Yecla no es una ciudad que aparezca en los grandes análisis sobre transformación digital. Los titulares de ese tipo suelen reservarse para Madrid o Barcelona, como si el cambio tecnológico fuera un fenómeno exclusivamente metropolitano. Pero quien conoce la vida cotidiana en Yecla sabe que el móvil está en el bolsillo de casi todo el mundo, que la fibra óptica llegó hace años a la mayoría de los barrios y que la relación de la ciudad con internet ha madurado de forma silenciosa pero constante. El cambio digital en municipios como Yecla no llega con fanfarria; llega con la normalidad de lo que simplemente empieza a funcionar.
Lo que ha cambiado en los últimos años no es tanto el acceso a internet sino la profundidad con que lo digital se ha integrado en la vida de cada día. Gestiones que antes requerían ir a una oficina se resuelven ahora desde casa. Las compras que implicaban un desplazamiento a Murcia se hacen en diez minutos desde el teléfono. Y el tiempo de ocio, especialmente el de los ratos dispersos que el día siempre produce, se llena de formas que hace una década no existían. Plataformas como sankra casino online han ganado presencia en ese espacio – el del entretenimiento accesible en cualquier momento y desde cualquier pantalla – porque ofrecen algo que encaja bien con el tiempo real de quien vive en una ciudad de tamaño medio: la posibilidad de una experiencia completa sin necesidad de dedicarle una tarde entera.
Internet en Yecla: de la novedad a la normalidad
Hay una diferencia importante entre tener acceso a internet y depender de él. Yecla ha hecho ese tránsito de forma orgánica. La cobertura de banda ancha en el municipio es comparable a la de núcleos urbanos mucho más grandes, y el uso del móvil como dispositivo principal para casi todo está normalizado en todos los grupos de edad.
Lo que marca diferencias es la intensidad del uso y la variedad de plataformas. Las generaciones más jóvenes consumen contenido digital de forma casi continua. Las generaciones intermedias han adoptado internet como herramienta de gestión y, progresivamente, como espacio de ocio. Y los grupos de mayor edad, que antes representaban la resistencia a lo digital, se han incorporado al uso del smartphone especialmente desde que las interfaces se simplificaron.
| Grupo de edad | Uso principal de internet | Tipo de ocio digital | Dispositivo predominante |
| 16-30 años | Redes sociales, streaming, juego | Entretenimiento continuo, interactivo | Móvil |
| 31-45 años | Gestiones, compras, ocio | Entretenimiento puntual, servicios | Móvil y PC |
| 46-60 años | Información, comunicación, compras | Streaming, ocio ligero | Tablet y móvil |
| 61-75 años | Comunicación familiar, noticias | Contenido informativo, videollamadas | Tablet y smartphone |
| Mayores de 75 | Comunicación básica | Muy limitado o asistido | Smartphone simple |
El ocio digital como nueva categoría de tiempo libre
El ocio en Yecla ha sido siempre un asunto que se vivía hacia afuera. La calle, el bar, la plaza, el club deportivo. Esos espacios no han desaparecido ni están en declive, pero han aparecido junto a ellos nuevas formas de pasar el tiempo que no compiten con las anteriores sino que ocupan los huecos que estas dejan libres.
El tiempo que el ocio digital llena no es el de la salida del viernes ni el del partido del domingo. Es el del miércoles por la noche, el del sábado esperando que abra el mercado, el de la pausa del almuerzo. Momentos cortos y dispersos que antes se cubrían con la televisión y que ahora se llenan con plataformas que responden mejor a la fragmentación del tiempo cotidiano. Los formatos interactivos de ciclo corto han ganado terreno porque son la respuesta correcta a un tipo de disponibilidad que antes no tenía buena cobertura. El usuario no quiere sentarse dos horas delante de algo que requiere toda su atención: quiere entrar, disfrutar de algo bien hecho y salir cuando lo necesite.
Qué implica este cambio para la vida local
La transformación digital de Yecla tiene implicaciones que van más allá del entretenimiento. La economía local ha cambiado: negocios que antes dependían exclusivamente del cliente que entraba por la puerta han tenido que aprender a tener presencia online para no perder cuota de mercado. Los servicios municipales han avanzado en digitalización, aunque de forma desigual. Y el comercio, que durante años resistió la competencia del canal online, ha terminado aceptando que presencia física y presencia digital no son excluyentes sino complementarias.
En ese contexto más amplio, el ocio digital no es una anomalía ni un síntoma de desconexión social. Es una parte más de una transformación que abarca todas las dimensiones de la vida cotidiana. Yecla sigue siendo Yecla – con sus fiestas de la Vendimia, su tradición industrial, su carácter murciano inconfundible – pero es también una ciudad cuyos habitantes manejan con soltura herramientas digitales que hace diez años habrían parecido futuristas. Eso no es poca cosa, aunque nadie lo cuente en los grandes titulares.
















