El Yeclano Deportivo encajó en Jaén otra derrota que duele más por el contexto que por el marcador. El 1-0 de Breñé en el minuto 80 castigó a un equipo que compitió, pero volvió a mostrarse corto de fútbol.
El Yeclano volvió a perder fuera de casa y, más allá del resultado, dejó otra sensación preocupante. En La Victoria de Jaén firmó un partido espeso, muy físico, con poca continuidad con balón y casi ninguna capacidad para gobernar el ritmo. Aguantó durante muchos minutos, sí, pero volvió a quedarse sin premio porque hace demasiadas semanas que no le alcanza con resistir.
La primera parte fue igualada y bastante pobre por ambos lados. Hubo más interrupciones que juego y pocas ocasiones claras. El Yeclano avisó pronto con una llegada de Ot Remolins tras acción iniciada por Borao y De Vicente, y el Real Jaén respondió con un disparo cruzado de Agus Alonso que se marchó cerca de la meta de Borja. El partido se jugaba más en la tensión que en las áreas.
Ahí el conjunto de Iván Ruiz sí encontró el tipo de encuentro que quería: presión alta, líneas juntas y un duelo incómodo para el rival. El problema es que ese plan volvió a quedarse a medias. Al Yeclano le sirvió para ensuciar el partido, pero no para mandarlo. Y cuando un equipo vive instalado en el esfuerzo, pero casi nunca en el juego, depende demasiado de no cometer un solo error.
Un Yeclano al límite
Antes del descanso llegó uno de los momentos que pudo cambiar el guion. Nani, amonestado en el minuto 22, se jugó la expulsión en otra acción sobre Curro. Iván Ruiz no esperó más y lo sustituyó en el 39 por Asier Seijo. Fue una decisión necesaria, pero también un síntoma de lo que estaba siendo el encuentro: el Yeclano iba al límite, más pendiente de sobrevivir que de construir. En el tramo final del primer tiempo el Jaén ya pisó con más frecuencia campo rival, marcó incluso un gol anulado por fuera de juego de Agus Alonso y rozó el 1-0 con un disparo de Ñito.
La segunda mitad mantuvo el mismo aire raro, de partido áspero, desordenado y con pocas luces. El Yeclano intentó reajustarse. Iván Ruiz movió piezas, metió a Antonio Fernández y devolvió a Toni Jou tras su larga lesión. También adelantó metros por dentro, buscando algo más de presencia en campo contrario. Pero el equipo siguió sin dar con una secuencia de juego que le permitiera discutirle de verdad el control al Real Jaén.
El conjunto local tampoco estuvo brillante, pero sí fue creciendo con el paso de los minutos. Apretó más, encontró profundidad con los cambios y empezó a cargar con más intención sobre un Yeclano cada vez más metido atrás. Borja sostuvo a los suyos en alguna acción y la defensa azulgrana logró apagar varios fuegos, pero el partido ya se estaba jugando donde quería el Jaén.
La ocasión más clara del Yeclano en ese tramo llegó en el 78, cuando Seijo puso un balón desde la izquierda que se paseó por el área pequeña sin encontrar rematador. Fue un aviso aislado, una de esas jugadas que dejan la impresión de que el empate podía salvarse o incluso discutirse hasta el final. Pero apenas dos minutos después llegó el golpe definitivo.
En el 80, Adri Paz filtró un pase a la espalda de la defensa y Breñé definió cruzado ante Borja para hacer el 1-0. La jugada resumió varias de las debilidades actuales del Yeclano: desajuste atrás, poca contundencia para corregir y demasiada fragilidad en el momento decisivo. El equipo reaccionó más con corazón que con claridad. Un disparo lateral de Antonio Fernández y dos saques de esquina seguidos en el añadido fueron un balance demasiado escaso para quien necesitaba puntuar.
El Yeclano, en la cuerda floja
La derrota deja un mensaje incómodo, pero evidente. El Yeclano compite a ratos, se agarra a los partidos y los mantiene vivos, pero lleva demasiadas semanas sin colmillo, sin continuidad y sin una autoridad real sobre el césped. En escenarios grandes, además, vuelve a empequeñecerse. Le pasó en otros desplazamientos de la temporada y volvió a pasar en Jaén: equipo serio para discutir, pero muy poco ambicioso para imponer algo.
A eso se suma una imagen que no ayuda. Parte de la afición local cargó contra el planteamiento visitante y contra el tono físico del partido, con mensajes que definieron al Yeclano como un equipo “marrullero” o centrado en “perder tiempo”. Esas reacciones forman parte del ruido habitual tras un duelo caliente y no cambian lo esencial: el problema de fondo del Yeclano no es que incomode al rival, sino que cada vez propone menos y amenaza menos.
Y la clasificación ya no permite disfrazar la situación. En lo que va de 2026, el equipo ha jugado 11 partidos con un balance de 3 victorias, 1 empate y 7 derrotas. Una secuencia muy pobre que ha empujado a los azulgranas hasta quedarse a un punto del play out y a tres del descenso directo a Tercera RFEF. La crisis ya no es una mala tarde ni un bache puntual. Es una tendencia.
El próximo partido en La Constitución ante el colista aparece ya como una cita de mucho más que tres puntos. Porque el Yeclano todavía está a tiempo de corregir el rumbo, pero necesita algo más que resistencia y oficio. Necesita fútbol, gol y mando. Y lo necesita ya.

















