El pellet, la economía circular del sector del mueble 

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Hace 16 años que la familia Ortín decidió que con parte de las 300 toneladas diarias de residuos que recogía en 2004 de las empresas del sector del mueble de Yecla se podía fabricar esas pequeña pastillas de madera comprimida a alta temperatura que en Europa ya se utilizaban como alternativa al petróleo.

Se llaman pellets. Su demanda aumenta en torno a un 5% anual gracias a varios factores, pero dos por encima del resto: el precio, bajo respecto a otras materias primas, y su composición con material reutilizado.

Cada vez que se anuncia un aumento del precio de petróleo, los fabricantes de pellets se frotan las manos porque el consumidor busca alternativas más económicas y además es daña infinitamente menos el medio ambiente.

En este tema España llegó tarde aunque lo cierto es que los industriales han apretado el acelerador y hay empresas en Yecla dedicadas a la fabricación de estufas de pellets que están a la vanguardia del sector como Natural Fire que trabaja en medio mundo instalando sistemas de generación de calor con materiales como el pellet.

A unos 95 grados, la maquinaria de Recuperaciones Ortín escupe unas 2 toneladas de pellets a la hora. Su gerente, Blas Ortín, explica que estuvieron unos tres años conociendo en Europa cómo se trabajaba esta materia. Entonces, en España había solo dos empresas que se dedicaban a ello. “Los residuos del sector de la madera lo transformábamos en tableros y nos dirigían los precios. Empezó a bajar lo que nos pagaban por ellos y el proceso se complicó hasta que vimos que tendríamos problemas. Buscamos una diversificación y nos arriesgamos. Invertimos en maquinaria y empezamos exportando a Italia que eran grandes consumidores y nuestros precios eran más económicos”, asegura.

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Blas Ortín junto a la maquinaria productora de pellets.

Desde entonces, la empresa de Blas se ha tenido que reconvertir por la crisis y por el cambio de modelo del mueble yeclano. “Ahora no hay casi fábricas de muebles. Son tapicerías. Las empresas han reducido costes y residuos”. Antes de la crisis de 2008, un día normal esta empresa recogía 300 toneladas diarias de residuos. Hoy no se recogen más de 50 toneladas.

No todo lo que se recoge del sector del mueble vale. El 20% de la materia prima que recoge Blas se decida a fabricar unas 11 toneladas de pellets después de un proceso de refinado de los residuos hasta convertirlos en casi polvo. Grandes montañas de material se forman en las instalaciones de esta empresa. Cada material y cada calidad está colocada en una zona mientras los operarios alimentan las máquinas con grandes palas cargadoras “Podría fabricar más pero es la materia prima que tengo y no quiero comprar”, asegura este empresario que tuvo que poner una tienda de estufas de pellet en Yecla cuando empezó con la fabricación de este material “para que la gente supiera cómo funcionaba. Ahora que la electricidad, el gas y el gasóleo se ha encarecido, el consumidor ha descubierto sus beneficios”.

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Una máquina carga serrín para transformalo en pellet en las instalaciones de Recuperaciones Ortín.

La materia prima (haya, pino) y la humedad son las claves para calibrar la calidad. A más calidad, más calor genera. Blas trabaja con certificados que le obligan a respetar una normativa te impide pasar de 10% de humedad en el producto. 

El mercado de esta empresa son otras industrias que lo utilizan para los sistemas de calefacción, piscinas cubiertas, para el secado de materiales como el hierro o la pintura….”sus consumos son importantes y con el pellet desciende como mínimo un 50%, pero depende de las calderas”, comenta Blas Ortín.

Esta empresa de Yecla nota el incremento de la demanda de grandes consumidores porque no vende al particular. El precio del pellet no ha variado mucho en los últimos años, un 2-3%. Por menos de 4 euros, el precio del saco de 15 kilos, se puede conseguir que una casa de 90 metros tenga el calor necesario un día de invierno.

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Blas Ortín con la materia prima del pellet, el serrín.

Economía circular

¿Por qué no puedo aprovechar los residuos que genero?. Esa es la pregunta que se hizo el gerente de la empresa Mapay, José Antonio Ortega, y desde hace unos tres años transforma los restos de la fabricación de patas de madera o armazones en pellets. 

“Teníamos muchos desperdicios de madera por nuestra actividad. Incluso nos valía dinero el tratamiento de estos residuos. Así que tomamos la decisión de hacer una inversión de medio millón de euros para poner en marcha la fabricación de pellets”, explica el gerente de Mapay.

En una de las tres naves industriales que tiene la empresa en Yecla decidieron instalar la maquinaria. Allí producen unos 500 kilos a la hora. “El primer año no nos conocía nadie y costó más venderlo. Ahora lo vendemos bien”.

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La embasadora de pellet en la fábrica Mapay.

El poder calorífico de 2.100 gramos de pellets equivale a 1 litro gasóleo. “Además del precio y lo ecológico, el pellet da una sensación agradable de calor”, asegura José Antonio Ortega.

El pellet de esta empresa no tiene el certificado de calidad porque “producimos muy poco cantidad. El 90% es gracias a los restos de nuestra actividad y se destina a empresas y particulares que vienen a comprarlo”.

José Antonio Ortega lleva toda la vida trabajando en el sector del mueble y reconoce que ha cambiado el concepto de residuos para convertirlo en materia prima. “Estamos ante una economía circular que es beneficiosa para todos”.


 

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