yeclano José Miguel Azorín, después de tocar ambos las dos Konzertstück op. 113 y 114 de Mendelssohn con la Orquesta Sinfónica de Murcia. Es decir, no se trata solo de una recuperación de repertorio antiguo: hay también una continuidad local entre la obra de Oliver Astorga y músicos vinculados a Yecla en la actualidad.

La otra edición, la de la Sonata en trío nº 3 para dos clarinetes y fagot, se preparó para la Escuela de Música de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla. La partitura incorpora además una alternativa para clarinete bajo, un detalle práctico que amplía sus opciones de uso en el aula, en agrupaciones de cámara y en contextos formativos.

Ese tipo de adaptación tiene además una base histórica. En la introducción de la partitura, Pedro Rubio recuerda que la flexibilidad instrumental era habitual en la música de cámara del siglo XVIII y cita al investigador Alejandro Massó, uno de los mayores especialistas en Oliver Astorga, para subrayar que muchas obras de ese tiempo podían interpretarse no solo con los instrumentos indicados en portada, sino también con otros que se fueron consolidando a lo largo del siglo, entre ellos el clarinete y el fagot. Desde esa perspectiva, estas nuevas versiones no fuerzan la música original, sino que dialogan con una práctica históricamente documentada.

Músico muy versátil

Otro aspecto poco conocido de Oliver Astorga es que no fue únicamente violinista y compositor de cámara. La introducción de una de las partituras recuerda que durante su etapa inglesa llegó a dirigir la banda del Second Scottish Guards Regiment y que ya en Madrid participó en la creación y dirección de la banda del Regimiento de Voluntarios de Castilla, una agrupación con flautines, oboes, clarinetes, fagotes, clarines, trompas, serpentón, carrillón, bombo y platos. Ese dato refuerza la idea de un músico muy versátil, con experiencia tanto en ambientes cortesanos como en formaciones instrumentales más amplias.

Todo ello ayuda a situar mejor la relevancia de estas publicaciones. No estamos ante una curiosidad erudita ni ante un simple guiño localista. La recuperación de partituras de Juan Oliver Astorga permite recordar que Yecla fue lugar de nacimiento de un compositor con presencia en algunas de las redes musicales más importantes de la Europa ilustrada. Y permite también algo más útil: que su música vuelva a tocarse.

En una ciudad donde a menudo se conoce mejor a los personajes históricos ligados a la política, la arquitectura o la religiosidad popular que a sus músicos, la figura de Oliver Astorga sigue siendo una asignatura pendiente. Por eso estas nuevas partituras tienen un valor que va más allá del ámbito editorial: recuperan patrimonio, lo ponen al alcance de los intérpretes y ayudan a dar nombre y contexto a uno de los yeclanos más prestigiosos y menos divulgados de su tiempo.

David Val
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El periodista David Val escribe artículos en elperiodicodeyecla.com desde sus inicios. Se encarga de secciones como deportes y otras labores de promoción de este medio de comunicación.
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