Murcia Plaza ha avanzado, en una información distribuida por EFE, nuevos detalles del proyecto en el que trabaja el escultor yeclano Lidó Rico para la Iglesia Vieja. La pieza, de gran formato, comenzará a instalarse en mayo y formará parte del futuro centro de interpretación turística del templo.
La transformación de la parroquia de la Asunción, conocida popularmente como Iglesia Vieja, sigue dando pasos dentro del proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Yecla para convertir este edificio histórico en un nuevo espacio de atracción cultural y turística.
elperiodicodeyecla.com ya adelantó hace meses las claves de esta actuación, incluida en el Plan de Sostenibilidad Turística “Yecla Es+” y que se financia con fondos europeos Next Generation, con una inversión global de 1,5 millones de euros. Entonces se presentó una intervención que combinará arquitectura, arte y música para dar una nueva vida al templo y convertir la visita en una experiencia inmersiva.
Ahora, una información publicada por Murcia Plaza y distribuida por EFE aporta nuevos detalles sobre la intervención artística de Lidó Rico, que este martes ingresa en la Real Academia de Bellas Artes Santa María de La Arrixaca. Según esa información, el artista yeclano trabaja en un gran retablo contemporáneo que comenzará a instalarse en la Iglesia Vieja a partir de mayo y cuya inauguración está prevista para noviembre.
La pieza está planteada como una reinterpretación del antiguo retablo del templo, destruido en el incendio que sufrió el edificio en marzo de 1936. No se trata, sin embargo, de una reproducción literal, sino de una propuesta artística de gran formato con la que Rico quiere conectar el pasado del edificio con la identidad cultural de Yecla.

Un retablo monumental
Siempre según la información adelantada por Murcia Plaza/EFE, el nuevo retablo alcanzará unas dimensiones monumentales, con 18 metros de altura y 12 de anchura. En él convivirán referencias religiosas e imágenes vinculadas a la historia, las tradiciones y los símbolos del municipio.
Entre los elementos previstos figuran los doce apóstoles, creados de nuevo por el artista, así como referencias a advocaciones ligadas a la tradición local. A ello se suman cabezas, relieves y otros motivos relacionados con Yecla, desde el vino y las cepas hasta elementos inspirados en el Monte Arabí o en el imaginario popular de la ciudad.
Ese planteamiento enlaza con lo que ya explicó el propio Lidó Rico durante la presentación del proyecto municipal. Entonces defendió una intervención emocional, inclusiva y con vocación de impacto, capaz de convertir el espacio en un reclamo cultural y turístico. Su propuesta, según dijo en aquel acto, buscaba que cualquier yeclano pudiera verse reflejado en la obra.

Una parte vital de un proyecto integral
La actuación artística se integrará en una rehabilitación más amplia del templo. El proyecto arquitectónico, firmado por Ángel Rocamora, prevé adaptar el edificio para su uso como centro de interpretación turística, con un recorrido accesible para el visitante, pasarelas y nuevos espacios de acceso. El relato histórico será comisariado por la historiadora del arte Alicia Soriano, mientras que la parte sonora correrá a cargo del compositor Diego Corraliza.
La suma de arquitectura, arte y música es, precisamente, una de las principales singularidades de esta intervención en la Iglesia Vieja. La intención municipal es que el edificio no sea solo un inmueble rehabilitado, sino un espacio con contenido propio, capaz de explicar una parte de la historia de Yecla desde un lenguaje contemporáneo.
Con más de cinco siglos de historia, la Iglesia Vieja es uno de los inmuebles más reconocibles del casco urbano y uno de los enclaves patrimoniales con mayor carga simbólica del municipio. Su recuperación abre una nueva etapa para un edificio que en los últimos años ha tenido usos puntuales, pero que ahora se prepara para asumir una función más estable dentro de la oferta cultural y turística de la ciudad.
Si se cumplen los plazos previstos, los próximos meses serán decisivos para comprobar cómo se materializa uno de los proyectos culturales más ambiciosos puestos en marcha en Yecla en los últimos años.
En este enlace podéis ver algunas fotos del proyecto de Lidó Rico.

















El contubernio fascista sigue defendiendo a un golpista como fue Paca la culona, apoyándose en Hitler, el de los hornos crematorios, quemar vivas a las personas.
En correspondencia del apoyo nazi a los golpistas españoles, estos enviaron a un división al frente ruso.
Ni que decir tiene que fue una escabechina.
Estos demócratas, que serán del PP y VOX como se emplean tan a fondo para justificar a unos sanguinarios golpista capaz de fusilar al poeta García Loca?
GENTUZA
Gentuza tú progenitor!
HOY HACE 90 AÑOS.
Era lunes, como hoy, un lunes frío del invierno yeclano, de esos que todavía no anuncian la primavera. El cielo estaba casi despejado y la Yecla madrugadora se lanzó, como cada día, a ganarse el sustento para su familia. Eran tiempos duros. Hacía mucho que en Yecla se pasaba hambre y la incertidumbre formaba parte de la vida cotidiana de muchas casas humildes debido al desastroso gobierno de la izquierdas. Aun así, aquella mañana parecía una mañana más. En las calles comenzaba la rutina diaria. Los campesinos salían temprano, los humildes comercios abrían sus puertas, y la vida discurría con la sencillez y la dignidad propias de un pueblo acostumbrado a luchar por salir adelante. Pero bajo esa aparente normalidad se respiraba una tensión que muchos percibían, aunque nadie podía imaginar hasta dónde llegaría.
La crispación se palpaba en el ambiente político y social de toda España, y Yecla no era ajena a ese clima de enfrentamiento. Las pasiones ideológicas se habían radicalizado y el odio entre unos y otros comenzaba a abrir heridas profundas en la convivencia. Para la gente humilde, para la gente de bien, para la Yecla profunda que solo aspiraba a vivir en paz, nada hacía presagiar que acababa de amanecer uno de los días más negros y dolorosos de la historia local.
Las campanas sonaban en los campanarios, convocando a quienes deseaban acudir a misa, como habían hecho durante generaciones. Era una llamada sencilla, familiar, parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Pero mientras la mayoría del pueblo comenzaba su jornada, en otros lugares se estaba gestando la tormenta, la venganza, el odio y el terror.
Aquel 16 de marzo de 1936 quedaría grabado para siempre en la memoria de Yecla. Las calles que tantas veces habían visto trabajo, convivencia y esperanza se llenaron de violencia, odio, sangre, destrucción y de miedo. El patrimonio levantado con esfuerzo por generaciones de yeclanos (iglesias, imágenes, edificios cargados de historia) fue atacado, quemado y arrasado por la izquierda totalitaria y extremista en medio de una ola de furia que dejó una profunda huella en la ciudad.
La izquierda radical provocó horas de angustia, de caos y de pánico para muchos vecinos que contemplaban, impotentes, cómo la violencia se abría paso por las calles de su pueblo.
Aquel día quedó marcado como uno de los episodios más trágicos que recuerda la historia local. Un recordatorio doloroso de hasta dónde puede llegar el odio cuando se impone sobre la convivencia, el respeto y la humanidad. Hoy, justo 90 años después, los herederos ideológicos de quienes provocaron los luctuosos acontecimiento del 16 de marzo de 1936, se quieren presentar como víctimas de una guerra que fue provocado por acontecimientos previos como el descrito en Yecla, e intentan que su «memoria democrática» empiece a contar desde el 18 de julio de 1936, para que las generaciones actuales y futuras no conozcan en la totalidad los acontecimientos que provocaron la guerra civil de España.
Ciertamente, la represión que implantó la dictadura de Franco contra la izquierda fue atroz e inhumana, pero no hay que olvidar tampoco los crímenes, desmanes y excesos cometidos por la izquierda y desgraciadamente Yecla es un vivo ejemplo de ello
Del bombardeo del amigo nazi a la Villa de Gernika?
Del obispo que pide ayuda internacional para ayuda sanitaria y se invierte en compra de armas a los golpistas también llamados sublevados?
O lo hecho por Yagüe el carnicero de Badajoz?
Los herederos nostálgicos del golpe de Estado fallido que necesitó tres años de guerra y 600.000 muertos, ahora se hacen los ofendiditos. GENTUZA
HOY HACE 90 AÑOS.
Era lunes, como hoy, un lunes frío del invierno yeclano, de esos que todavía no anuncian la primavera. El cielo estaba casi despejado y la Yecla madrugadora se lanzó, como cada día, a ganarse el sustento para su familia. Eran tiempos duros. Hacía mucho que en Yecla se pasaba hambre y la incertidumbre formaba parte de la vida cotidiana de muchas casas humildes debido al desastroso gobierno de la izquierdas. Aun así, aquella mañana parecía una mañana más. En las calles comenzaba la rutina diaria. Los campesinos salían temprano, los humildes comercios abrían sus puertas, y la vida discurría con la sencillez y la dignidad propias de un pueblo acostumbrado a luchar por salir adelante. Pero bajo esa aparente normalidad se respiraba una tensión que muchos percibían, aunque nadie podía imaginar hasta dónde llegaría.
La crispación se palpaba en el ambiente político y social de toda España, y Yecla no era ajena a ese clima de enfrentamiento. Las pasiones ideológicas se habían radicalizado y el odio entre unos y otros comenzaba a abrir heridas profundas en la convivencia. Para la gente humilde, para la gente de bien, para la Yecla profunda que solo aspiraba a vivir en paz, nada hacía presagiar que acababa de amanecer uno de los días más negros y dolorosos de la historia local.
Las campanas sonaban en los campanarios, convocando a quienes deseaban acudir a misa, como habían hecho durante generaciones. Era una llamada sencilla, familiar, parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Pero mientras la mayoría del pueblo comenzaba su jornada, en otros lugares se estaba gestando la tormenta, la venganza, el odio y el terror.
Aquel 16 de marzo de 1936 quedaría grabado para siempre en la memoria de Yecla. Las calles que tantas veces habían visto trabajo, convivencia y esperanza se llenaron de violencia, odio, sangre, destrucción y de miedo. El patrimonio levantado con esfuerzo por generaciones de yeclanos (iglesias, imágenes, edificios cargados de historia) fue atacado, quemado y arrasado por la izquierda totalitaria y extremista en medio de una ola de furia que dejó una profunda huella en la ciudad.
La izquierda radical provocó horas de angustia, de caos y de pánico para muchos vecinos que contemplaban, impotentes, cómo la violencia se abría paso por las calles de su pueblo.
Aquel día quedó marcado como uno de los episodios más trágicos que recuerda la historia local. Un recordatorio doloroso de hasta dónde puede llegar el odio cuando se impone sobre la convivencia, el respeto y la humanidad. Hoy, justo 90 años después, los herederos ideológicos de quienes provocaron los luctuosos acontecimiento del 16 de marzo de 1936, se quieren presentar como víctimas de una guerra que fue provocado por acontecimientos previos como el descrito en Yecla, e intentan que su «memoria democrática» empiece a contar desde el 18 de julio de 1936, para que las generaciones actuales y futuras no conozcan en la totalidad los acontecimientos que provocaron la guerra civil de España.
Ciertamente, la represión que implantó la dictadura de Franco contra la izquierda fue atroz e inhumana, pero no hay que olvidar tampoco los crímenes, desmanes y excesos cometidos por la izquierda y desgraciadamente Yecla es un vivo ejemplo de ello
Este tío menudo chollo tiene con los del PP. No le falta la faena. Espero que ese retablo tenga en cuenta la situación de la época.
«No deben faltar jornaleros famélicos (extremada delgadez) de los que los terratenientes de aquel tiempo, con apoyo clerical, mataba de hambre a los jornaleros y sus familias»
Para entender el desarrollo de los acontecimientos hay que tener en cuenta el contexto en que se produce.