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❄️ lunes 06 febrero 2023

Concha Ortega

Nací en Yecla en la década de los sesenta. Fui una niña obediente y devota, como me enseñaron las monjas del colegio de La Inmaculada. Hubiera deseado estudiar periodismo, pero las circunstancias personales me lo impidieron. He trabajado en distintas empresas de muebles y tapizados. La crisis me ha obligado a prestar servicios como empleada de hogar por horas. Ser colaboradora en elperiodicodeyecla.com colma, en parte, mis inquietudes culturales y mi afán de superación. Contacta conmigo en ortegaconcha60@gmail.com
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Cine y compras

Hace unos días, Concha y sus amigas fueron al centro comercial de Petrer para ver la película As Bestas, que las dejó conmocionadas

Viento inclemente

Cualquier yeclano o yeclana que se precie, reconocerá que el viento se presenta como un obstinado e incómodo compañero de vivencias

El cuerpo incorrupto de Fray Bernardo en Santa Ana

Concha recuerda cuando visitó Santa Ana, en Jumilla, y vio el cuerpo incorrupto de Fray Bernardo, al que le crecían el pelo y las uñas

El final del verano

El final del verano me pone nostálgica. Es ese momento del año en el que todo parece terminar para empezar de nuevo, más si cabe que el fin de año

Reunión de amigas

Concha Ortega nos presenta a sus amigas, con las que suele reunirse dos veces al año: por Navidades y en verano

Memorias de una guerra

Doña Remedios mostró a Concha una foto de antes de la guerra: era una joven a la moda de los años 30, con melena sobre los hombros

Un ramo de rosas rojas

Concha Ortega planchaba en casa de Dña. Emilia hasta que llegó un repartidor con un ramo de rojas rojas que escondía una bonita historia

El pobre Pascualín

Pascualín, el hijo del cabrero, fue un pequeño que desapreció hace muchos años. Hoy, Concha Ortega, recuerda su historia

Panza de burro. Reseña

La última sorpresa que nos ha desvelado el Club de Lectura ha sido la primera novela de la joven Andrea Abreu, titulada "Panza de burro"

La buena amiga

Concha Ortega recuerda en este relato el día en que Sor Angustias decidió castigarla dejándola encerrada en clase y sin comer

La misteriosa caja de Doña Remedios

Las manos nudosas y manchadas de Doña Remedios siguen moviendo la aguja de ganchillo con la agilidad adquirida durante cerca de un siglo de práctica

Cosme, ‘el grasas’

Cosme era un chaval un par de años mayor que Concha, que trabajaba como mecánico y que decidió amargarle la vida durante un tiempo
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