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sábado, agosto 30, 2025 🌊
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Sueldos bajos y olvido institucional: así sobreviven los bomberos forestales de la Región

Mientras España sufre uno de los peores veranos en décadas por incendios en sus montes, los bomberos forestales de la Región de Murcia —integrados en un servicio privatizado y gestionado por la empresa Orthem— denuncian condiciones laborales “vergonzosas”: sueldos bajos, falta de conciliación, jornadas extenuantes y sin el reconocimiento que les otorga la reciente ley nacional de bomberos forestales. Las movilizaciones están previstas para los días 8, 11 y 15 de septiembre en Murcia.

Por contextualizar, Orthem forma parte del grupo Hozono Global, anteriormente conocido como La Generala, un conglomerado que gestiona también contratos públicos en sanidad (como el transporte regional en ambulancia), medio ambiente, agua, limpieza o mantenimiento urbano. En Yecla, otra de sus marcas —Actúa— presta actualmente el servicio de mantenimiento y limpieza de zonas verdes, así como el servicio de recogida de basura.

Servicio público, gestión privada

El servicio de extinción de incendios forestales en la Región de Murcia —incluida la brigada de Yecla— está externalizado desde 2009 y no depende de ninguna empresa pública como ocurre en otras comunidades. En su lugar, está en manos de Orthem, la filial de Hozono Global especializada en emergencias y medio ambiente.

“Esto es otro ejemplo de servicio público que aquí está privatizado. Aunque la empresa cambió de nombre, los jefes son los mismos desde hace años”, denuncian los bomberos entrevistados. “El problema no es solo quién lo gestiona, sino el modelo en sí: no puede ser que algo tan esencial como la extinción de incendios esté en manos privadas”.

Sueldos bajos para un trabajo de alto riesgo

Según testimonios recabados, los salarios medios oscilan entre los 1.250 y 1.400 euros mensuales, incluyendo los pluses por peligrosidad, toxicidad o penosidad. “Un jefe de equipo y conductor apenas llega a los 1.300. Nos jugamos la vida y ni se nos reconoce ni se nos paga como corresponde”, lamentan.

Desde Comisiones Obreras (CCOO), el delegado de prevención Juan Pedro Cornejo confirma estos datos: “Por el plus de coordinación de medios aéreos se cobra solo 29,80 euros. En otras regiones los bomberos urbanos llegan a cobrar hasta 600 en pluses. La diferencia es abismal”.

Jornadas abusivas y sin conciliación

A la baja retribución se suma un modelo de trabajo que dificulta la conciliación familiar. El cuadrante de turnos varía entre 4 días de trabajo por uno libre (4-1) y secuencias más llevaderas como el 3-2. En verano, el cuadrante es el siguiente: 3-2, 3-2, 4-1, 4-2 y vuelta a empezar. “Ojalá tuviéramos el modelo de Valencia, que es dos días de trabajo y dos libres. Si cambias un turno puedes llegar a trabajar hasta nueve días seguidos: (4+1+4) para descansar luego dos”, relatan.

Además, los trabajadores, en sus días de trabajo, están ocho horas presenciales, pero luego tienen que estar localizados 24 horas, con la obligación de permanecer a media hora de la base. Esta disponibilidad limita cualquier intento de descanso real. “No puedo ni irme a cenar fuera. Y los festivos, si me tocan, los compensan solo si les da la gana. Los pueden denegar hasta el día de antes”.

Las vacaciones en verano tampoco están garantizadas. “Directamente, no nos podemos tomar vacaciones en verano. Para irnos unos días fuera tenemos que hacer turnos seguidos de 9 días cubriendo las libranzas de otros compañeros. Aquí nadie regala nada”.

Emergencias más allá del monte

Aunque su categoría oficial es la de brigadas forestales, estos trabajadores actúan en un sinfín de emergencias: incendios internacionales (hasta en Canadá), la DANA en Valencia, la Filomena en Madrid, inundaciones en Los Alcázares o el terremoto de Lorca. “Estamos ahí siempre, pero por el mismo sueldo. Y lo hacemos por vocación, no por condiciones”, aseguran.

En noviembre de 2024 se aprobó la Ley estatal básica de bomberos forestales, que reconoce la profesión y permite aplicar coeficientes reductores para la jubilación, entre otras mejoras; sin embargo, en la Región de Murcia, según denuncian los trabajadores, no se ha implementado. No tienen reconocida la segunda actividad, ni reciben compensaciones por exposición a agentes cancerígenos ni pluses de peligrosidad adecuados. “Llevamos equipos homologados, sí. Pero no hay pluses, ni reconocimiento. Todo sigue igual”.

Garitas de vigilancia en riesgo

Otro frente que preocupa a los forestales son las garitas de vigilancia fija, esenciales para detectar incendios en su fase inicial. “Son claves para reducir los incendios a simples conatos. Pero estas personas solo trabajan seis meses, y cada vez hay más incendios fuera de temporada. Necesitan más meses de trabajo y mejores condiciones”, insisten.

Asimismo, también preocupa la contratación de personal sin experiencia previa. “Este verano se han llevado a los incendios que asolaban España a chavales de Cieza con dos meses de contrato, recién salidos de institutos privados vinculados a la empresa. Sin formación real. Mientras tanto, los veteranos no paramos de formarnos, pero no se aprovecha esa inversión pública”.

De hecho, en plena campaña de incendios, Orthem publicó ofertas de empleo en InfoJobs para contratar bomberos forestales en León sin requerir experiencia ni formación específica. “¿Cómo se puede permitir esto cuando la seguridad de personas, montes y pueblos está en juego?”, cuestionó el alcalde de Cistierna (León), Luis Mariano Santos, en una entrevista reciente en El País.

Movilizaciones en septiembre

Actualmente, la plantilla forestal en la Región de Murcia asciende a 358 efectivos, según CCOO, pero los sindicatos reclaman al menos 23 más. Las condiciones extremas del verano, con miles de hectáreas calcinadas en otras comunidades, y sus pésimas condiciones laborales han empujado a los bomberos murcianos a organizar movilizaciones para los días 8, 11 y 15 de septiembre en Murcia capital, frente a la consejería y el palacio de San Esteban.

“Vamos a ver si con lo que ha pasado este verano la gente se anima. El año pasado fue poca gente a la movilización. Es lamentable, necesitamos presión social para que esto cambie”, afirman.

manifestación bomberos forestales

Un monte seco y sin medios

A todo esto se suma el estado del monte murciano, que según los trabajadores está en situación crítica. Zonas como El Valle y Carrascoy, Sierra Espuña o Coto Cuadros están secas, plagadas de restos de poda y afectadas por el tomicus, un escarabajo perforador de pinos que agrava el riesgo de incendio. “Es un polvorín natural. No hay medios humanos suficientes si se declara un gran incendio”, advierte el sindicato.

Tragsa continúa en obras forestales

Por último, cabe remarcar que hasta 2009, la gestión de los incendios forestales en la Región de Murcia estaba en manos de Tragsa, empresa pública estatal que también opera en otras comunidades autónomas y que también está en entredicho. Tras una licitación, fue desplazada por La Generala —actual Orthem—, que asumió desde entonces la extinción de incendios en la Región, incluidos los montes de Yecla.

Desde ese momento, Tragsa quedó relegada a labores complementarias, centradas en obras forestales de gran envergadura como cortafuegos, restauración de montes y tratamientos selvícolas, para los que dispone de maquinaria pesada y recursos técnicos de los que carecen las brigadas gestionadas por Orthem.

“Nosotros también hacemos trabajos preventivos en invierno, pero hay obras que no podemos asumir. No tenemos la maquinaria ni la capacidad. Ahí entra Tragsa, que sigue presente en la Región en este ámbito”, explican los bomberos forestales.

Aun así, «tampoco es una empresa ejemplar» como se está viendo en comunidades autónomas como Madrid o Galicia. GEACAM en Castilla-La Mancha, por ejemplo, es una empresa pública «que funciona bastante mejor» La situación también es buena en Valencia donde, aunque opera Tragsa, existe un buen convenio colectivo que deben cumplir.

En definitiva, la situación de los bomberos forestales de nuestra Región es un reflejo de un modelo que prioriza la externalización por encima del reconocimiento profesional. La vocación mantiene a flote a un colectivo esencial para la seguridad ambiental, pero las condiciones laborales siguen muy por detrás del riesgo que asumen.

«Seguimos aquí porque nos encanta este curro. Pero ya está bien. No pedimos lujos: solo justicia, reconocimiento y dignidad laboral”, concluyen.

David Val
David Val
El periodista David Val escribe artículos en elperiodicodeyecla.com desde sus inicios. Se encarga de secciones como deportes y otras labores de promoción de este medio de comunicación.

Mientras España sufre uno de los peores veranos en décadas por incendios en sus montes, los bomberos forestales de la Región de Murcia —integrados en un servicio privatizado y gestionado por la empresa Orthem— denuncian condiciones laborales “vergonzosas”: sueldos bajos, falta de conciliación, jornadas extenuantes y sin el reconocimiento que les otorga la reciente ley nacional de bomberos forestales. Las movilizaciones están previstas para los días 8, 11 y 15 de septiembre en Murcia.

Por contextualizar, Orthem forma parte del grupo Hozono Global, anteriormente conocido como La Generala, un conglomerado que gestiona también contratos públicos en sanidad (como el transporte regional en ambulancia), medio ambiente, agua, limpieza o mantenimiento urbano. En Yecla, otra de sus marcas —Actúa— presta actualmente el servicio de mantenimiento y limpieza de zonas verdes, así como el servicio de recogida de basura.

Servicio público, gestión privada

El servicio de extinción de incendios forestales en la Región de Murcia —incluida la brigada de Yecla— está externalizado desde 2009 y no depende de ninguna empresa pública como ocurre en otras comunidades. En su lugar, está en manos de Orthem, la filial de Hozono Global especializada en emergencias y medio ambiente.

“Esto es otro ejemplo de servicio público que aquí está privatizado. Aunque la empresa cambió de nombre, los jefes son los mismos desde hace años”, denuncian los bomberos entrevistados. “El problema no es solo quién lo gestiona, sino el modelo en sí: no puede ser que algo tan esencial como la extinción de incendios esté en manos privadas”.

Sueldos bajos para un trabajo de alto riesgo

Según testimonios recabados, los salarios medios oscilan entre los 1.250 y 1.400 euros mensuales, incluyendo los pluses por peligrosidad, toxicidad o penosidad. “Un jefe de equipo y conductor apenas llega a los 1.300. Nos jugamos la vida y ni se nos reconoce ni se nos paga como corresponde”, lamentan.

Desde Comisiones Obreras (CCOO), el delegado de prevención Juan Pedro Cornejo confirma estos datos: “Por el plus de coordinación de medios aéreos se cobra solo 29,80 euros. En otras regiones los bomberos urbanos llegan a cobrar hasta 600 en pluses. La diferencia es abismal”.

Jornadas abusivas y sin conciliación

A la baja retribución se suma un modelo de trabajo que dificulta la conciliación familiar. El cuadrante de turnos varía entre 4 días de trabajo por uno libre (4-1) y secuencias más llevaderas como el 3-2. En verano, el cuadrante es el siguiente: 3-2, 3-2, 4-1, 4-2 y vuelta a empezar. “Ojalá tuviéramos el modelo de Valencia, que es dos días de trabajo y dos libres. Si cambias un turno puedes llegar a trabajar hasta nueve días seguidos: (4+1+4) para descansar luego dos”, relatan.

Además, los trabajadores, en sus días de trabajo, están ocho horas presenciales, pero luego tienen que estar localizados 24 horas, con la obligación de permanecer a media hora de la base. Esta disponibilidad limita cualquier intento de descanso real. “No puedo ni irme a cenar fuera. Y los festivos, si me tocan, los compensan solo si les da la gana. Los pueden denegar hasta el día de antes”.

Las vacaciones en verano tampoco están garantizadas. “Directamente, no nos podemos tomar vacaciones en verano. Para irnos unos días fuera tenemos que hacer turnos seguidos de 9 días cubriendo las libranzas de otros compañeros. Aquí nadie regala nada”.

Emergencias más allá del monte

Aunque su categoría oficial es la de brigadas forestales, estos trabajadores actúan en un sinfín de emergencias: incendios internacionales (hasta en Canadá), la DANA en Valencia, la Filomena en Madrid, inundaciones en Los Alcázares o el terremoto de Lorca. “Estamos ahí siempre, pero por el mismo sueldo. Y lo hacemos por vocación, no por condiciones”, aseguran.

En noviembre de 2024 se aprobó la Ley estatal básica de bomberos forestales, que reconoce la profesión y permite aplicar coeficientes reductores para la jubilación, entre otras mejoras; sin embargo, en la Región de Murcia, según denuncian los trabajadores, no se ha implementado. No tienen reconocida la segunda actividad, ni reciben compensaciones por exposición a agentes cancerígenos ni pluses de peligrosidad adecuados. “Llevamos equipos homologados, sí. Pero no hay pluses, ni reconocimiento. Todo sigue igual”.

Garitas de vigilancia en riesgo

Otro frente que preocupa a los forestales son las garitas de vigilancia fija, esenciales para detectar incendios en su fase inicial. “Son claves para reducir los incendios a simples conatos. Pero estas personas solo trabajan seis meses, y cada vez hay más incendios fuera de temporada. Necesitan más meses de trabajo y mejores condiciones”, insisten.

Asimismo, también preocupa la contratación de personal sin experiencia previa. “Este verano se han llevado a los incendios que asolaban España a chavales de Cieza con dos meses de contrato, recién salidos de institutos privados vinculados a la empresa. Sin formación real. Mientras tanto, los veteranos no paramos de formarnos, pero no se aprovecha esa inversión pública”.

De hecho, en plena campaña de incendios, Orthem publicó ofertas de empleo en InfoJobs para contratar bomberos forestales en León sin requerir experiencia ni formación específica. “¿Cómo se puede permitir esto cuando la seguridad de personas, montes y pueblos está en juego?”, cuestionó el alcalde de Cistierna (León), Luis Mariano Santos, en una entrevista reciente en El País.

Movilizaciones en septiembre

Actualmente, la plantilla forestal en la Región de Murcia asciende a 358 efectivos, según CCOO, pero los sindicatos reclaman al menos 23 más. Las condiciones extremas del verano, con miles de hectáreas calcinadas en otras comunidades, y sus pésimas condiciones laborales han empujado a los bomberos murcianos a organizar movilizaciones para los días 8, 11 y 15 de septiembre en Murcia capital, frente a la consejería y el palacio de San Esteban.

“Vamos a ver si con lo que ha pasado este verano la gente se anima. El año pasado fue poca gente a la movilización. Es lamentable, necesitamos presión social para que esto cambie”, afirman.

manifestación bomberos forestales

Un monte seco y sin medios

A todo esto se suma el estado del monte murciano, que según los trabajadores está en situación crítica. Zonas como El Valle y Carrascoy, Sierra Espuña o Coto Cuadros están secas, plagadas de restos de poda y afectadas por el tomicus, un escarabajo perforador de pinos que agrava el riesgo de incendio. “Es un polvorín natural. No hay medios humanos suficientes si se declara un gran incendio”, advierte el sindicato.

Tragsa continúa en obras forestales

Por último, cabe remarcar que hasta 2009, la gestión de los incendios forestales en la Región de Murcia estaba en manos de Tragsa, empresa pública estatal que también opera en otras comunidades autónomas y que también está en entredicho. Tras una licitación, fue desplazada por La Generala —actual Orthem—, que asumió desde entonces la extinción de incendios en la Región, incluidos los montes de Yecla.

Desde ese momento, Tragsa quedó relegada a labores complementarias, centradas en obras forestales de gran envergadura como cortafuegos, restauración de montes y tratamientos selvícolas, para los que dispone de maquinaria pesada y recursos técnicos de los que carecen las brigadas gestionadas por Orthem.

“Nosotros también hacemos trabajos preventivos en invierno, pero hay obras que no podemos asumir. No tenemos la maquinaria ni la capacidad. Ahí entra Tragsa, que sigue presente en la Región en este ámbito”, explican los bomberos forestales.

Aun así, «tampoco es una empresa ejemplar» como se está viendo en comunidades autónomas como Madrid o Galicia. GEACAM en Castilla-La Mancha, por ejemplo, es una empresa pública «que funciona bastante mejor» La situación también es buena en Valencia donde, aunque opera Tragsa, existe un buen convenio colectivo que deben cumplir.

En definitiva, la situación de los bomberos forestales de nuestra Región es un reflejo de un modelo que prioriza la externalización por encima del reconocimiento profesional. La vocación mantiene a flote a un colectivo esencial para la seguridad ambiental, pero las condiciones laborales siguen muy por detrás del riesgo que asumen.

«Seguimos aquí porque nos encanta este curro. Pero ya está bien. No pedimos lujos: solo justicia, reconocimiento y dignidad laboral”, concluyen.

David Val
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El periodista David Val escribe artículos en elperiodicodeyecla.com desde sus inicios. Se encarga de secciones como deportes y otras labores de promoción de este medio de comunicación.
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