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sábado, julio 11, 2026 🌊
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Los viajes imaginarios

A Daniel Martín, el Chapas, no le gusta viajar; dice que está sobrevalorado y que es una pérdida de tiempo y de dinero. Ha realizado tres excursiones reales en su vida: una a Caudete para robar en una gasolinera; otra vez a Alicante a ver amanecer con un coche robado, y la tercera a Almansa para visitar a una amiga alemana a la que había conocido por internet. Tiene cuarenta y cinco años y no ha ejercido ningún oficio durante más de tres semanas. Es un lector voraz; dice que el mundo exterior carece de importancia, lee de prestado, ha robado más de trescientos libros en tiendas, bibliotecas o casas particulares, y sabe que los robos de libros casi nadie los denuncia.

Almacena en grandes carpetas una colección impresionante de mapas antiguos.

«En sueños y sin necesidad de estímulos químicos, he viajado a los rincones más misteriosos del planeta». La primera vez que me dijo esta frase estábamos celebrando nuestra mayoría de edad, apurábamos un canuto de mariguana y nos tomábamos una litrona en el cerro del castillo.

El Chapas posee una imaginación desbordante. El mundo lo conoce a través de sus mapas o de guías de viajes. Heredó de sus padres una vieja casa con corral, muchas macetas y un perro peludo y feo. En su casa organiza sesiones de viajes imaginarios con sus colegas, unos alucinados que tampoco han viajado, pero disfrutan de los relatos de Daniel fumando tabaco liado y tomando chupitos de cantueso Oro.

Ayer asistí como invitado a una de sus sesiones y comprobé con asombro cómo describía Venecia: hablaba del Puente de los Suspiros cerrando los ojos y llevando su mano derecha al pecho, y relataba cómo las princesas de toda Europa lucían sus cuerpos desnudos en las playas del Lido.

«Los campanarios de Venecia y sus islas adyacentes hacen sonar sus campanas al unísono a la hora del ángelus y los gondoleros susurran un Ave María mientras miran al cielo». Hizo un silencio teatral para que imaginásemos el sonido de los campanarios y aseguró que el espíritu de Canaletto, disfrazado de gondolero, transita cada noche por el Gran Canal.

Lo más sorprendente fue cuando contó que había buceado alrededor de la isla de Murano rodeado de sirenas de una belleza singular:

«Son de belleza cristalina, frágiles y casi transparentes». Todos escuchaban boquiabiertos, incluido yo.

—¿Son rubias las sirenas de Murano? —preguntó uno al que llamaban el Chino.

—No, son morenas como Mónica Bellucci.

Y el Chino volvió a preguntar:

—¿Por qué no nos pones imágenes de Venecia o de las sirenas?

—Las imágenes tenéis que crearlas vosotros en vuestra imaginación. Los canales, los palacios, las mujeres y, sobre todo, las sirenas son diferentes para cada uno; cada cual tiene un modelo de belleza —siguió con su relato.

—¿Toda Italia está inundada de agua? —volvió a preguntar el de antes.

—No, solo Venecia. Y cierra los ojos y déjate llevar. ¿No has visto nunca la cara de Mónica Bellucci?

—No —contestó el Chino.

—¡Pobre infeliz! Es una morena de boca sensual, de mirada intensa, de pechos turgentes y caderas bamboleantes, pero cierra tus ojos, cabezón, y dibújala en tu mente.

—Es que no sé dibujar de cabeza.

—¡A la puta calle! Aquí no tienen cabida los torpes de imaginación.

Y lo echó a la calle.

Aprovechando el revuelo y la pausa, cambió de ciudad: habló de Roma y describía las calles de la capital del Imperio, las casas de baño, el teatro y, al nombrar el Coliseo, hizo un gesto con las manos como abrazando el cielo y describió con detalles hiperrealistas su arquitectura, como si estuviese recién inaugurado, con el rugido de las fieras, el griterío de los ciudadanos y el sonido de las espadas chocando mientras los gladiadores luchaban.

«Roma huele a piedra, a humo y a sangre». Lo dijo con tanta solemnidad, como si estuviésemos en la época del mandato del emperador Adriano. A este emperador sí que le ponían cara todos, porque habían visto su busto en el Museo Arqueológico local.

Organizó un recorrido imaginario por las calles romanas subidos en carretones tirados por caballos, y todos los de su pandilla notaban el traqueteo en sus nalgas y creyeron que la Roma actual sigue siendo como hace dos mil años.

Describió a la Guardia Pretoriana como los guerreros más valientes de todos los tiempos.

Y todos imaginaron a los romanos de cornetas y tambores de las procesiones de Semana Santa en Yecla, y yo cerré los ojos y vi a mi amigo Paco con su escudo de hojalata y su casco rematado con plumas verdes desfilando por la calle España al frente de su comparsa.

Vicente Chumilla
Vicente Chumilla
Pintor y grabador yeclano. Colaborador de elperiodicodeyecla.com con artículos sobre Yecla o temas relacionados con el arte y su localidad natal.

A Daniel Martín, el Chapas, no le gusta viajar; dice que está sobrevalorado y que es una pérdida de tiempo y de dinero. Ha realizado tres excursiones reales en su vida: una a Caudete para robar en una gasolinera; otra vez a Alicante a ver amanecer con un coche robado, y la tercera a Almansa para visitar a una amiga alemana a la que había conocido por internet. Tiene cuarenta y cinco años y no ha ejercido ningún oficio durante más de tres semanas. Es un lector voraz; dice que el mundo exterior carece de importancia, lee de prestado, ha robado más de trescientos libros en tiendas, bibliotecas o casas particulares, y sabe que los robos de libros casi nadie los denuncia.

Almacena en grandes carpetas una colección impresionante de mapas antiguos.

«En sueños y sin necesidad de estímulos químicos, he viajado a los rincones más misteriosos del planeta». La primera vez que me dijo esta frase estábamos celebrando nuestra mayoría de edad, apurábamos un canuto de mariguana y nos tomábamos una litrona en el cerro del castillo.

El Chapas posee una imaginación desbordante. El mundo lo conoce a través de sus mapas o de guías de viajes. Heredó de sus padres una vieja casa con corral, muchas macetas y un perro peludo y feo. En su casa organiza sesiones de viajes imaginarios con sus colegas, unos alucinados que tampoco han viajado, pero disfrutan de los relatos de Daniel fumando tabaco liado y tomando chupitos de cantueso Oro.

Ayer asistí como invitado a una de sus sesiones y comprobé con asombro cómo describía Venecia: hablaba del Puente de los Suspiros cerrando los ojos y llevando su mano derecha al pecho, y relataba cómo las princesas de toda Europa lucían sus cuerpos desnudos en las playas del Lido.

«Los campanarios de Venecia y sus islas adyacentes hacen sonar sus campanas al unísono a la hora del ángelus y los gondoleros susurran un Ave María mientras miran al cielo». Hizo un silencio teatral para que imaginásemos el sonido de los campanarios y aseguró que el espíritu de Canaletto, disfrazado de gondolero, transita cada noche por el Gran Canal.

Lo más sorprendente fue cuando contó que había buceado alrededor de la isla de Murano rodeado de sirenas de una belleza singular:

«Son de belleza cristalina, frágiles y casi transparentes». Todos escuchaban boquiabiertos, incluido yo.

—¿Son rubias las sirenas de Murano? —preguntó uno al que llamaban el Chino.

—No, son morenas como Mónica Bellucci.

Y el Chino volvió a preguntar:

—¿Por qué no nos pones imágenes de Venecia o de las sirenas?

—Las imágenes tenéis que crearlas vosotros en vuestra imaginación. Los canales, los palacios, las mujeres y, sobre todo, las sirenas son diferentes para cada uno; cada cual tiene un modelo de belleza —siguió con su relato.

—¿Toda Italia está inundada de agua? —volvió a preguntar el de antes.

—No, solo Venecia. Y cierra los ojos y déjate llevar. ¿No has visto nunca la cara de Mónica Bellucci?

—No —contestó el Chino.

—¡Pobre infeliz! Es una morena de boca sensual, de mirada intensa, de pechos turgentes y caderas bamboleantes, pero cierra tus ojos, cabezón, y dibújala en tu mente.

—Es que no sé dibujar de cabeza.

—¡A la puta calle! Aquí no tienen cabida los torpes de imaginación.

Y lo echó a la calle.

Aprovechando el revuelo y la pausa, cambió de ciudad: habló de Roma y describía las calles de la capital del Imperio, las casas de baño, el teatro y, al nombrar el Coliseo, hizo un gesto con las manos como abrazando el cielo y describió con detalles hiperrealistas su arquitectura, como si estuviese recién inaugurado, con el rugido de las fieras, el griterío de los ciudadanos y el sonido de las espadas chocando mientras los gladiadores luchaban.

«Roma huele a piedra, a humo y a sangre». Lo dijo con tanta solemnidad, como si estuviésemos en la época del mandato del emperador Adriano. A este emperador sí que le ponían cara todos, porque habían visto su busto en el Museo Arqueológico local.

Organizó un recorrido imaginario por las calles romanas subidos en carretones tirados por caballos, y todos los de su pandilla notaban el traqueteo en sus nalgas y creyeron que la Roma actual sigue siendo como hace dos mil años.

Describió a la Guardia Pretoriana como los guerreros más valientes de todos los tiempos.

Y todos imaginaron a los romanos de cornetas y tambores de las procesiones de Semana Santa en Yecla, y yo cerré los ojos y vi a mi amigo Paco con su escudo de hojalata y su casco rematado con plumas verdes desfilando por la calle España al frente de su comparsa.

Vicente Chumilla
Vicente Chumilla
Pintor y grabador yeclano. Colaborador de elperiodicodeyecla.com con artículos sobre Yecla o temas relacionados con el arte y su localidad natal.
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12 COMENTARIOS

  1. Las privatizaciones es un antojo de la izquierda.
    Que le pregunten a la AYUSO y el NOVIO el dinero que trasvasa de la sanidad pública a la sanidad -negocio.
    Las derechas PP y VOX no creen en lo público.
    Por eso MONTORO hacia negocio bajándole los impuestos a los ricos a costa de debilitar lo público.
    Búscate otro argumento que este NO a COLADO.
    El gay sigue pensando que al PP no le voten y pueda perder el sillóncico?
    Hay cosas que son de pura lógica. Cómo un obrero pongamos de los EEUU puede votar a un tipo que degrada lo público. Si tiene una enfermedad grave y no dispone de dinero se muere.
    «El tanto tienes tanto vives»
    Pues con esa lógica lo otro también.

  2. Entiendo tu frustración con el debate y el tono que se empleó, pero creo que es necesario desmontar con calma esta visión tan simplificada y binaria de “la derecha es el mal absoluto”.

    Reducir el voto de las personas a su identidad de grupo (obrero, gay, negro, emigrante) es uno de los mayores errores de la política actual: el identitarismo. La política debería girar en torno a qué ideas y qué modelo de sociedad genera más prosperidad, libertad y oportunidades reales para las personas concretas, no a quién “defiende” supuestamente tu tribu.

    Empecemos por lo económico.
    Decir que “la derecha quiere privatizar Sanidad, Educación y pensiones” es una simplificación repetida como mantra. En España, gobiernos del PP han gestionado durante décadas sistemas públicos. Madrid, por ejemplo, lleva años con gobiernos del PP y suele aparecer entre las mejores valoradas en barómetros independientes, con menor lista de espera en muchas especialidades. No han privatizado la sanidad: han introducido gestión privada complementaria para aliviar el colapso público. En educación, el debate entre pública y concertada es legítimo: se trata de eficiencia y de libertad de elección de los padres, no de destruir lo público.
    En pensiones, el problema de fondo no es “la derecha”, es demográfico: envejecimiento poblacional, baja natalidad y un sistema de reparto que a largo plazo es insostenible. Todos los partidos lo saben, pero pocos lo afrontan con honestidad.

    Sobre el obrero y la “derecha clasista”:

    Muchos trabajadores y clases medias-bajas han votado a opciones de centro-derecha o liberales en toda Europa y en EE.UU. ¿Por qué? Porque valoran empleo estable, bajada de impuestos, menos regulación que ahoga a las pymes (que crean la mayoría del empleo) y rechazo a políticas que disparan la inflación o la deuda pública. Subir impuestos y gasto no siempre beneficia al trabajador de a pie; muchas veces genera más deuda que pagarán sus hijos.

    Sobre gays, raza negra, emigrantes y los argumentos de racismo y xenofobia:

    Esta es la parte más tóxica. Pintar a toda la derecha como “racista, xenófoba y clasista aria” es pura caricatura. Existen gays conservadores y liberales que votan PP o Vox porque priorizan seguridad, economía, libertad de expresión y rechazan cierta agenda woke que a veces les resulta agresiva. Un político gay como Serrano no tiene la obligación de defender “a los de su condición” como si su orientación sexual dictara automáticamente su ideología.

    Eso es esencialismo: reducir a la persona a una sola característica. Lo mismo ocurre con los inmigrantes. Hay miles de inmigrantes legales en España (latinoamericanos, europeos del Este, asiáticos) que votan a la derecha porque han huido del socialismo, quieren seguridad, rechazan la inmigración ilegal descontrolada que genera competencia desleal y guetos, y valoran la integración. Llamar xenófobo a quien pide fronteras ordenadas no es un argumento, es un insulto. La raza negra tampoco es un bloque monolítico.

    En muchos países se está produciendo un lento pero real cambio de voto hacia opciones más conservadoras entre clases medias de minorías, precisamente por temas de empleo, seguridad y rechazo al victimismo perpetuo. Sobre Serrano y el “voto gay”:

    Que un político gay defienda opciones de centro-derecha no es traición. Es libertad. No todos los gays comparten la agenda activista LGTBI+ actual, que muchas veces va más allá de derechos civiles básicos.

    Acusarle de acosador simplemente porque insistía en su argumento suena más a molestia por romper el supuesto monopolio del voto identitario que a un problema real de debate.Al final, este tipo de razonamientos (“no puedes votar a la derecha porque eres X”) niegan la individualidad. Asumen que tu raza, orientación sexual, origen o clase determinan cómo debes pensar. Es paternalismo puro.La política seria consiste en debatir propuestas concretas: ¿Qué modelo fiscal genera más crecimiento y empleo?

    ¿Cómo hacemos sostenibles las pensiones y la sanidad?
    ¿Cómo gestionamos la inmigración para que sea beneficiosa y no genere fractura social?
    ¿Cómo afrontamos la baja natalidad y el cambio demográfico?

    España tiene problemas graves que no se resuelven con etiquetas de “derecha mala, izquierda buena”. Votar por miedo o por identidad tribal empobrece la democracia.

    Pensar como individuos libres la enriquece. Yo no te pido que votes a nadie. Solo te pido que exijas rigor a todos los bandos y que no aceptes que te digan cómo debes votar según tu orientación sexual, color de piel o clase social.

  3. Podía dar decenas de razones para que un obrero no vote a la derecha que propone privatizar la Sanidad, Educación, pensiones, derechos sociales…
    Le podía dar razones para que un gay no vote a la derecha porque no entra en su ideario clasista de ario.
    Podía dar razones porqué no votar a la derecha una persona de raza negra, porque las derechas son racistas.
    Podía dar razones del porqué un emigrante no puede votar a las derechas porque son xenófobos.
    Serrano puede que sea gay, es su derecho, pero él no defiende a los de su condición, defiende el voto para que él pueda seguir en la poltrona política.
    El tipo se desbocó y tuve que pararlo con otros argumentos más disuasorios, pero lo cierto que él, acosador, me perseguía en cualquier comentario, no quería razones que son las expuestas, quería adjudicarse el voto gay para el PP con el objetivo expuesto.

  4. Sigues borracho. No entres a jugarte las perras que no estás en condiciones.
    Termina perdiendo y entras en depresión. Tú familia ha salido a buscarte saliste con cien euros y vas a volver sin nada.
    Un drama en la familia de este sujeto. Debe dinero por todas partes, ya nadie le fia. Un despojo por su culpa.

  5. Touche, copernicus, queda patente tu falta de argumentos ante tus insultos hacía mí por ser gay y votar a la derecha, te has retratao pero muy bien retratao.

    No se que sensación le producirá a alguien tan tolerante, respetuoso y comprensivo, como es Vicente Chumilla, que un intolerante e intransigente, como copernicus, se defina como seguidor de sus escritos.

    No merece seguir, esto no es un debate, es aguantar insultos de copernicus hacia mi por ser gay y votar a la derecha, vomita lo que quieras, copernicus, mi objetivo está cumplido, no te voy a responder, así que aprovecha y dime lo que quieras decirme y degradame lo que quieras degradarme, no merece la pena, te has quitado la careta, a partir de hoy, cualquiera que te lea, no podrá olvidar que insultas a los gays por no votar a la izquierda, que no eres tolerante, que eres racista, fascista, totalitario, xenofobo y agresor por escrito de los gays que no son de izquierda.

    Quien tenga dudas que, además de leer los comentarios de copernicus en esta noticia, se lea los comentarios de dicho energümeno en la noticia de este medio titulada «Patricia Soriano asegura estar «disgustada» por las críticas de Orgullo Yecla»

  6. Tus insultos sabes por dónde me los paso? Un payaso tipo TELLADO, un lelo que se quiere hacer notat con lo único que tiene, el insulto. Porque cerebro solo para llevar el sombrero.
    Te has borrado ya de VOX, piensa volver al PP la derechita cobarde?
    Este tipo NO COTIZA las HORAS EXTRAS, un defraudador, de la teoría de bajarle los impuestos a los ricos a costa de debilitar la Sanidad Pública, privatizar las pensiones a los jubilados y quitarle las DOS PAGAS EXTRAS.
    Un despojo social, mal encarado, nadie lo quiere ni su familia y por si los defectos fueran pocos se ha tirado a la bebida y al juego. La perdición de una familia.
    Descansa, en unas horas el efecto del alcohol ya habrá pasado y dejarás de hacer el bobo.

  7. copernicus fascista, totalitario, racista, xenofobo y a todo ello, ahora se suma agresor de gays si no votan lo que él quiere que voten… toda una joyica de la izquierda y toda una muestra de la «tolerancia» de la izquierda, es bueno que caigan las caretas y la izquierda se muestre tal como es.

    Gracias, copernicus, por demostrar lo que eres tú y lo que son los tuyos, insisto quien tenga dudas que se lea los comentarios de dicho energúmeno en la noticia de este medio titulada «Patricia Soriano asegura estar «disgustada» por las críticas de Orgullo Yecla» y verán como me agrede por escrito por ser gay y no votar a los suyos. Y tranquilos, que aunque copernicus sea consciente de su metedura de pata y de que me ha atacado, me ha insultado, me ha ofendido y me ha agredido por escrito por ser gay de derechas, no me pedirá disculpas. Quien sepa leer que lea, quien quiera entender, que entienda. Y que todos tomen nota.

  8. Serranillo, tú eres de Abascal o de Ortega Smith?
    Este último el que le dijo al vago ABASCAL que con la Fundación Disenso se estaba forrado.
    ABASCAL a los listos, los pocos que habían, los ha estado echando, tú tranquilo que los tontos no corréis peligro.
    Vicente sigo todos tus escritos. Un saludo.

  9. Copernicus, como todos los de su ideología, es un fascista, un racista, un xenofobo, un totalitario y un agresor de gays, quien tenga dudas que se lea los comentarios de dicho energúmeno en la noticia de este medio titulada «Patricia Soriano asegura estar «disgustada» por las críticas de Orgullo Yecla» y verán como me agrede por escrito.

Vicente Chumilla
Vicente Chumilla
Pintor y grabador yeclano. Colaborador de elperiodicodeyecla.com con artículos sobre Yecla o temas relacionados con el arte y su localidad natal.
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