El turismo es un gran invento

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autovía A33 yecla jumilla turismo

Es el título de una película española de los años 60, protagonizada por Paco Martínez Soria, que hacía el papel de alcalde, y que tenía de concejales a José Luís López Vázquez y Antonio Ozores. El alcalde envía a ambos a Marbella, a investigar qué era eso del turismo, y ver si aquello era posible explotarlo en su pueblo. En aquel entonces la iniciativa se podría haber catalogado de disruptiva, innovadora y pionera.

Me ha venido la película a la cabeza cuando, hace unos días, y mientras ojeaba el presupuesto municipal del 2019, (se puede consultar en la web del Ayuntamiento), me encontré una partida que hacía referencia al turismo. Concretamente la partida que ponía: “Información y promoción turística”.

Me sorprendió porque, aun no siendo una de las partidas más importantes, son 148.000 euros de dotación, sí que es mucho mayor que el presupuesto de la Concejalía de Comercio, 98.000 euros, y casi el doble que de la Concejalía de Industria, que disfruta de 82.000 euros.

¿Será que Yecla puede convertirse en una entidad turística de importancia y ser una alternativa a la industria? Y si es así ¿cuál será la orientación turística que se promueve? ¿El turismo rural?

¿El gastronómico? ¿De negocios? ¿Cultural? ¿El de playa?

Ante la ausencia de respuestas, no he encontrado planes a medio plazo, ni objetivos concretos a conseguir, me puse a indagar. Quería adivinar cuál era el sentido de esta promoción, y de paso, comprobar si estaba obteniendo algún resultado. A continuación, algunos de los datos del sector turístico yeclano, y de su evolución

Teníamos 3 hoteles en 2010, dos de 1 estrella y uno de 3 estrellas, lo que sumaban aproximadamente, 150 plazas hoteleras. En 2010 cerró el hotel de mayor categoría, el de 3 estrellas, y, recientemente, el otro hotel de 1 estrella, literalmente, se ha esfumado

Durante este periodo ha nacido un nuevo hotel rural, junto a su bodega, a media hora en coche del caso urbano, con 14 habitaciones. Así que hemos pasado de 150 plazas a 64. Como primer dato, no es muy halagüeño.

Tampoco resulta bueno si lo comparamos con los datos de nuestros pueblos vecinos. En Jumilla hay 4 hoteles y 181 plazas hoteleras, y en Almansa son 300 plazas las que hay, ambos pueblos rondan los 25.000 habitantes.

En la actualidad, catalogados como restaurantes, aparecen en Yecla 37, de los cuáles, ninguno es de categoría lujo o de primera categoría. Sí que hay 1 de segunda (3 tenedores), 12 de tercera y 24 de cuarta.

Segunda conclusión, no hay más restaurantes de los que había hace años, y los que resisten, no han aumentado su categoría. Esto de la restauración, tampoco muestra mejor evolución.

¿Y a nuestros vecinos cómo les va? Enseguida nos viene a la cabeza Almansa, donde existe una extraordinaria variedad y calidad de restauración, hasta estrellados por Michelín, y también pueblos o comarcas como Pinoso y sus alrededores, que sí que han conseguido hacer de la atracción gastronómica un reclamo turístico.

Tenemos en Yecla seis casas rurales. El atractivo rural y de interior, tan de moda en estos tiempos, no ha cuajado todavía.

¿Y qué hay de La Ruta del Vino? Además, es uno de los gastos que se concretizan en el desglose del presupuesto, con una subvención por 25.000 euros.

Según la propia ruta, han disfrutado de 7.063 visitas, es decir, cada visita sale a 3,50 euros por persona. Se ha presentado en Yecla la campaña “Reencuéntrate en la Región de Murcia”, y el “exitoso” 20% de incremento en número de visitantes.

Lo que no es conocido es que La Ruta del Vino de Yecla es la antepenúltima ruta del vino de España en número de visitantes. Bullas obtuvo muchas más visitas, hasta 22.423, y la ruta de Jumilla 42.722 visitas. Aun así, las tres están muy lejos de las rutas importantes de España, con son la de Jerez de la Frontera, El Penedés, La Rioja, etc., y que reciben cientos de miles de visitantes al año. A este ritmo, ni en 15 años llegaremos a tener los visitantes de Bullas.

Otra partida es la “Asistencia a ferias”. Si no estoy en un error, se refiere a la presencia en Fitur, con un presupuesto de 45.000 euros. Allí fuimos, como valientes yeclanos, a una de las ferias más importante del mundo del turismo, donde acuden las mejores y más excepcionales ofertas turísticas, perfectamente estructuradas, las más competitivas. Este año tocaba promocionar la Semana Santa.

Promocionar nuestras fiestas en Murcia, Alicante y Albacete, puede parecer más lógico, seguro que más barato, y así podrían volver a sus casas a dormir en el día. No veo yo a un alemán viniendo a la Semana Santa de Yecla, la verdad.

Terminé echando un vistazo a la web turística. La primera foto que aparece en la web es la de una ¡playa!. Otra pintoresca, la foto del albergue municipal “El Ramblizo”, con la ropa de un huésped colgada de la barandilla de la litera, o la foto de una supuesta tienda de vinos, que es la de la tienda de una gasolinera. Mejorable, y mucho.

No me parece que estemos logrando hacer de Yecla una ciudad turística. Mejor ahorrarnos gran parte de esa partida.

Tenemos suficientes focos de atracción de visitantes desaprovechados, y son gratis. Por ejemplo, los cientos y miles que vienen en viajes de negocios, de trabajo, arrastrados por la industria, o los que atraen los eventos deportivos, o la celebración de la Feria del Mueble o las tiendas de muebles, y las propias fiestas son una atracción de turismo.

No necesitamos que vengan más visitantes, necesitamos que se queden dos días. Y sin infraestructuras suficientes y de calidad, no lo vamos a conseguir.

Cualquier posibilidad de desarrollo turístico y comercial que pueda tener Yecla dependerá de una oferta hotelera consistente. En estas lides, y no en las descritas, es donde la Concejalía de Turismo, y la administración local al completo, debería aplicarse incansablemente.

El Hotel del Mueble, el Hotel y museo del Vino, podrían ser sus primeros objetivos.

Y no solo por el desarrollo turístico y de servicios que conllevaría, sino también por el propio desarrollo industrial, que lo requiere desde hace mucho tiempo.

Seguro estoy de que lo lograríamos con un liderazgo institucional que promueva la colaboración de todos los sectores, con imaginación para alcanzar solución, realizando concesiones en la negociación, y observando rentabilidades a medio plazo.

Los yeclanos necesitamos de estas infraestructuras urgentemente.


 

10 COMENTARIOS

  1. Está claro que del turismo no se puede vivir en Yecla, pero siempre nos puede quedar el consuelo de ofrecerle un buen platico de pelotas de relleno con garbanzos y todo

  2. La única apuesta por el turismo que tiene futuro en Yecla es facilitar las comunicaciones para que los yeclanos puedan viajar a otros destinos de la manera más cómoda a la menor oportunidad. Pensar que en este pueblo hay algún atractivo importante que pueda atraer a un número significativo de visitantes es darse de bruces contra la realidad… o haber viajado muy poco.
    Y la prueba, efectivamente, es que ni hay infraestructuras ni se las espera.

  3. Muy interesante el artículo, Yecla jamás puede vivir del turismo por la sencilla razón de que en este pueblo no tenemos nada que pueda atraer dicho turismo. Monumentos?, ninguno de interés para el turista, en cuanto a Cultura, nada. Los vinos?, eso tampoco es atracción turística, en cualquier parte de España se puede disfrutar de esa bebida y además tener otras atracciones mas importantes en cuanto a cultura monumental.
    Alguien por aquí está nombrando diferentes sierras y montes, muy bien, y ustedes creen, de verdad, que un turista va a venir a Yecla en este tiempo con el calor que hace a visitar parajes inhóspitos y llenos de maleza?, decirme de que pueden disfrutar allí. También se habla de la falta de plazas de hoteles, pero si es que eso es normal, una cosa va unida a la otra, si no hay turismo no hay visitantes, y por lo tanto los hoteles serian una ruina mas en Yecla.
    Lo tenemos que asimilar que Yecla, desgraciadamente, no es ni será nunca una ciudad turística, por que no tenemos nada que enseñar al posible turista.
    Yecla es la ciudad del mueble, cada pueblo es importante por algo que la define

  4. Enhorabuena por el articulo. Muchos deberían leerlo y aplicarse el cuento, o mejor dicho, dejarse de cuentos. Quizás le ha faltado decir que algunos de los encantos de Yecla, como nuestro Patrimonio de la Humanidad (el Arabí), las rutas de senderismo de la Sierra de la Magdalena o la Sierra del Cuchillo, la Sierra Salinas, Tobarrillas, etc… están siendo «machacados» con macro cultivos llenos de plásticos, canteras pica piedras, aerogeneradores, placas fotovoltaicas, etc, etc,… Quizás de lo poco que puede atraer turismo y se esta degradando de forma salvaje. Aunque imagino que el que venga de ruta del vino o a la Feria del Mueble, tampoco le resulte atractivo un paisaje como el de Almería…

  5. Un comentario trabajado, enhorabuena por ese trabajo tan elaborado. Algunos podrán sacar conclusiones, aunque no creo.
    Recursos públicos malgastado, pero los yeclanos no cambiamos, es un pueblo parado en el tiempo.

  6. Enhorabuena por el artículo!, espero que al menos sirva para que a algunos se les caiga la cara de vergüenza, que vergüenza ajena me dá a mí la nula y desastrosa gestión turística.
    No dejo de preguntarme el por qué??.
    En fin, una pena

  7. Sublime, inmejorable, una opinión a tener muy en cuenta y muy bien documentada. La única justificación de la partida de fitur es pa que se peguen un viajecillo y una fiestecilla, pagada por todos, el alcalde y algún concejal, como digo en estos comentarios cada vez que, anualmente (menos cuando hay coronavirus) sacan la noticia de que Yecla ha ido a Fitur. Yecla no es una ciudad turística convencional, tenemos que hacernos a la idea, nuestros inmensos «encantos», son otros. Muy ilustrativa la importancia que el ayuntamiento da, en términos de dotación presupuestaria, a concejalias como comercio e industrias, actividades de las que sí vivimos, frente al turismo.

    • Del Turismo no se puede vivir pero potenciarlo aportaría un valor añadido, que no está la cosa como para tirar cohetes precisamente.
      Antiguamente decían, » hijo mío vete de aquí, que no hay más que muebles», ahora ya ni eso…

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