«En Yecla estamos perdiendo nuestro mayor potencial: la tierra y el agua»

Entrevista a Antonio Bernal, agricultor ecológico de Yecla

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Antonio Bernal agricultor ecológico
Antonio Bernal, agricultor ecológico, con las viñas de fondo

En Yecla quedan muy pocos jóvenes dedicados a la agricultura y Antonio Bernal es uno de ellos. Él es la quinta generación de agricultores en su familia y desde pequeño ha estado vinculado al campo.

Hacia el año 2004, junto a su padre y maestro, y a raíz de las ayudas para fomentar el cultivo ecológico, por parte de la Unión Europea, (PAC), decidió realizar un cambio esencial en su estilo de cultivo que, por encima de todo, respetara la tierra, la salud y la biodiversidad del entorno. Por este motivo, transformó la tradicional viña en ecológico y puso en marcha un huerto donde aplica también estos principios de sostenibilidad.

Por iniciativa propia, se reunió con el alcalde de Yecla, Marcos Ortuño, y con el concejal de agricultura y agua, Sergio Puche, poco antes del verano. Se acercó personalmente para transmitirles su preocupación por la acelerada expansión de la agricultura intensiva en el entorno de Yecla.

En esta ocasión, entrevistamos a Antonio Bernal para conocer su experiencia como agricultor ecológico, conocer más detalles de la reunión con las autoridades políticas y analizar la transformación que está atravesando el sector agrícola en los últimos años.

dortegas

¿En qué momento de tu vida te diste cuenta que querías dedicarte a la agricultura?

Fue a partir de los 20 años cuando me di cuenta del valor que tenía la tierra, aunque llevo trabajando en la agricultura desde pequeño. Recuerdo que hubo una época, cuando iba al colegio, que me daba vergüenza decir que mi padre era agricultor porque enseguida te tachaban de “pobrecico”. Era frecuente escuchar el dicho popular: “eres tonto pues al campo a plantar patatas”.

La agricultura es un oficio muy respetable, útil y necesario. Los alimentos no vienen del supermercado, su origen está en la tierra. Entonces la agricultura es de vital importancia porque absolutamente todas las personas, desde el bebé al anciano, comemos al menos tres veces al día y dependemos de la tierra, nos guste o no.

Para tomar conciencia de esta realidad siempre me gusta poner un ejemplo. Imagínate que a muchas personas les ponemos un plato con 500 euros o aún mejor, con 3000 euros, para que no digan que no les pongo cosa buena. Y les decimos que lo vayan comiendo a lo largo de todo el día, poco a poco ¿qué pasará? ¿ves que no tiene sentido? Nos hemos dejado engañar y lo peor es que nos lo hemos creído. La tierra es la que tiene valor y es muy generosa, ella sí que nos dará de comer, y si la tratamos con respeto, lo hará durante toda la vida.

¿Cuándo hiciste el cambio de cultivo convencional a ecológico y por qué?

Fue en el 2004, a partir de la lectura de varios libros relacionados con la filosofía de respeto a la tierra, que me ayudaron a tomar conciencia del gran daño que le estamos haciendo al planeta. Entre ellos El Botiquín de las Hadas, El Horticultor autosuficiente, y La Fertilidad de la Tierra. Uno de los datos que más me impactó fue el de la gran variedad de plantas que están desapareciendo por el sistema de cultivo que se está imponiendo a nivel mundial, entre otros motivos.

Justo en esa época comenzaron también las subvenciones para cultivar en ecológico y esto fue un impulso también para el cambio. Pero un año después, el precio de la uva dio un bajón muy grande (30-35 pesetas el kilo), por debajo del coste de producción y me tuve que ir a la obra a trabajar por unos años. En el 2011 volví porque el precio de la uva se recuperó algo y la situación parecía mejorar.

¿Qué es lo que más te preocupa del sector de la agricultura?

A mi me preocupa mucho que se esté perdiendo la figura del agricultor tradicional en Yecla. Hay muy poca gente joven dedicada al sector y aquí, antes de la industria de la madera, eran miles las personas que tenían su propia tierra y huerta.

El principal problema en la agricultura es que no hay precios mínimos establecidos en origen que den garantías. Personalmente, el tema que más me afecta es el de la uva, porque estamos a expensas de los precios que marca el mercado. No tenemos el poder de decidir cuánto vale nuestra uva. Si un año el precio es muy barato, por debajo de nuestro coste, es lo que hay, si quieres la vendes y si no la dejas ahí, sin vender. Esto significa que estamos trabajando todo un año para venderla a lo que te la quieran pagar. No sólo pasa con la uva, también con la oliva, el cereal, la leche, etc.

Así funciona la industria de la alimentación en el mundo, es un inmenso negocio que beneficia sólo a unos pocos.  Se están poniendo muchas trabas que perjudican sólo a las pequeñas empresas, porque no pueden hacer frente a todos los gastos. Así se genera una gran incertidumbre entre los agricultores y miedo o desconfianza a la hora de invertir. Por eso cada vez somos menos. No entiendo como un sector primario como la agricultura, necesita subvenciones para mantenerse.

¿Y cuál es la situación actual con el agua?

Los acuíferos ahora mismo están sobreexplotados en Yecla, esto quiere decir que se repone menos agua de la que se saca, así que cuanto más racionalmente se utilice, mejor para todos. La viña puede salir adelante con un sólo riego al año y con las lluvias se van manteniendo. Al igual que los olivos, porque son cultivos adaptados a esta zona.

Sin embargo, los cultivos intensivos que tenemos hoy en día, simplemente, no son sostenibles, porque no es lo mismo regar una hectárea de viñedo con 1500 metros cúbicos de agua al año, que regar una hectárea de lechugas con 3000 metros cúbicos de agua. Por tanto, pedir “agua para todos” y hacer un trasvase no tiene ningún sentido si no se establecen límites a la agricultura intensiva y al derroche de agua, que es el verdadero problema.

Te reuniste con el alcalde Marcos Ortuño y con el concejal de agricultura y agua, Sergio Puche, ¿qué fuiste a plantearles?

Fui a expresarles mi preocupación porque estamos dejando perder las tierras que tradicionalmente han sido de los vecinos de Yecla. Al venderlas muy baratas a empresas de fuera, que no valoran ni cuidan la tierra como nuestros antepasados, estamos perdiendo nuestra mayor riqueza. Las tierras son nuestro gran potencial para producir alimento y generar empleo, porque podrían crearse muchos puestos de trabajo, en condiciones dignas y de calidad, para gran cantidad de personas.

El alcalde, Marcos Ortuño, me dijo que no podían hacer nada para prohibir o limitar este proceso, porque es un tipo de cultivo legal.

Le pregunté entonces si era posible construir un campo en 100 metros cuadrados. Evidentemente, no se puede, porque hay una normativa que dice que para hacerte un campo tienes que tener 10.000 metros cuadrados mínimo y tampoco podría ser en un ámbito natural protegido. Esto sucede porque hay una normativa que limita y regula.

De la misma manera, ¿por qué a los cultivos intensivos no se les limita la cantidad de tierra y de agua que pueden utilizar, para preservar nuestros recursos antes de que se agoten? ¿Por qué no se le hace una normativa? Estas medidas tendrían que venir desde el gobierno de la Región de Murcia o incluso desde el gobierno central, pero por ahora no hay voluntad política.

 

bioconstrucciones

¿Cuál es tu manera de entender la agricultura?

Mi concepto de agricultura consiste en trabajar la tierra pero al compás de ella. Está claro que hoy en día todo tiene que ser rentable, el dinero manda, sino es tontería trabajar. Pero estoy seguro de que es posible cultivar desde el respeto a la vida y al entorno, y lo estoy comprobando día a día en el campo, donde no utilizo productos químicos y los alimentos que está dando la tierra son muy saludables y de gran calidad.

Además, estoy cultivando variedades que se estaban perdiendo, como algunos tipos de tomate, de albahaca y otras verduras. Esto es posible gracias a empresas que se están dedicando a recuperar las semillas y reproducirlas en ecológico. De esta manera, las podemos conservar y volver a cultivar en la próxima temporada, como se ha hecho toda la vida, y dejamos de ser dependientes del mercado.

El slogan dice: “Murcia es la huerta de Europa”, incluso del mundo. ¿qué opinas sobre esto?

Estoy totalmente en contra. No me gusta esa forma de cultivar porque agota las tierras y los acuíferos, lo acelera todo sólo con la máxima de ganar cuanto más dinero mejor, exportando la producción a otros países. Nadie les diría nada si actuaran de forma sostenible y ética. Pero por mucho que tengan dinero para comprar tierras y pagar agua, el dinero no podrá reparar las graves consecuencias sobre el medio ambiente que están provocando. Por eso fui a hablar con las autoridades, porque ante esta realidad no me puedo callar.

tomate ecológico
Tomate cultivado de forma natural y ecológica. Variedad tradicional recuperada

Si la observamos, nos daremos cuenta de que la tierra tiene un gran poder, es como magia: pones unas semillas, agua y nutrientes y te da de comer. Es increíble ver como de una pequeña planta pueden salir tantos frutos y semillas para que continúe la vida. Sin embargo, los grandes agronegociantes se olvidan de esto y la sabiduría la dejan de lado.

Desde tu punto de vista, ¿qué medidas o propuestas pondrías en marcha para revertir esta situación?

Parto de la base de que las tierras de Yecla cultivadas de forma sostenible y con sentido común podrían dar de comer a toda la ciudad hoy en día, en temporada claro está. Y que ahora mismo no hay en Yecla ningún tipo de formación en agricultura.

Tampoco existe ni un organismo que regule el sector a nivel local; cuando promover la educación y la conciencia es clave para generar cambios perdurables en el tiempo.

Comenzaría por crear cursos y talleres de formación para jóvenes y personas de todas las edades que quieran aprender a cultivar su propio huerto ecológico.

Ayudaría económicamente a los emprendedores que quieran desarrollar proyectos agroecológicos en la ciudad. Al mismo tiempo, realizaría una gran campaña para promover el consumo de cercanía y de temporada en Yecla, para incentivar así el comercio local.

Además, sería imprescindible establecer unos precios mínimos en todos los productos como la uva, el olivo y todos los cultivos, para proteger al pequeño productor, que podría contratar a más trabajadores.

Estamos perdiendo tradición y sabiduría de muchas generaciones, aunque todavía estamos a tiempo de recuperarla, si se toman medidas adecuadas a tiempo. No se lo que pasará, pero por mi parte tengo claro que a mis hijas quiero dejarles las tierras tal y como me las dejaron a mi: sanas y limpias para dar alimentos de calidad.


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3 COMENTARIOS

  1. La autovía a Murcia y el arreglo de la carretera de Fuentealamo se han terminado en cuanto estas tierras han estado preparadas para ser explotadas. Solo hay que ver los macro-accesos que han hecho en la autovía para entrar a caminos de tierra. ¿Cuanto dinero habrá «bajo manga» para permitir el expolio de agua y tierra que se esta consintiendo en nuestro termino? ¿Que futuro nos queda sin agua señor alcalde? ¿Le preocupa algo todo esto o con hacer las poses para su facebook ya tiene bastante?

  2. Marcos, ahora cuando vayas para MurciaTow a ver a tus socios pásate por El Bohalage a ver que bonito está plantado de lechugas, fíjate como tienen el pantano del vertedero y dentro de 15 días vuélvete a dar una vuelta por allí y verás que bonitas y grandes están las lechugas con los fertilizantes que echan y luego te fijas como ha bajado el nivel de agua del pantano.
    Será legal PERO NO ÉTICO.
    Ah y por cierto, los autobuses que traen a los pobres trabajadores a esa finca, ninguno es de Yecla, asiesque esplicárme que beneficios aportan estas empresas a Yecla.

    FUERA LA AGRICULTURA INTENSIVA DE YECLA. SI A LA AGRICULTURA TRADICIONAL Y SOSTENIBLE

  3. Leer las respuesta y razonamientos de Antonio me hacen tener un poquito de esperanza por el ser humano, cuanta sabiduría y sentido común, lo malo es que el sistema está montado para todo lo contrario que él defiende, las empresas agricolas murcianas, solo piensan en la rentabilidad y en la producción masiva, y los politicos lo único que hacen es bailarles el agua, ya que tienen mucho poder porque supuestamente crean mucha riqueza, cuando detrás de todas ellas hay mucha explotación laboral, con trabajadores precarios, muchas veces sin contrato y sin ninguna cobertura sanitaria, pero como dijo aquel: «es el mercado amigo».

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