La yeclana internacional francesa de rugby a XIII formó parte del equipo que venció el pasado sábado a Nigeria por 36-8. Compite este verano con el Featherstone Rovers en la Super League inglesa para ganar ritmo, aprender una nueva posición y tratar de entrar en la convocatoria definitiva para la Copa del Mundo de 2026.
El pasado sábado 1 de agosto, Cristina Song Puche volvió a formar parte de una convocatoria internacional de Francia. La deportista nacida en Yecla figuraba con el dorsal 14 entre las suplentes elegidas para medirse a Nigeria en el Stade Gilbert Brutus de Perpiñán. Las francesas se impusieron por 36-8, después de llegar al descanso con una ventaja mucho más ajustada de 14-4.
Fue el segundo ensayo del verano para una selección francesa que prepara ya la Copa del Mundo de rugby a XIII. Haoua Kessely anotó cuatro de los siete ensayos del combinado galo, que logró abrir el partido durante la segunda mitad ante una selección nigeriana muy exigente en el plano físico. El encuentro se disputó, además, con las reglas de la liga profesional femenina australiana para aproximarse a las condiciones que las jugadoras encontrarán en el Mundial.
Para Song, la convocatoria representa un nuevo paso en una carrera que parecía extraordinaria cuando la contamos por primera vez en 2017 y que, nueve años después, no ha dejado de crecer.
Entonces tenía 27 años, acababa de recuperar su sitio en la selección española de rugby a siete y respondía a esta entrevista desde un avión rumbo a Las Vegas. Había tenido que escoger entre su trabajo como profesora y una nueva oportunidad deportiva. Eligió el rugby.
Ahora tiene 36 años, juega en Inglaterra, representa a Francia en rugby a XIII y trata de ganarse un lugar en la que ella misma reconoce que probablemente será su última Copa del Mundo.

Un Mundial todavía por conquistar
La victoria contra Nigeria no garantiza que Cristina Song esté en la lista definitiva. Francia trabaja con un grupo ampliado de jugadoras y cada concentración, entrenamiento y partido sirve para decidir quiénes viajarán finalmente al hemisferio sur. En julio, la Federación Francesa incluyó a la yeclana en el conjunto de preseleccionadas y posteriormente entró en las convocatorias de veinte jugadoras para enfrentarse a Inglaterra y Nigeria.
Francia abrió su preparación el 25 de julio ante Inglaterra, una de las grandes potencias internacionales. Las francesas llegaron a adelantarse por 4-0, pero terminaron perdiendo por 4-38. Song también formó parte de aquella convocatoria. Una semana después llegó la victoria frente a Nigeria y el tercer ensayo está previsto para el 19 de septiembre contra Irlanda, en Mérignac, cerca de Burdeos.
Después llegará la hora de la verdad.
Francia debutará en el Mundial el 17 de octubre frente a Papúa Nueva Guinea, en Port Moresby. Posteriormente se enfrentará a Nueva Zelanda, el 25 de octubre en Christchurch, y a Fiyi, el 31 de octubre en Gold Coast. Solo las dos primeras clasificadas de un grupo especialmente complicado avanzarán a las semifinales.
Cristina no parte de cero en esta carrera. Fue una de las jugadoras que clasificaron a Francia para el campeonato. En junio de 2024 anotó tres ensayos en el triunfo por 58-0 contra Serbia que certificó el billete francés para el Mundial. Fue una de las grandes protagonistas de aquel encuentro disputado bajo temperaturas cercanas a los 38 grados en Belgrado.
Ahora tiene que conseguir que todo ese recorrido desemboque en una nueva convocatoria mundialista.

Inglaterra para no dejar de competir
Su fichaje por el Featherstone Rovers Women explica hasta qué punto está dispuesta a perseguir ese objetivo.
El club inglés anunció su incorporación en mayo, una vez concluida la temporada francesa con las Déesses Catalanes. Song y su compañera Téssa Benmalek llegaron a Yorkshire un jueves, participaron ese mismo día en su primer entrenamiento y entraron inmediatamente en la convocatoria para enfrentarse al Leeds Rhinos.
La entrenadora del Featherstone, Marie Colley, destacó desde su llegada la confianza, la comunicación y la capacidad de dirección que Cristina aportaba al grupo. No había viajado a Inglaterra para vivir una experiencia simbólica, sino para competir y ayudar al equipo en su regreso a la máxima categoría.
Desde entonces ha disputado partidos contra algunos de los grandes clubes del rugby femenino inglés, entre ellos Leeds Rhinos, St Helens y York Valkyrie. Featherstone no se encuentra entre las grandes potencias de la competición y ha sufrido resultados muy duros, pero precisamente esa exigencia era lo que buscaba la yeclana.
Cristina explicó en una entrevista publicada por Treize Mondial que no quería terminar su carrera sin medirse al máximo nivel inglés. La Super League ofrece una velocidad, una intensidad y una dureza física que no encuentra habitualmente en la competición francesa.
El esfuerzo logístico tampoco es menor. Durante varias semanas ha viajado desde Francia los jueves para entrenarse con Featherstone, ha disputado los partidos durante el fin de semana y ha regresado después a Perpiñán. Reconoce que necesitó varios días para recuperarse de sus primeros encuentros en Inglaterra, pero también que esa sensación de cansancio era la confirmación de que había encontrado el reto que necesitaba.
Su decisión tiene una razón competitiva muy concreta. Cristina está intentando consolidarse como media, una posición de dirección y mayor responsabilidad que comenzó a ocupar al final de la temporada anterior. Necesita encadenar partidos, tomar decisiones bajo presión y acostumbrarse a ordenar el juego si quiere ser una alternativa real para Francia durante el Mundial.
Llegar a octubre después de cuatro o cinco meses sin competir no entraba en sus planes.
Aprender una nueva posición a los 36 años
En octubre de 2025, poco después de cumplir 36 años, Cristina ya explicaba que era la jugadora de mayor edad de las Déesses Catalanes. Lejos de plantearse una retirada inmediata, afrontaba el reto de aprender una posición nueva.
Durante la preparación física para la temporada logró once marcas personales y aseguraba sentirse mejor en prácticamente todos los aspectos. El puesto de media la obligaba a asumir más responsabilidad, leer el partido y dirigir a sus compañeras, pero esa dificultad añadida se convirtió en una motivación.
También hablaba ya con absoluta claridad sobre su objetivo: «Será seguramente la última Copa del Mundo para mí».
No lo decía con resignación. Al contrario, reconocía que la posibilidad de tener que ganarse la plaza en una posición nueva la estimulaba todavía más. Y dejaba claro que estaba dispuesta a jugar donde fuera necesario, desde la delantera hasta el ala, con tal de estar sobre el campo.
Esta capacidad para reinventarse resume buena parte de su carrera. Cristina ha competido como centro, ala, zaguera y media. Ha practicado rugby a siete, a quince y a trece. Ha representado a España y a Francia. Y ha buscado oportunidades en cuatro países diferentes, casi siempre fuera de las rutas habituales del deporte femenino español.

De la marcha atlética de Yecla al otro lado del mundo
Pero antes del rugby estuvo la marcha atlética.
Cristina se formó en la Agrupación Deportiva Municipal Yeclana-Jomi Muebles bajo las órdenes de Miguel Puche Mora. Cuando cumplió 18 años se trasladó a Alicante para estudiar en la universidad y comenzó a entrenarse sola alrededor de un campo de rugby.
Las jugadoras del equipo universitario llevaban tiempo intentando convencerla para que probara aquel deporte, pero ella se mostraba reacia. Finalmente aceptó acompañar a su amiga Yessi Puche. Lo que empezó casi como una excusa para pasar más tiempo juntas terminó cambiando su vida.
Después de años practicando un deporte individual, Cristina encontró en el rugby la pertenencia a un equipo. No tenía miedo al contacto, aprendía rápidamente y disfrutaba jugando. Dos temporadas después decidió marcharse a Montpellier para elevar su nivel. Posteriormente pasó por Girona y Perpiñán y fue internacional con España en rugby a siete, participando en las Series Mundiales.
En Francia descubrió el rugby a XIII y comenzó una nueva trayectoria con las Déesses Catalanes. Aquella modalidad terminó llevándola mucho más lejos de lo que había imaginado.
En 2018 se incorporó a los Manurewa Marlins de Nueva Zelanda y en 2019 se trasladó a Queensland para jugar con los Burleigh Bears. Fue una de las primeras internacionales francesas que se atrevieron a probar suerte en las competiciones del hemisferio sur, donde se enfrentó a algunas de las mejores jugadoras del mundo.
También consiguió disputar la Copa del Mundo celebrada en Inglaterra en 2022. Jugó dos partidos con Francia y anotó un ensayo, sumando cuatro puntos en su primera experiencia mundialista.
A ese recorrido internacional se suma su prolongada etapa en las Déesses Catalanes. Con el equipo de Saint-Estève alcanzó algunos de sus mayores éxitos colectivos: tres títulos de Liga consecutivos y las Copas de Francia de 2024 y 2025. En 2026, el club afrontó además el reto de competir en la Challenge Cup inglesa, una experiencia que volvió a poner a Cristina frente al nivel de los grandes equipos británicos.
Las oportunidades también se buscan
Cuando hablamos con Cristina Song en 2017, el rugby femenino seguía estando muy lejos de permitirle vivir exclusivamente del deporte. Debía compaginar los entrenamientos con su trabajo como profesora y aceptar que cada concentración internacional podía obligarla a elegir.
Nueve años después, muchas cosas han cambiado, pero otras no tanto.
Featherstone funciona con una estructura que Cristina describe como profesional: diferentes entrenadores, preparación física, fisioterapeutas, equipamiento y una organización concebida para competir al máximo nivel. Sin embargo, sus jugadoras no cobran un salario. La yeclana sigue encajando viajes, trabajo y entrenamientos para continuar en la élite.
Lo extraordinario no es solo que aquella marchadora que comenzó a jugar casi por casualidad llegara a ser internacional. Es que, a los 36 años, continúa buscando retos, aprendiendo y enfrentándose a jugadoras más jóvenes sin aceptar que su carrera esté ya escrita.
Cristina Song no espera a que alguien le ofrezca el siguiente paso. Contactó con clubes para marcharse a Nueva Zelanda y Australia y volvió a hacerlo cuando decidió jugar en Inglaterra. Su filosofía permanece intacta: cuando existe un objetivo, las oportunidades no siempre llegan por sí solas. También hay que salir a buscarlas.
Ahora el objetivo se llama Copa del Mundo.
Francia todavía debe decidir quiénes viajarán en octubre y Cristina tiene que seguir ganándose su plaza. Pero la victoria ante Nigeria, su experiencia en la Super League inglesa y una trayectoria construida a base de insistencia vuelven a situarla muy cerca del escenario más importante.
Nueve años después de aquel avión rumbo a Las Vegas, la yeclana continúa viajando hacia la siguiente oportunidad.

















