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martes, mayo 5, 2026 🌼
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Más de 75.000 adolescentes en España enganchados a las apuestas online, según las cifras

La encuesta nacional ESTUDES, realizada en el marco del Plan Nacional sobre Drogas entre estudiantes de 14 a 18 años, ha constatado una ola creciente de conducta de juego de azar online problemática. En el último año, el 13% del alumnado de esa edad jugó online y, entre ellos, el 27,7% mostró signos de posible adicción. En cifras absolutas, son unos 75.464 adolescentes. Un año antes, el indicador equivalente era del 23,5%. El patrón se desplaza de las máquinas tragaperras clásicas a las apuestas a través del smartphone.

De dónde sale la cifra de «75 mil»

La secuencia estadística es fácil de seguir. De todos los escolares españoles de 14 a 18 años, el 13% participó al menos una vez en el último año en juegos de azar online. Dentro de este grupo, en el 27,7% se detectó una conducta problemática, lo que, al convertirlo a cifras absolutas, da aproximadamente 75.464 personas. La evolución preocupa a los especialistas, ya que en 2023 la proporción de jugadores problemáticos dentro del mismo grupo era notablemente menor.

Cataluña bate su propio récord

Los datos de la Agencia de Salud Pública de Cataluña (Salut Pública), obtenidos a partir de la versión regional de la encuesta ESTUDES, dibujan un panorama similar. Se registró posible juego online problemático en el 5,3% del alumnado de 14 a 18 años. Es la cifra más alta de toda la serie histórica. La tendencia al alza y a que la problemática afecte a edades cada vez más tempranas se aprecia tanto en los datos nacionales como en los catalanes.

Brecha de género

La diferencia entre chicos y chicas es enorme. En Cataluña se detectó juego online problemático en el 9,4% de los chicos y solo en el 1,2% de las chicas. El principal grupo de riesgo es evidente, y prácticamente todas las observaciones clínicas lo confirman.

Las apuestas deportivas lideran entre las modalidades

Entre los tipos de juegos de azar más extendidos que enganchan a los adolescentes destacan:

  • las apuestas deportivas, especialmente populares entre los usuarios más jóvenes;
  • juegos de cartas;
  • ruleta.

Precisamente las apuestas deportivas son, con mayor frecuencia, la «puerta de entrada» para los menores.

La clínica Bellvitge constata un nuevo perfil de paciente

La unidad de juego patológico del Hospital Universitario de Bellvitge, en L’Hospitalet, en funcionamiento desde 1996 y que atiende a pacientes a partir de los 14 años, sigue registrando alrededor de 300 nuevos casos al año. Sin embargo, la estructura de las consultas ha cambiado radicalmente. «El perfil del paciente ha cambiado. Antes de 2005, todos venían por las tragaperras. Ahora los jóvenes, que han crecido en la era digital, llegan con adicción al juego online», señala la coordinadora de la unidad, Susana Jiménez.

Una adicción que permanece oculta durante mucho tiempo

La solicitud de ayuda a menudo se retrasa durante años. El tratamiento comienza cuando el problema ya se ha traducido en deudas, conflictos y pérdidas. La responsable del área de adicciones del centro Spott, Gemma García, lo confirma: «Observamos un crecimiento lento de las consultas por adicción al juego de azar entre los jóvenes. Creo que esa lentitud se explica porque se pide ayuda solo cuando la situación se agrava. Son casos ocultos».

La pantalla como caldo de cultivo de la adicción

El centro Spott, que trabaja con adolescentes y jóvenes de 12 a 21 años, atendió en 2025 a 252 personas. De ellas, el 34% (85 personas) acudió por adicción a las pantallas, y el 66% restante por problemas relacionados con sustancias psicoactivas. Entre los casos «de pantallas», el 14% tenía diagnóstico de adicción al juego de azar online. El smartphone, según los especialistas, se convierte en un factor que multiplica el riesgo, porque lo tiene todo el mundo y funciona las 24 horas.

Mecanismo de enganche

Los juegos de azar online generan adicción rápidamente gracias a varios factores del entorno:

  • disponibilidad 24/7 a través del teléfono personal;
  • entrada «gratuita e inmediata», sin barreras;
  • amplia variedad de modalidades;
  • privacidad y posibilidad de jugar a solas, sin control externo.

El marketing desempeña un papel aparte. Las celebridades anuncian casas de apuestas y casinos, normalizando el juego, y los «bonos de bienvenida» alimentan la ilusión de ganar dinero fácil.

Los grandes casinos con licencia limitan formalmente el acceso de los menores, exigiendo verificación de documentación al registrarse y al retirar fondos. Pero los anuncios de estas plataformas se difunden sin una segmentación precisa: aparecen en redes sociales, en plataformas de streaming y en juegos móviles, donde la audiencia es, por definición, menor de 18 años.

Especialmente atractivas para los adolescentes, limitados en su propio dinero, resultan las ofertas que no requieren inversión financiera al inicio. Promociones como giros gratis por registro sin depósito crean la sensación de jugar sin riesgo y reducen la barrera psicológica ante la primera experiencia. Por supuesto, es solo una sensación, ya que al retirar las ganancias de esos bonos existen muchas condiciones y letra pequeña.

Precisamente ese supuesto «coste cero» de entrada, según observan los clínicos, forma en el adolescente la convicción de que no pierde nada, aunque en realidad se pone en marcha un ciclo de enganche que más tarde se convierte en juego habitual con dinero real. Los datos de Bellvitge y del centro Spott lo confirman: cuanto antes se produce el primer contacto con el entorno del juego, más difícil y largo resulta el camino hasta pedir ayuda.

«Diagnóstico dual» y causas profundas

En una parte significativa de los jóvenes jugadores, la adicción va acompañada de ansiedad, depresión, TDAH y una impulsividad marcada. Los especialistas de Spott subrayan que la adicción al juego de azar a menudo resulta ser solo «la punta del iceberg» y un síntoma de dificultades psicológicas más profundas. El psicólogo Jordi Royo, de la clínica Amalgama7, añade que el rasgo más común de estos pacientes es la «desesperanza y pérdida de sentido vital».

Quién acude a Bellvitge y cuándo

El perfil clínico de la unidad de Bellvitge se compone como un mosaico característico:

  • la edad típica de inicio del juego online es de 14–15 años;
  • la edad media de consulta en la clínica es de 32 años;
  • el paciente más joven tiene 18 años, el mayor 54;
  • el 37% empezó a jugar antes de alcanzar la edad legal;
  • nivel educativo de los pacientes: el 49,2% terminó la ESO (Educación Secundaria Obligatoria), el 26,2% tiene estudios superiores, y el 24% solo estudios primarios;
  • entre los dependientes de las apuestas deportivas, el 100% son hombres, el 65% son solteros, y el 76% trabaja.

Deudas al inicio de la vida adulta

Las consecuencias financieras impresionan. Entre los pacientes de Bellvitge, el 64,6% tiene deudas. En el 40% de ellos, la deuda no supera los 5.000 euros; en el 22% asciende a entre 5.000 y 10.000; en el 17% oscila entre 10.000 y 30.000; y en el 9,8% alcanza los 30.000–50.000 euros. El aislamiento, la caída del rendimiento académico, los conflictos familiares y el riesgo de violencia suelen ser los desencadenantes que finalmente llevan a la persona al médico.

Los datos de ESTUDES y las observaciones clínicas conforman un cuadro único: el juego de azar online problemático entre adolescentes crece, existe un marcado sesgo de género, el inicio a través del smartphone se produce mucho antes de la mayoría de edad, y la detección se retrasa debido al carácter oculto de la adicción. Los especialistas califican lo que ocurre como un auténtico problema de salud pública y social.

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Redactores de elperiodicodeyecla.com escriben con este nombre de autor para otra serie de artículos.

La encuesta nacional ESTUDES, realizada en el marco del Plan Nacional sobre Drogas entre estudiantes de 14 a 18 años, ha constatado una ola creciente de conducta de juego de azar online problemática. En el último año, el 13% del alumnado de esa edad jugó online y, entre ellos, el 27,7% mostró signos de posible adicción. En cifras absolutas, son unos 75.464 adolescentes. Un año antes, el indicador equivalente era del 23,5%. El patrón se desplaza de las máquinas tragaperras clásicas a las apuestas a través del smartphone.

De dónde sale la cifra de «75 mil»

La secuencia estadística es fácil de seguir. De todos los escolares españoles de 14 a 18 años, el 13% participó al menos una vez en el último año en juegos de azar online. Dentro de este grupo, en el 27,7% se detectó una conducta problemática, lo que, al convertirlo a cifras absolutas, da aproximadamente 75.464 personas. La evolución preocupa a los especialistas, ya que en 2023 la proporción de jugadores problemáticos dentro del mismo grupo era notablemente menor.

Cataluña bate su propio récord

Los datos de la Agencia de Salud Pública de Cataluña (Salut Pública), obtenidos a partir de la versión regional de la encuesta ESTUDES, dibujan un panorama similar. Se registró posible juego online problemático en el 5,3% del alumnado de 14 a 18 años. Es la cifra más alta de toda la serie histórica. La tendencia al alza y a que la problemática afecte a edades cada vez más tempranas se aprecia tanto en los datos nacionales como en los catalanes.

Brecha de género

La diferencia entre chicos y chicas es enorme. En Cataluña se detectó juego online problemático en el 9,4% de los chicos y solo en el 1,2% de las chicas. El principal grupo de riesgo es evidente, y prácticamente todas las observaciones clínicas lo confirman.

Las apuestas deportivas lideran entre las modalidades

Entre los tipos de juegos de azar más extendidos que enganchan a los adolescentes destacan:

  • las apuestas deportivas, especialmente populares entre los usuarios más jóvenes;
  • juegos de cartas;
  • ruleta.

Precisamente las apuestas deportivas son, con mayor frecuencia, la «puerta de entrada» para los menores.

La clínica Bellvitge constata un nuevo perfil de paciente

La unidad de juego patológico del Hospital Universitario de Bellvitge, en L’Hospitalet, en funcionamiento desde 1996 y que atiende a pacientes a partir de los 14 años, sigue registrando alrededor de 300 nuevos casos al año. Sin embargo, la estructura de las consultas ha cambiado radicalmente. «El perfil del paciente ha cambiado. Antes de 2005, todos venían por las tragaperras. Ahora los jóvenes, que han crecido en la era digital, llegan con adicción al juego online», señala la coordinadora de la unidad, Susana Jiménez.

Una adicción que permanece oculta durante mucho tiempo

La solicitud de ayuda a menudo se retrasa durante años. El tratamiento comienza cuando el problema ya se ha traducido en deudas, conflictos y pérdidas. La responsable del área de adicciones del centro Spott, Gemma García, lo confirma: «Observamos un crecimiento lento de las consultas por adicción al juego de azar entre los jóvenes. Creo que esa lentitud se explica porque se pide ayuda solo cuando la situación se agrava. Son casos ocultos».

La pantalla como caldo de cultivo de la adicción

El centro Spott, que trabaja con adolescentes y jóvenes de 12 a 21 años, atendió en 2025 a 252 personas. De ellas, el 34% (85 personas) acudió por adicción a las pantallas, y el 66% restante por problemas relacionados con sustancias psicoactivas. Entre los casos «de pantallas», el 14% tenía diagnóstico de adicción al juego de azar online. El smartphone, según los especialistas, se convierte en un factor que multiplica el riesgo, porque lo tiene todo el mundo y funciona las 24 horas.

Mecanismo de enganche

Los juegos de azar online generan adicción rápidamente gracias a varios factores del entorno:

  • disponibilidad 24/7 a través del teléfono personal;
  • entrada «gratuita e inmediata», sin barreras;
  • amplia variedad de modalidades;
  • privacidad y posibilidad de jugar a solas, sin control externo.

El marketing desempeña un papel aparte. Las celebridades anuncian casas de apuestas y casinos, normalizando el juego, y los «bonos de bienvenida» alimentan la ilusión de ganar dinero fácil.

Los grandes casinos con licencia limitan formalmente el acceso de los menores, exigiendo verificación de documentación al registrarse y al retirar fondos. Pero los anuncios de estas plataformas se difunden sin una segmentación precisa: aparecen en redes sociales, en plataformas de streaming y en juegos móviles, donde la audiencia es, por definición, menor de 18 años.

Especialmente atractivas para los adolescentes, limitados en su propio dinero, resultan las ofertas que no requieren inversión financiera al inicio. Promociones como giros gratis por registro sin depósito crean la sensación de jugar sin riesgo y reducen la barrera psicológica ante la primera experiencia. Por supuesto, es solo una sensación, ya que al retirar las ganancias de esos bonos existen muchas condiciones y letra pequeña.

Precisamente ese supuesto «coste cero» de entrada, según observan los clínicos, forma en el adolescente la convicción de que no pierde nada, aunque en realidad se pone en marcha un ciclo de enganche que más tarde se convierte en juego habitual con dinero real. Los datos de Bellvitge y del centro Spott lo confirman: cuanto antes se produce el primer contacto con el entorno del juego, más difícil y largo resulta el camino hasta pedir ayuda.

«Diagnóstico dual» y causas profundas

En una parte significativa de los jóvenes jugadores, la adicción va acompañada de ansiedad, depresión, TDAH y una impulsividad marcada. Los especialistas de Spott subrayan que la adicción al juego de azar a menudo resulta ser solo «la punta del iceberg» y un síntoma de dificultades psicológicas más profundas. El psicólogo Jordi Royo, de la clínica Amalgama7, añade que el rasgo más común de estos pacientes es la «desesperanza y pérdida de sentido vital».

Quién acude a Bellvitge y cuándo

El perfil clínico de la unidad de Bellvitge se compone como un mosaico característico:

  • la edad típica de inicio del juego online es de 14–15 años;
  • la edad media de consulta en la clínica es de 32 años;
  • el paciente más joven tiene 18 años, el mayor 54;
  • el 37% empezó a jugar antes de alcanzar la edad legal;
  • nivel educativo de los pacientes: el 49,2% terminó la ESO (Educación Secundaria Obligatoria), el 26,2% tiene estudios superiores, y el 24% solo estudios primarios;
  • entre los dependientes de las apuestas deportivas, el 100% son hombres, el 65% son solteros, y el 76% trabaja.

Deudas al inicio de la vida adulta

Las consecuencias financieras impresionan. Entre los pacientes de Bellvitge, el 64,6% tiene deudas. En el 40% de ellos, la deuda no supera los 5.000 euros; en el 22% asciende a entre 5.000 y 10.000; en el 17% oscila entre 10.000 y 30.000; y en el 9,8% alcanza los 30.000–50.000 euros. El aislamiento, la caída del rendimiento académico, los conflictos familiares y el riesgo de violencia suelen ser los desencadenantes que finalmente llevan a la persona al médico.

Los datos de ESTUDES y las observaciones clínicas conforman un cuadro único: el juego de azar online problemático entre adolescentes crece, existe un marcado sesgo de género, el inicio a través del smartphone se produce mucho antes de la mayoría de edad, y la detección se retrasa debido al carácter oculto de la adicción. Los especialistas califican lo que ocurre como un auténtico problema de salud pública y social.

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