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domingo, octubre 25, 2026 🍇 🍷
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La doctora Bertha

Mi amigo Gerardo es un hombre de negocios y conoce a todo el mundo en el sector del arte. Me aconsejó que me presentara en la Galery 3X3 Exhibition Art Contemporary de su parte y así lo hice.

—Es una galería de vanguardia que acaba de abrir una amiga mía, te va a gustar —me dijo.

—¿El espacio o ella?

—Las dos —me contestó, convencido de que me hacía un gran favor.

Me presenté una mañana después de reservar cita para las 11 AM de un martes de febrero. Me recibió la secretaria en un discreto escritorio; mi nombre estaba en la lista de citas. Esperé unos minutos y fui conducido a un amplio despacho decorado con cuadros y espejos, más espejos que cuadros. Bertha me dio la bienvenida sonriente, lucía una bata blanca sin abotonar como las que utilizan los médicos y dejaba ver por la abertura un cuerpo voluptuoso con un vestido de escote de vértigo. Sin darme tiempo a decir mi nombre, me estrechó con fuerza la mano y se presentó:

—Bertha Simón, galerista de arte, uróloga y consultora sentimental.

El respaldo dorado del sillón sobre el que me recibió poseía un brillo deslumbrante. Me resultaba difícil apartar mis ojos de sus labios pintados de un rojo mate intenso, y ella, consciente de ello, me hablaba en un tono susurrante. Quedé hipnotizado transitando entre su boca y su escote.

En cuanto me descuidé, estaba con los pantalones bajados, cara a la pared, y la doctora examinando mi trasero.

—¡Razonablemente bien para la edad que tiene usted! —me dijo.

A continuación, me interrogó sobre mis relaciones afectivas y sexuales. Como estaba desconcertado, respondí a todo con monosílabos inseguros y me lanzó un pronóstico:

—Necesitas una amante y depilación completa.

Me dio una tarjeta de una amiga suya y me extendió una receta de pastillas para aumentar mi erección. Sus movimientos eran ceremoniosos.

Vi una cara pálida reflejada en uno de los espejos y pensé que era un idiota desconocido, pero resultó ser mi cara de pasmado.

Colgó la bata en un perchero de madera y pasamos a la sala de exposiciones: se colocó frente a un espejo de cornucopia barroca, se retocó el maquillaje y se repintó los labios; yo iba empequeñeciéndome. Comenzó con una disertación sobre arte contemporáneo, remarcando lo anticuado de las vanguardias del siglo XX y la importancia del arte conceptual… Se me cerraban los párpados.

Tomó asiento en un sillón tapizado con la piel de un tigre, como si fuese una reina africana, y me ofreció un discurso sobre el mercado internacional del arte y, sin pausa ni preámbulos, puso en mi mano un papel sobre las tarifas de sus comisiones y sobre la cuota a pagar por exponer en su flamante galería. Lo de «flamante» lo remarcaba con un gesto de orgullo, paseando su mirada por el espacio circundante como hacen los suricatos. Yo intentaba mostrarle mis trabajos y quería argumentar sobre mis motivaciones artísticas; ella insistió sobre mis carencias afectivas y arremetió con un diagnóstico rotundo:

—Tiene usted tendencia narcisista. Le aconsejo que asista a un grupo de terapia sobre masturbación colectiva.

Me quedé mudo. Desapareció sin que supiese por dónde, como desaparecen los duendes o los fantasmas, a través de las paredes.

El asunto es que salí de allí confuso y con el culo dolorido.

Llamé a mi amigo Gerardo para contarle la experiencia y le hizo mucha gracia, me pidió que fuese a su casa.

—Pues a mí me curó las almorranas y me prometió una exposición para el año 2030.

Mi amigo, en cuanto ve a alguien desanimado, lanza su teoría de los diez mil años:

—No te desazones, compañero. Piensa que, antes de diez mil años, algún meteorito chocará contra nuestro planeta, nos atravesará como una flecha y nos mandará directamente al fondo del universo sometiéndonos a una oscuridad total e infinita.

Ante tal argumento, uno no puede sentirse triste ni desanimado. A continuación, sacó dos copas y sirvió un buen vino tinto jumillano.

Vicente Chumilla
Vicente Chumilla
Pintor y grabador yeclano. Colaborador de elperiodicodeyecla.com con artículos sobre Yecla o temas relacionados con el arte y su localidad natal.

Mi amigo Gerardo es un hombre de negocios y conoce a todo el mundo en el sector del arte. Me aconsejó que me presentara en la Galery 3X3 Exhibition Art Contemporary de su parte y así lo hice.

—Es una galería de vanguardia que acaba de abrir una amiga mía, te va a gustar —me dijo.

—¿El espacio o ella?

—Las dos —me contestó, convencido de que me hacía un gran favor.

Me presenté una mañana después de reservar cita para las 11 AM de un martes de febrero. Me recibió la secretaria en un discreto escritorio; mi nombre estaba en la lista de citas. Esperé unos minutos y fui conducido a un amplio despacho decorado con cuadros y espejos, más espejos que cuadros. Bertha me dio la bienvenida sonriente, lucía una bata blanca sin abotonar como las que utilizan los médicos y dejaba ver por la abertura un cuerpo voluptuoso con un vestido de escote de vértigo. Sin darme tiempo a decir mi nombre, me estrechó con fuerza la mano y se presentó:

—Bertha Simón, galerista de arte, uróloga y consultora sentimental.

El respaldo dorado del sillón sobre el que me recibió poseía un brillo deslumbrante. Me resultaba difícil apartar mis ojos de sus labios pintados de un rojo mate intenso, y ella, consciente de ello, me hablaba en un tono susurrante. Quedé hipnotizado transitando entre su boca y su escote.

En cuanto me descuidé, estaba con los pantalones bajados, cara a la pared, y la doctora examinando mi trasero.

—¡Razonablemente bien para la edad que tiene usted! —me dijo.

A continuación, me interrogó sobre mis relaciones afectivas y sexuales. Como estaba desconcertado, respondí a todo con monosílabos inseguros y me lanzó un pronóstico:

—Necesitas una amante y depilación completa.

Me dio una tarjeta de una amiga suya y me extendió una receta de pastillas para aumentar mi erección. Sus movimientos eran ceremoniosos.

Vi una cara pálida reflejada en uno de los espejos y pensé que era un idiota desconocido, pero resultó ser mi cara de pasmado.

Colgó la bata en un perchero de madera y pasamos a la sala de exposiciones: se colocó frente a un espejo de cornucopia barroca, se retocó el maquillaje y se repintó los labios; yo iba empequeñeciéndome. Comenzó con una disertación sobre arte contemporáneo, remarcando lo anticuado de las vanguardias del siglo XX y la importancia del arte conceptual… Se me cerraban los párpados.

Tomó asiento en un sillón tapizado con la piel de un tigre, como si fuese una reina africana, y me ofreció un discurso sobre el mercado internacional del arte y, sin pausa ni preámbulos, puso en mi mano un papel sobre las tarifas de sus comisiones y sobre la cuota a pagar por exponer en su flamante galería. Lo de «flamante» lo remarcaba con un gesto de orgullo, paseando su mirada por el espacio circundante como hacen los suricatos. Yo intentaba mostrarle mis trabajos y quería argumentar sobre mis motivaciones artísticas; ella insistió sobre mis carencias afectivas y arremetió con un diagnóstico rotundo:

—Tiene usted tendencia narcisista. Le aconsejo que asista a un grupo de terapia sobre masturbación colectiva.

Me quedé mudo. Desapareció sin que supiese por dónde, como desaparecen los duendes o los fantasmas, a través de las paredes.

El asunto es que salí de allí confuso y con el culo dolorido.

Llamé a mi amigo Gerardo para contarle la experiencia y le hizo mucha gracia, me pidió que fuese a su casa.

—Pues a mí me curó las almorranas y me prometió una exposición para el año 2030.

Mi amigo, en cuanto ve a alguien desanimado, lanza su teoría de los diez mil años:

—No te desazones, compañero. Piensa que, antes de diez mil años, algún meteorito chocará contra nuestro planeta, nos atravesará como una flecha y nos mandará directamente al fondo del universo sometiéndonos a una oscuridad total e infinita.

Ante tal argumento, uno no puede sentirse triste ni desanimado. A continuación, sacó dos copas y sirvió un buen vino tinto jumillano.

Vicente Chumilla
Vicente Chumilla
Pintor y grabador yeclano. Colaborador de elperiodicodeyecla.com con artículos sobre Yecla o temas relacionados con el arte y su localidad natal.
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1 COMENTARIO

  1. Llega el domingo temprano y ya empieza la función,
    con el crítico de turno desatado en el rincón;
    buscando el gran disparate que soltar en la columna,
    para ver si algún incauto de rodillas se le aúna.
    ​Es factoría constante de pamplinas y desvarío,
    escribiendo sin sustancia y tiritando de vacío;
    si hay que inventarse una historia de brocha gorda y chifladura,
    él nos la sirve fresquita… aunque sea una locura.

Vicente Chumilla
Vicente Chumilla
Pintor y grabador yeclano. Colaborador de elperiodicodeyecla.com con artículos sobre Yecla o temas relacionados con el arte y su localidad natal.
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