En Yecla seguimos apostando por nuestras raíces. Por la vid y el vino, esta pareja indisoluble que nos trajo el gran crecimiento económico y social a finales del XIX y principios del XX.
Indirectamente, la roturación masiva que produjo la ampliación del cultivo de la vid, provocó también que aparecieran los primeros atisbos de lo que terminó siendo la pujante industria del mueble unas décadas después.
De todo esto tan solo queda el relato: el que aparece en los folletos turísticos, donde la ruta del vino luce impecable: viñas infinitas, copas brindando al atardecer y discursos sobre tradición, cultura y arraigo.
Pero en el campo, desde hace tiempo, la ruta que más crece es otra: la del regadío intensivo.
Mientras celebramos con alborozo, los datos objetivos cuentan otra historia. En apenas siete años, la superficie de cultivos hortícolas intensivos en el Altiplano ha pasado de 2.434 hectáreas en 2017 a 7.836 en 2024. Un crecimiento del 220%.
En 2017 estos cultivos consumían unos 12 hectómetros cúbicos de agua. En 2024, ya van por 39 hectómetros cúbicos.
Por comparar: el consumo humano de Yecla y Jumilla ronda los 5 hectómetros cúbicos al año. Lee el infome aquí.
Es decir, los nuevos cultivos consumen casi ocho veces más agua que toda la población, y como todos sabemos, se extrae de acuíferos declarados sobreexplotados desde hace décadas.
Mientras tanto, el viñedo —ese cultivo anticuado que sostenía economía, paisaje y población— va retrocediendo. Solo entre 2022 y 2023, la superficie de viña en Yecla pasó de 2.516 a 2.306 hectáreas.
Y eso en una tierra donde históricamente llegó a superar ampliamente las 7.000 hectáreas.
Pero claro, la vid tiene un problema: no entiende de prisas. Ni de beneficios rápidos. Ni de modelos que necesitan producir mucho. En cambio, la sandía sí.
Ahora proliferan las grandes explotaciones agrícolas, que compran o arriendan terrenos… y también los derechos de agua de agricultores que abandonan.
Es decir, no solo cambia el cultivo: cambia quién controla el territorio y el agua.
Pero tranquilos. Todo esto convive perfectamente con el discurso oficial.
Seguimos hablando de vino.
Seguimos promocionando la tradición.
Seguimos sin defender la identidad agrícola. Sí, tampoco la agrícola.
Yecla corre el riesgo de quedar subordinada a intereses económicos ajenos al territorio. Y todo ello, además, con una respuesta política local demasiado débil.
Pero no caigamos en el pesimismo. Según algunos, esto es progreso, un modelo económico basado en:
• Esquilmar el agua, hasta la última gota, aunque sea escasa, muy escasa.
• Reducir y/o eliminar la agricultura tradicional; la que ha fijado la población yeclana durante siglos. Los de las sandías se irán por dónde vinieron.
• Sustituir una economía que algo de renta distribuía en Yecla (aunque muy poca ya), por otra que concentra la renta en pocas y desconocidas manos.
Todo perfectamente moderno.
De momento, en Yecla todo va bien. La ruta del vino sigue en los folletos. Y en el campo, la sandía crece.
Mientras haya agua.

















Muy brevemente, dos cosas. Una, que hoy empieza la «ruta del vino» en el «Roque Baños» de Jumilla, ya que dan comienzo las negociaciones del Convenio de Industrias Vinícolas y Alcoholeras de la Región de Murcia. «Cosecha» de mi tío.
Otra, cosecha propia. Por alusiones. Neutrón se retrata y en la foto sale un tipo con el catecismo de la extrema derecha, muy posiblemente de VOX o del PP escorado (muy) a las derechas.
En dicho catecismo hay un decálogo donde están, además del odio… la mentira, el bulo y el insulto.
De esto último el Neutrón va sobrado, así como falto de masa encefálica. La censura fue cosa del franquismo, si lo que digo no te gusta, no lo leas.
Unos dicen que es cosa de los políticos, algo que da mucho juego, ocultar lo principal; otro que le echarán las culpas ha Pedro Sánchez; y otro habla de comentarios sosegados…y todo eso. Como las gachasmigas que una vez acabadas hay que dejarlas reposar.
Las cosas se pueden ver desde distintos ángulos, la extrema derecha NO LO TOLERA.
Sobre el agua, cultivos tradicionales, la «identidad», uf que connotación más así…
Todo muy bien, bastante «aseadita» la cosa, pero no se entra en el desarrollo de las «fuerzas productivas»
Hoy el desarrollo capitalista en el agro (agro-capitalismo) a penetrado en la agricultura y todo cambia.
El agricultor tradicional, el de secano, queda tocado, luchando para sobrevivir.
¿De que identidad hablamos si los objetivos son otros y las leyes del capitalismo todo lo cambia?
Hoy esto, está siendo un asunto central en las ciencias sociales.
Tenemos el ejemplo del campo de Cartagena. ¿Cómo es la producción agrícola de las multinacionales o grandes corporaciones? MUCHA AGUA, MUCHO NITRATO, MUCHO BENEFICIO.
Ahí tenemos como se cargaron el Mar Menor y siguen.
En Yecla más de lo mismo. Empresas que tienen claro su objetivo, el máximo beneficio. Que desecan los pozos, que envenenan las tierras…a otro sitio que el planeta es grande.
Casi como las canteras de Yecla, vienen la explotan los de fuera no deja beneficio alguno para el pueblo y nos quedamos con el monte hecho una pena. Alguna de estas empresas multinacionales.
En la campaña electoral del demócrata Bill Clinton, la frase que utilizaron para ganarle a Bush «es la economía, estúpido». Y la producción agrícola es economía.
Ya es cotidiano y será más, que el sector agrario, se desarrolle en modo capitalista. Un agro depredador donde la primero sea la ganancia.
¿Cómo se para esto? Difícil. Más si decimos que el Estado (Instituciones) no intervenga en la economía.
Además el campo es un sector estratégico, ante el cambio climático las cosechas sufrirán sequias o todo lo contrario y su producción será muy demandada.
La cosa no pinta bien porque se cargan todo lo que pillan, en nuestro caso los acuíferos sobre-explotados.
Y si empezáramos por entender que no todo el campo puede ser de regadío y poner coto a esto?
Lo que cambia decir las cosas de una manera u otra:
Lo mismo que dice el artículo de opinión, lo lleva diciendo por este medio el tal copernicos desde hace años, y escribiéndolo como él hace todo: acusando, señalando, de malas maneras, con insultos, arrogancia, prepotencia, dividiendo a unos y a otros en buenos y malos…etc; y claro, dicho por el tal copernicos, la idea suena repugnante, repulsiva y rechazable por estar basada en el odio y en el enfrentamiento.
Sin embargo, la misma idea, la expresa el autor del articulo de forma reposada, asertiva, con datos, contrastando opciones y analizándola desde la tranquilidad; y la misma idea. expresada de forma correcta, produce el efecto contrario de cuando la escribe el tal copernicos, produce solidaridad y adhesión a la misma.
Señor copernicos, sus maneras y sus modos ensucian su mensaje y producen rechazo al mismo, independientemente de cual sea el mensaje, se lo debería de hacer ver.
Si cuando se seco las celadillas tuvo la cara el concejal de echarle las culpas al gobierno de España,pues en este caso pues también se echará las culpas al gobierno que no hace infraestructuras ni trasvases y la casa como siempre sin barrer, echándose la culpa unos a otros y lo único claro es que las grandes empresas agroalimentarias compran o arrendan terrenos y sin control ninguno por parte de ninguna administración y esquilman los recursos hídricos. Sinceramente nose entiende como pueden extraer el agua de un acuífero sobreexplotado y nadie,pero nadie,no pueda hacer nada,no hay voluntad política de ninguna de las partes,esto nos traerá consecuencias muy graves cuando se declare el acuífero seco y sin vuelta atrás.
Esto es una vergüenza, los políticos que nos gobiernan se llenan la boca del famoso y manido Agua para todos pero la realidad es Agua para sandías??
Cuando nos dejen sin agua tendrán la caradura de decir que el gobierno de Castilla la Mancha no nos ha dado agua, y lo peor es que habrá quien se lo crea…
Me parece una auténtica vergüenza!
Esto se merece un comunicado. En unas horas, no sin antes decir, que en este mismo medio el 03/12/2022 el grupo ecologista de «Salvemos el Arabí» ya denunciaban el abandono de CUATRO millones de lechugas, con el agua que su tuvo que gastar.
En unas horas, salgo de s Pola.
Gracias por el relato, mientras haya agua, como bien dices.