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martes, agosto 18, 2026 🌊
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Cómo defender la casa del calor extremo del Altiplano

Las olas de calor son cada vez más intensas y prolongadas en el Altiplano, donde durante el verano las viviendas pueden acumular temperaturas muy elevadas durante buena parte del día. Frente a este problema, mejorar el aislamiento, reducir la entrada directa de radiación solar y aprovechar mejor la ventilación natural son algunas de las medidas más eficaces para ganar confort sin disparar el consumo eléctrico.

El arquitecto Tomás Moreno, del estudio Arquitecto.eco, especializado en arquitectura, rehabilitación y eficiencia energética de viviendas en Murcia, señala que muchas casas presentan un importante margen de mejora. En este sentido, existen “medidas de rehabilitación y eficiencia energética de viviendas que reducen el calor sin disparar la factura”, según explica Moreno.

La envolvente del edificio, la primera barrera

Una vivienda bien protegida frente al calor empieza por su envolvente: fachadas, cubierta, ventanas y cerramientos. En casas antiguas es habitual encontrar muros o tejados con poco aislamiento, lo que facilita que el calor exterior termine entrando y se mantenga durante horas en el interior.

Una actuación de rehabilitación puede mejorar notablemente ese comportamiento. Incorporar aislamiento térmico en cubiertas o fachadas, renovar ventanas por otras con mejores prestaciones y corregir puentes térmicos ayuda a mantener una temperatura interior más estable. Este tipo de intervenciones se encuadran dentro de la rehabilitación y eficiencia energética de viviendas, un ámbito que gana importancia ante veranos cada vez más exigentes.

También es fundamental proteger las ventanas orientadas al sur y al oeste, las que reciben más radiación en las horas de mayor temperatura. Persianas, toldos, lamas exteriores o contraventanas permiten frenar el sol antes de que caliente el vidrio y el interior de la vivienda.

Ventilar bien y hacerlo en el momento adecuado

Abrir las ventanas durante todo el día no siempre es una buena idea. En episodios de calor intenso, lo más eficaz suele ser ventilar durante la noche y a primera hora de la mañana, cuando la temperatura exterior desciende. Después, conviene cerrar ventanas y bajar persianas para conservar el aire más fresco acumulado.

La ventilación cruzada, cuando la distribución de la vivienda lo permite, facilita además la renovación del aire y la evacuación del calor. Crear corrientes entre fachadas opuestas puede mejorar la sensación térmica sin necesidad de recurrir constantemente al aire acondicionado.

Pequeños cambios que también ayudan

No todas las soluciones requieren una gran obra. Reducir el uso de electrodomésticos que generan calor en las horas centrales, sustituir iluminación antigua por tecnología LED, instalar ventiladores de techo o utilizar colores claros en determinados acabados puede contribuir a reducir la temperatura interior.

La vegetación también puede actuar como aliada. Árboles de hoja caduca, pérgolas vegetales o plantas colocadas estratégicamente pueden proporcionar sombra en verano sin impedir la entrada de sol durante el invierno.

Cuando el calor se convierte en un problema recurrente, lo más aconsejable es analizar la vivienda en su conjunto antes de actuar. Una intervención bien planificada permite priorizar las mejoras que aportan mayor ahorro y confort, evitando reformas aisladas que no solucionan el origen del problema.

En el Altiplano, donde los contrastes térmicos son importantes y los episodios de calor extremo pueden prolongarse durante días, adaptar las viviendas a estas condiciones ya no es solo una cuestión de comodidad. También supone reducir el consumo energético, mejorar la habitabilidad y preparar los hogares para un clima cada vez más exigente.

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Redactores de elperiodicodeyecla.com escriben con este nombre de autor para otra serie de artículos.

Las olas de calor son cada vez más intensas y prolongadas en el Altiplano, donde durante el verano las viviendas pueden acumular temperaturas muy elevadas durante buena parte del día. Frente a este problema, mejorar el aislamiento, reducir la entrada directa de radiación solar y aprovechar mejor la ventilación natural son algunas de las medidas más eficaces para ganar confort sin disparar el consumo eléctrico.

El arquitecto Tomás Moreno, del estudio Arquitecto.eco, especializado en arquitectura, rehabilitación y eficiencia energética de viviendas en Murcia, señala que muchas casas presentan un importante margen de mejora. En este sentido, existen “medidas de rehabilitación y eficiencia energética de viviendas que reducen el calor sin disparar la factura”, según explica Moreno.

La envolvente del edificio, la primera barrera

Una vivienda bien protegida frente al calor empieza por su envolvente: fachadas, cubierta, ventanas y cerramientos. En casas antiguas es habitual encontrar muros o tejados con poco aislamiento, lo que facilita que el calor exterior termine entrando y se mantenga durante horas en el interior.

Una actuación de rehabilitación puede mejorar notablemente ese comportamiento. Incorporar aislamiento térmico en cubiertas o fachadas, renovar ventanas por otras con mejores prestaciones y corregir puentes térmicos ayuda a mantener una temperatura interior más estable. Este tipo de intervenciones se encuadran dentro de la rehabilitación y eficiencia energética de viviendas, un ámbito que gana importancia ante veranos cada vez más exigentes.

También es fundamental proteger las ventanas orientadas al sur y al oeste, las que reciben más radiación en las horas de mayor temperatura. Persianas, toldos, lamas exteriores o contraventanas permiten frenar el sol antes de que caliente el vidrio y el interior de la vivienda.

Ventilar bien y hacerlo en el momento adecuado

Abrir las ventanas durante todo el día no siempre es una buena idea. En episodios de calor intenso, lo más eficaz suele ser ventilar durante la noche y a primera hora de la mañana, cuando la temperatura exterior desciende. Después, conviene cerrar ventanas y bajar persianas para conservar el aire más fresco acumulado.

La ventilación cruzada, cuando la distribución de la vivienda lo permite, facilita además la renovación del aire y la evacuación del calor. Crear corrientes entre fachadas opuestas puede mejorar la sensación térmica sin necesidad de recurrir constantemente al aire acondicionado.

Pequeños cambios que también ayudan

No todas las soluciones requieren una gran obra. Reducir el uso de electrodomésticos que generan calor en las horas centrales, sustituir iluminación antigua por tecnología LED, instalar ventiladores de techo o utilizar colores claros en determinados acabados puede contribuir a reducir la temperatura interior.

La vegetación también puede actuar como aliada. Árboles de hoja caduca, pérgolas vegetales o plantas colocadas estratégicamente pueden proporcionar sombra en verano sin impedir la entrada de sol durante el invierno.

Cuando el calor se convierte en un problema recurrente, lo más aconsejable es analizar la vivienda en su conjunto antes de actuar. Una intervención bien planificada permite priorizar las mejoras que aportan mayor ahorro y confort, evitando reformas aisladas que no solucionan el origen del problema.

En el Altiplano, donde los contrastes térmicos son importantes y los episodios de calor extremo pueden prolongarse durante días, adaptar las viviendas a estas condiciones ya no es solo una cuestión de comodidad. También supone reducir el consumo energético, mejorar la habitabilidad y preparar los hogares para un clima cada vez más exigente.

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