Yecla cerró ayer la Semana Santa con la Procesión del Resucitado, el Acto del Encuentro y la suelta del tradicional y único diablico. La última procesión salió a las 9.30 horas desde la carpa del Arco del Niño. Recorrió Quevedo, Epifanio Ibáñez y Plaza Mayor antes del encuentro de las 11.00 horas. Las calles se llenaron de gente, color y alegría para recibir a Jesús Resucitado.
Los caramelos, la alegría y el color de la jornada llenó las calles centricas de la localidad para los vecinos que quisieron participar de la procesión más alegre de las que se desarrollan cada año. Un alegría que los pequeños viven recogiendo los cientos de kilos de caramelos que se lanzan por parte de las cofradías de la Semana Santa de Yecla.

El final deja una sensación positiva en Yecla. Había dudas antes del arranque debido al cierre parcial de La Basílica obligó a cambiar salidas, almacenaje y parte de los itinerarios. Sin embargo, la ciudad pudo vivir sus momentos más esperados sin romper la tradición. Hubo público en las calles y un ambiente festivo en el cierre pasionario. El buen tiempo del domingo remató esa sensación.
La prueba de la carpa
La gran novedad de este año fue la carpa instalada en el aparcamiento de la calle del Niño. Ese espacio sustituyó a la Basílica como punto de custodia, montaje y salida de varios desfiles. El cambio llegó por las obras de la Basílica , tras el desprendimiento de azulejería y la restauración de la cúpula.

No era un problema menor. La Basílica no podía guardar este año los pasos y tronos procesionales. El Ayuntamiento instaló una estructura de 15 por 35 metros y siete de altura, con seguridad permanente, agua, luz y aseos. Esa infraestructura permitió custodiar y preparar los tronos sin abrir la carpa al público general. También ordenó las salidas y alivió la presión en el entorno de la Purísima.
Tradición intacta
La solución provisional evitó males mayores. Yecla ha vuelto a reconocerse en sus señales propias. El programa de este año reunió once procesiones, desde las Siete Palabras hasta el Resucitado. Ahí siguen los Farolicos, la Cortesía del Viernes Santo y el Encuentro del domingo. Ese esfuerzo por conservar lo esencial también explica la buena respuesta del público.

















