No había margen para el adorno. Tampoco para la improvisación. El Yeclano necesitaba un punto para cerrar una temporada áspera, larga y por momentos desesperante, y ese punto llegó de la manera más propia de una tarde de permanencia: con sufrimiento, cuentas abiertas en otros campos y cuatro minutos finales que parecieron muchos más.
La Constitución acogió un duelo directo entre dos equipos igualados en la clasificación y obligados a convivir con el transistor durante toda la mañana. El Estepona llegaba en plena reacción competitiva y con la permanencia directa a tiro; el Yeclano, con la obligación de no fallar en casa. Antes del partido, ambos figuraban con 43 puntos, metidos de lleno en una zona en la que cualquier gol podía mover media clasificación.

El inicio fue visitante. El Estepona salió con más colmillo, acumuló dos saques de esquina en apenas cinco minutos y avisó con un disparo lejano de Ramón Blázquez. Borja tuvo que intervenir pronto ante un centro-chut de Candelas, uno de los futbolistas más incisivos del conjunto malagueño. El Yeclano tardó unos minutos en sacudirse la presión, pero encontró aire por el costado de Seijo y en las acciones a balón parado de Carrasco.
Precisamente desde la estrategia llegó el golpe azulgrana. Sergio Carrasco puso una falta al segundo palo y Jordan apareció libre de marca para rematar y hacer el 1-0. La jugada tuvo también la colaboración del meta visitante, Alfonso Liceras, pero el gol fue, sobre todo, una liberación para el Yeclano y para una grada que sabía perfectamente lo que había en juego.
La alegría, sin embargo, duró poco. El Estepona reaccionó y encontró el empate con un gran disparo de Candelas, con pierna derecha, buscando el palo largo de Borja. El 1-1 devolvía el partido al punto de partida y obligaba al Yeclano a jugar con la cabeza fría, algo nada sencillo en una última jornada con la permanencia en el aire. El marcador al descanso reflejaba bien lo que se había visto: intensidad, nervios y dos equipos conscientes de que el error podía costar una temporada.

Sufrir como tónica del partido y de la temporada
Tras el paso por vestuarios, el Yeclano tuvo una buena llegada en una contra conducida por Borona, que encontró a Seijo y este abrió para Nani. El centro acabó en las manos del portero visitante. Después, Jorge Domínguez también buscó línea de fondo por la izquierda, pero su envío no encontró rematador. En el área contraria, el Estepona siguió esperando su momento, aunque el partido empezó a inclinarse más hacia la gestión emocional que hacia el intercambio abierto de ocasiones.
El Yeclano reclamó un penalti sobre Borona que el colegiado, el catalán Marc Oltra, no concedió. Fue una de esas acciones que en una tarde normal generan protesta; en una tarde como esta, encienden todos los nervios. Iván Ruiz movió el banquillo: Emaná entró por Borona, Unai Rementeria reforzó al equipo y De Vicente sustituyó a Asier Seijo, uno de los nombres propios de la segunda vuelta azulgrana.
Con el paso de los minutos, el partido se fue apagando en las áreas y creciendo en tensión. Borao probó desde el carril central sin encontrar portería y Emaná puso un centro que la defensa despejó cuando De Vicente esperaba el remate. El Yeclano ya no buscaba tanto ganar el partido como impedir que se le escapara el punto que tenía en la mano.
El tramo final fue puro oficio y puro sufrimiento. El Estepona perdió efectivos. Ballarín se marchó lesionado, entraron Sergio León y Heber Pena para cerrar ventanas y también quedó condicionado por los problemas físicos de Titi, que tuvo que volver al campo visiblemente tocado al no quedarle cambios a su equipo. Cualquier paso en falso podía ser definitivo.

Y entonces apareció el otro partido. En La Victoria, el Atlético Antoniano empató al Real Jaén en el tiempo de prolongación, un gol que terminó resultando decisivo para la zona baja. Ese empate confirmó que el Antoniano se salvaba en la prolongación mientras que condenaba al Estepona al play out.
En Yecla, mientras tanto, se añadieron cuatro minutos. Cuatro minutos para no perder lo trabajado durante meses. Cuatro minutos para cerrar una temporada nefasta sin caer en el castigo mayor, pues un gol del Estepona habría condenado al equipo al play out. El Yeclano dejó pasar ese añadido como pudo, con más tensión que fútbol, hasta que el pitido final confirmó lo único que importaba: el equipo seguirá en Segunda Federación.
No fue una tarde brillante. Fue una tarde necesaria. El Yeclano no ganó, pero sobrevivió. Y en una jornada final marcada por el miedo, las cuentas y los goles ajenos, ese empate ante el Estepona valió una salvación in extremis y el final, por fin, de una temporada que en La Constitución tardarán poco en querer olvidar.

















