lunes 06 diciembre 2021

Los alimentos convencionales han perdido su valor nutricional

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La manzana ha perdido un 70% de vitamina C de promedio entre 1985 y 2002, según los análisis realizados por la investigadora María Dolores Raigón, Ingeniera Agrónoma y presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). En la Universidad Politécnica de Valencia estudia y compara los nutrientes que poseen los alimentos procedentes de agricultura convencional con los ecológicos. Y las conclusiones no dejan lugar a dudas. 

Brócoli, guisantes, patatas, zanahorias, espinacas, plátanos, fresas… y así una larga lista. En todos los casos ha habido una pérdida de nutrientes en forma de minerales, vitaminas, proteínas y sustancias antioxidantes, tanto en cantidad como en calidad, debido a la agricultura industrial. Entonces, ¿realmente sabemos lo que comemos? con esta pregunta comenzó su conferencia el pasado 2 de junio en el I Encuentro Yecla Mira al Futuro, invitando así a la reflexión a todo el público asistente. 

María Dolores Raigón
María Dolores Raigón, Doctora en Ingeniería Agrónoma, durante la conferencia

Según explicó María Dolores: «La alimentación hoy en día se ha convertido en una mercancía. Hay demasiados intereses dependientes de que cada uno de nosotros como consumidores hagamos el acto de comprar cosas que se presentan de forma atractiva y muy llamativa, pero que de alguna manera dejan de ser y tener el valor propio del alimento: que cumpla la función de nutrirnos».

bioconstrucciones¿A qué se debe la pérdida de valor nutricional en los alimentos?

María Dolores explica cuáles son esos cuatro factores que han provocado la pérdida de nutrientes. En primer lugar, «la pérdida de la fertilidad biológica del suelo, porque la agricultura convencional no ha mirado al suelo. Solamente se ha dedicado a utilizar sustancias que venían recomendadas o con un paquete tecnológico listo para aplicar».

Por otro lado, «la sustitución de las variedades locales, patrimonio agrario de cada uno de los territorios, por variedades híbridas y comerciales. Si una variedad local está bien habituada a la zona donde ha ido creciendo y co-evolucionando en el tiempo y en ese territorio la capa de potasio estaba más profunda, las variedades han sido capaces de desarrollar raíces hasta localizar la zona del potasio».

zanahoria lila
Variedad original de zanahoria con un 43% más de polifenoles (antioxidantes) que la zanahoria naranja actual

«Pero una variedad que ha sido optimizada bajo condiciones de laboratorio, irá bien cuando se le sustente con todo eso con lo que ha ido creciendo. Tantas unidades de fertilizantes, herbicidas, etc… esa semilla cuando la llevamos a Yecla, Valencia o Madrid si va con el paquete tecnológico irá bien, pero si dejamos de utilizarlo esa semilla tendrá problemas».

En tercer lugar, «las recolecciones prematuras y la maduración en cámaras, que impiden que los alimentos sinteticen todas las sustancias como vitaminas, minerales y enzimas, por no terminar su proceso de maduración. Esto va a influir también sobre la pérdida de sabor de la fruta o verdura». 

Y, por último, «las largas distancias que recorren los productos también son un problema, porque los alimentos pierden en el proceso valor en sustancias bioactivas, sobre todo de carácter antioxidante, además del gasto energético que conlleva», informa Raigón. 

Por tanto, para recuperar el valor nutricional de los alimentos es necesario: «dar prioridad a la calidad del suelo, fomentar las variedades locales y respetar los ciclos biológicos, es decir, consumir productos de temporada y de cercanía. Justamente, estos son los principios en los que se ampara la agricultura ecológica». 

El equipo de investigación que dirige María Dolores en la Universidad Politécnica de Valencia, ha demostrado científicamente que «los alimentos ecológicos presentan mayor concentración en proteínas, mayor contenido vitamínico y mineral y mayor nivel de sustancias antioxidantes, entre otros muchos beneficios». 

dortegasLos alimentos son más peligrosos por lo que no vemos

Durante su ponencia, la investigadora recordó que «no sólo es importante consumir productos ecológicos por lo que nos aportan de más, en cuanto a nutrientes y sabor, sino por lo que nos aportan de menos: residuos fitosanitarios, aditivos alimentarios, antibióticos, promotores del crecimiento y otras muchas sustancias perjudiciales para la salud que están presentes tanto en agricultura como en ganadería convencional». 

Por ejemplo, «algunas empresas tienen problemas con la comercialización de las lechugas porque vienen cargadas de pulgón. Sin embargo, lo que hay que hacer es concienciar al consumidor de que el pulgón se va cuando la lavamos con agua, el problema es cuando no podemos quitar con el agua la carga química que presenta el alimento».

En la actualidad, «estamos viviendo una nueva transición alimentaria, porque cada vez hay más conciencia en la sociedad de cómo la agricultura industrial ha generado problemas de salud y está teniendo un impacto negativo sobre el medio ambiente».

Afortunadamente, «esa nueva conciencia está retomando valores ya existentes y está poniendo en práctica la agricultura ecológica, respetuosa con el entorno y la salud», destacó la presidenta de SEAE. 


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1 Comentario

  1. Precisamente subí hace unos meses un vídeo sobre el tema, asesorado por mi compañero de piso que es graduado en nutrición. Todo esto es conocido como la «Hambruna silenciosa», si alguien quiere ver el vídeo para tener mas información solo tiene que poner en You Tube lo siguiente: «La Hambruna Silenciosa al descubierto».

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