La Bajada, para cumplir con la historia y la tradición

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Eran las cinco de la madrugada cuando la población yeclana se despertó con los arcabuzazos de rigor, que resonaron desde todos los rincones de la ciudad, para concluir una hora más tarde en el atrio de la basílica con las arcas cerradas. Después, como es costumbre, la degustación de las típicas gachasmigas, para afrontar la mañana de la Bajada con fuerzas en el cuerpo. Fue una mañana de agradables temperaturas, con el viento en calma y con un cielo cubierto, con el que las nubes y la niebla hasta se llegó a confundir con el espeso humo de la pólvora quemada por los arcabuces. Mañana de incesante tronar de los cientos de arcabuceros que participan en las fiestas, unido al fervor de miles de vecinos que arroparon a la Patrona, portada a hombros, en todo el recorrido del camino serpenteante del cerro hasta la basílica.

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El 7 de diciembre en Yecla está marcado, desde hace casi cuatro siglos, para cumplir con la tradición de subir al santuario para bajar a la Virgen del Castillo hasta la ciudad, en un día de Acción de Gracias.

La Bajada de la Virgen se inició dadas las 11 horas y dos horas más tarde llegaba la Plaza Mayor, abarrotada por un público expectante y dispuesto a no perderse este acontecimiento. En la balconada de la casa consistorial estaba el alcalde Marcos Ortuño, que junto a los miembros de la corporación municipal, y diversas autoridades regionales, recibió a la Patrona con los vítores de rigor. La Virgen también hizo su parada ante la tribuna de ancianos, que muy emocionados hicieron su particular recibimiento.

En este año, la coincidencia de la campaña electoral del 20D, hizo que un gran número de políticos, de distintos signos políticos, se dieran cita en la casa consistorial y aprovecharan la jornada festiva yeclana para hacer su particular campaña.

 


 

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La entrada triunfal de la Virgen a la basílica fue a las 13.30 horas. Como siempre, muy emocionante, entre el estruendo continuo de los arcabuces, con las tradicionales arcas cerradas, entre una espesa nube de humo de la pólvora quemada, en la que se volvió a repetir la tradicional estampa del Mayordomo, en este año Narciso José Botía, jugando la Bandera ante la Virgen, escoltado por el Mayordomo del Bastón, José María Martínez.

Todo ello, ante la mirada expectante de los Pajes Carmen Botía y Gonzálo Martínez, arropados de familiares, amigos, soldadesca y las cientos de personas que abarrotaron todas las inmediaciones del atrio. Fue una gran Bajada, que discurrió con gran brillantez y con ausencia de incidentes por la pólvora, lo que fue destacado por el presidente de la Asociación de Mayordomos José Francisco Puche, que aprovechó para felicitar a todos los integrantes de las Agrupaciones de Escuadras y demás soldadesca que integran la Compañía Martín Soriano Zaplana.

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Acción de gracias

Con la Bajada de la Patrona se cumple con la tradición y se recuerda a aquellos 61 soldados que en el año 1642, al mando del capitán Martín Soriano Zaplana, fueron reclutados para ir a Vinaroz a la guerra de Cataluña. Como no tuvieron que participar en dicha batalla y regresaron sin baja alguna subieron al santuario del Castillo a dar gracias a la Virgen. Y desde entonces, desde hace ya 373 años de antigüedad, se conmemora y se celebra este hecho histórico, cargado de tradición y de devoción popular.

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Alardes festivos marcados por un ritual que se conserva en la actualidad y que está recogido en las Ordenanzas de Carlos III, del año 1786. estas singularidades procuraron que estos eventos festivos tengan hoy el título de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural. Ahora falta que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con carácter inmaterial, objetivo de las autoridades locales y regionales, así como de la Asociación de Mayordomos, como entidad encargada de su organización.

 

∗ Mañana publicaremos la galería fotográfica del acto

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