En honor a la Virgen del Castillo, Patrona de Yecla

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Un día repleto de emociones y de sensaciones el del 8 de diciembre. Fue el día de la Purísima, el día grande de las Fiestas Patronales. A las 10,30 de la noche terminaba la Procesión con el final del juego de la Bandera en el atrio de la Basílica después de media hora desde que el Mayordomo, Francisco Baello, recibiera a la Virgen en la calle San Francisco. 

[ot-caption title=»El Mayordomo de la Bandera subiendo por la calle San Francisco.» url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2016/12/procesion2.jpg»]

Fue una subida emocionante de la calle San Francisco. El Mayordomo pasó buena parte del recorrido de rodillas haciendo disfrutar a los presentes que se hacían paso en una nube de pólvora creada por las arcas cerradas de cientos de arcabuces disparando continuamente. Todo terminó cuando la imagen de la Virgen se situó en el altar. 

Antes, la carroza procesional con la imagen de la patrona de Yecla, estuvo escoltada por las damas de la Corte de Honor y precedida por todos los tiraores uniformados, en riguroso orden de formación por Agrupaciones de Escuadras y disparando sus arcabuces mientras desfilan. Estruendosa procesión que tuvo un recorrido establecido desde hace casi dos siglos y que mantiene detalles como la parada de la carroza en todos los cruces de calle o en el que fuera domicilio de un sacerdote, así como el juego de la Bandera en la llamada horma del Niño.

[ot-caption title=»La imagen de la Patrona saliendo de la Basílica al final de la procesión.» url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2016/12/procesion.jpg»]

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Aunque sin duda, el mayor interés del recorrido se concentró en la plaza de San Cayetano, donde cientos de personas se dieron cita para ver de nuevo al mayordomo jugar la Bandera para recibir a la Patrona en este punto, y seguidamente admirar las figuras de pirotecnia, conocidas en Yecla como “castillicos”.

[ot-caption title=»Los castillicos se iniciaron cuando terminó el Mayordomo de jugar la Bandera ante la Virgen.» url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2016/12/procesion4.jpg»]


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Sin embargo, este momento culminó algunos metros más adelante, en el siguiente episodio festivo que configuran la subida de la calle San Francisco, la llegada al atrio de la basílica y la entrada en el templo, con el disparo de las arcas cerradas, mientras el mayordomo juega la Bandera, unas veces de pie y otras de rodillas, pero siempre de cara a la Patrona que lentamente enfilaba la entrada al templo.

[ot-caption title=»Los arcabuces disparaban lenguas de fuego por las calles céntricas.» url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2016/12/procesion6.jpg»]

[ot-caption title=»» url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2016/12/procesion5.jpg»]

Cada año, la procesión se convierte en una seña de identidad y de tradición en Yecla. Y, a pesar del frío y el humo de la pólvora, de los estruendos de los disparos de arcabuz y de la aglomeración que conlleva este acto festivo, también surgen sentimientos de júbilo, emoción y mucha alegría. De manera especial, el entusiasmo y la satisfacción se hace patente en los pajes, sus familias, los escuadristas de la Retaguardia Los Luna, que disparan de cara a la patrona durante el último tramo de la procesión, los clavarios y los mayordomos.

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