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sábado 02 julio 2022

Empresario, millonario y vendimiador

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Se llama Philippe Bramaz. Tiene 42 años. Está soltero. Es suizo, aunque viene en Bangkok. Seguramente su cuenta bancaria le permitiría, si quisiera, comprar buena parte de las viñas del término municipal de Yecla, pero lo que hace este hombre de negocios es recorrer unos 13.000 kilómetros para venir a esta tierra a vendimiar, a seleccionar las uvas para elaborar su propio vino. Algunas veces aparece en coche; otras veces se planta en medio de las viñas en helicóptero y se convierte en un vendimiador más.

Cada año, y ya son 17, este empresario convive durante cuatro semanas con el mundo del vino de Yecla al que le extrae las mejores uvas “de las cepas viejas, esas son las que me interesan”, asegura.

Es un “apasionado” de esta tierra y de sus vinos a los que les dedica tiempo para hacer negocio. “Nosotros seleccionamos las mejores viñas después de hablar con las personas ancianas de la zona para que nos indiquen qué lugares producen las mejores uvas”, comenta  a las puertas de la bodega Señorío de Baharonda donde elabora su vino.

Allí, el sol se pone en la tarde otoñal entre viñas para concluir una larga jornada de vendimia que se nota en su ropa manchada del color púrpura que dejan las huellas de la Monastrell. También sus manos, acostumbradas a la vida confortable de la oficina, sufren el cambio que supone estar en el campo todo el día.

[ot-caption title=»Philippe Bramaz con una botella de Epistem, el vino que elabora » url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2015/10/millonario4.jpg»]

Philippe, como buen suizo, es muy meticuloso con el proceso de recogida y selección de las uvas. “Me encantan las viñas de aquí. No hay mucha gente joven que desarrolle el trabajo con las viejas viñas de esta zona. Nosotros no utilizamos sustancias químicas para elaborar el vino, sólo la uva”, comenta orgulloso.

Al hombre de corbata y estrés diario le gusta palpar lo que vende. “Necesito testear el vino. Cuando lo haces sabes lo que está bien o no. Es un proceso que hay que aprender y necesito  probar todo lo que quiero que sea el vino”.

De Yecla se lleva sólo 5.000 botellas con la uva que selecciona en el terreno. Ese vino se llama Epistem. No se vende en España. “Nos dedicamos a exportar el vino a Alemania, Holanda, Suiza, América, China….. es un vino que no es caro, el precio puede rondar unos 20 euros la botella, aunque depende del mercado de cada país”, explica.

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La razón por la que este joven hombre de negocios ha elegido Yecla es “el potencial de la zona que es enorme. El precio del vino de aquí es estupendo, y la calidad del vino es muy buena aunque no es una zona muy conocida en el mundo del vino. Pero ese desconocimiento hace que el vino sorprenda más al que un día lo prueba”.

[ot-caption title=»El helicóptero con el que estos socios han llegado a Señorío de Barahonda en alguna ocasión» url=»https://elperiodicodeyecla.com/wp-content/uploads/2015/10/millonario1.jpg»]

Su oficina está a miles de kilómetros de Yecla, en la capital de Tailandia, Bangkok. Allí empieza su trabajo a las 8 de la mañana para dirigir los múltiples negocios que maneja. “Es una vida muy, muy diferente a la de aquí”, explica mientras se ríe al mirar al campo y a la tranquilidad del terreno agrícola yeclano. En la capital tailandesa tiene su oficina donde maneja empresas de diseño de muebles, restaurantes, empresas de entretenimiento, de importanción de todo lo que se pueda vender. “Me gusta mi vida en Bangkok”, reconoce. “Mi próximo negocio es poner en marcha un teatro Chino de espectáculos en el que estoy trabajando”. De España reconoce que tiene vinos estupendos, aunque él y su socio de origen alemán se vuelcan en Yecla y en Mallorca. «Allí también nos gusta ir no solo de turismo. También elaboramos vino con cepas de la isla”.

Pese a que su vida está volcada en las múltiples empresas que dirige, Philippe no se considera un hombre de negocios, sino un hombre “apasionado por los negocios. Amo el vino, por eso hago vino y es un privilegio poder hacerlo”.

Terminada la vendimia, este suizo recoge su vino de Yecla y emprende camino no sin antes prometer a los hermanos Candela que el año que viene volverá para recoger con sus manos la monastrell de esta tierra.

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