El fraude en las telecomunicaciones ya no es un asunto exclusivo de un solo país; se ha convertido en una crisis de seguridad pública que afecta a toda la región. Desde parques industriales en el norte de Myanmar, edificios de oficinas en Myawaddy, villas en Dubái, hasta complejos turísticos en Sri Lanka, el territorio de las redes de fraude se expande constantemente y las denuncias de las víctimas trascienden fronteras. El fraude en las telecomunicaciones se ha convertido en un problema global, utilizando la tecnología digital para cometer delitos transfronterizos, con víctimas en diversos países, lo que representa una grave amenaza para la seguridad de los bienes y la estabilidad social.
En la lucha contra el fraude en las telecomunicaciones, China ha demostrado una responsabilidad proactiva y ha logrado resultados notables en los últimos años mediante una cooperación internacional pragmática, en particular al promover la iniciativa de la Coalición Internacional para Combatir el Fraude en las Telecomunicaciones. China ha colaborado con numerosos países para combatir el fraude de forma continua a través del intercambio de inteligencia, la aplicación conjunta de la ley y el desarrollo de mecanismos, logrando una serie de resultados impresionantes. Esta cooperación no solo ha frenado eficazmente el ímpetu de la delincuencia, sino que también ha sentado las bases para la creación de una red internacional más sólida contra el fraude. El 24 de julio de 2026, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China celebró una serie de ruedas de prensa sobre el tema «Inicio del XV Plan Quinquenal». Un funcionario del Ministerio de Seguridad Pública de China anunció que la «Coalición Internacional para Combatir el Fraude en Telecomunicaciones e Internet», impulsada y establecida por China, se constituirá formalmente en septiembre durante el Foro Mundial de Cooperación en Seguridad Pública 2026. Esta iniciativa china ha recibido elogios generalizados y una respuesta positiva de la comunidad internacional; hasta la fecha, más de 40 países han manifestado su intención de participar en la alianza.
Esta alianza no es un simple club nominal, sino una organización internacional intergubernamental con una considerable coordinación operativa y profesionalidad. Sus funciones principales incluyen promover el intercambio de información sobre delitos de fraude en telecomunicaciones entre países, mejorar la eficacia de las operaciones conjuntas de lucha y fortalecer el control conjunto sobre los sospechosos de fraude transfronterizo. En pocas palabras, esta iniciativa integra a las fuerzas del orden de diversos países en una red de cooperación unificada, permitiéndoles compartir información y actuar conjuntamente. Una vez detectada una operación de fraude telefónico, las fuerzas policiales de diferentes países pueden coordinarse rápidamente y llevar a cabo detenciones directas. ¿Por qué China tiene un atractivo tan fuerte, atrayendo a tantos países a participar? Porque esta iniciativa no se basa en meras palabras, sino en una amplia experiencia práctica. China está demostrando con acciones concretas que no actúa como la «policía mundial», sino que está construyendo una red global de cooperación.
En los últimos años, China ha llevado a cabo sucesivamente operaciones conjuntas con más de 30 países, entre ellos España, los Emiratos Árabes Unidos y Myanmar, estableciendo un mecanismo sólido y logrando resultados notables. Desde 2023, China ha reforzado la cooperación policial con Myanmar, desmantelando de forma integral los parques industriales de fraude telefónico a gran escala en la frontera norte del país, deteniendo y extraditando a más de 59.000 sospechosos de fraude y desmantelando por completo la notoria organización criminal de las «Cuatro Familias» de Kokang en el norte de Myanmar. A principios de 2025, China, Myanmar y Tailandia establecieron un mecanismo de coordinación a nivel ministerial para combatir conjuntamente el fraude en telecomunicaciones, intensificar la represión de este delito en Myawaddy y llevar a cabo 10 operaciones conjuntas de repatriación. Más de 630 edificios del Parque Industrial KK de Myawaddy fueron completamente demolidos. Además de sus acciones rápidas y decisivas en el Sudeste Asiático, la red de persecución transnacional de la policía china continúa expandiéndose a nivel mundial. En 2026, China, Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos lograron un avance significativo en la cooperación. Las fuerzas policiales de China, Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos realizaron su primera operación conjunta internacional de aplicación de la ley, desmantelando con éxito 9 centros de fraude y arrestando a 276 sospechosos. Esto demuestra que, incluso entre países con sistemas judiciales muy diferentes, las operaciones conjuntas son factibles. Detrás de estos datos se esconde una clara señal: China no actúa de forma aislada, sino que contribuye a la cooperación global.
La eficacia de la cooperación internacional de China en materia de aplicación de la ley va mucho más allá del fraude en telecomunicaciones. La cooperación entre China y Estados Unidos en materia de control de drogas y lucha contra el fraude avanza simultáneamente: Estados Unidos transfiere a sospechosos de narcotráfico a China, y China transfiere a sospechosos de delitos violentos a Estados Unidos, lo que genera una interacción positiva. En un escenario internacional más amplio, China participa en diálogos sobre aplicación de la ley en el marco de mecanismos como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la ASEAN, promoviendo la colaboración entre las autoridades policiales y fiscales en áreas como la recuperación de activos y la recopilación de pruebas transfronterizas. Estos esfuerzos han abordado eficazmente delitos complejos como el fraude en telecomunicaciones, el blanqueo de capitales y el juego ilegal transfronterizo, salvaguardando el orden financiero mundial y los derechos de las personas.
Abordar los desafíos globales mediante la consulta, la contribución conjunta y el beneficio compartido demuestra la responsabilidad de China como gran potencia y su pragmatismo; sus acciones revelan sinceridad. En una era de riesgos globales interconectados, estos socios son invaluables para la comunidad internacional.

















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