Una joven que acaricia un oso de peluche en el metro lleva a Vicente Chumilla a reflexionar sobre la soledad, el consuelo y nuestra necesidad de aferrarnos a algo o a alguien
Hace años que casi nadie recibe cartas de amor ni postales de lugares lejanos. Pero una inesperada postal de Reikiavik, acompañada de una carta firmada por una desconocida, abre un enigma imposible de explicar.
El narrador sueña con Alejandro, el Petaca, un supuesto amigo de la infancia que conoce demasiados detalles de su vida. Al despertar, una postal remitida desde Marte convierte el recuerdo en misterio.
Iñaki lleva más de trescientos días lejos de la Tierra, perdido entre interferencias, pantallas desbocadas y visiones cósmicas, mientras espera el momento más importante de su viaje: conocer a su hija.