Investigadores de la Universidad de Murcia documentan por primera vez la presencia de Astragalus cavanillesii en la comarca de Jumilla-Yecla. Por el momento, solo han encontrado un ejemplar.
En las inmediaciones del Monte Arabí, entre matorrales, pinos y carrascas, crece una pequeña planta que hasta ahora había pasado completamente desapercibida para la ciencia en nuestra comarca. Se llama Astragalus cavanillesii y su descubrimiento tiene una particularidad sorprendente: los investigadores solo han encontrado un ejemplar en toda la zona estudiada.
El hallazgo lo ha realizado un equipo científico encabezado por Daniel Lozano Tomás, investigador predoctoral de la Universidad de Murcia y natural de Jumilla, durante los trabajos de campo de su tesis doctoral, dedicada precisamente a la flora protegida y de interés para la conservación en el Altiplano de Jumilla-Yecla.
El descubrimiento se produjo el pasado 14 de mayo, en el término municipal de Yecla, en la vertiente sur del Monte Arabí, a unos 793 metros de altitud. La planta crecía sobre un terreno margoso, en un espacio de matorral abierto y muy cerca de un camino.
Aunque la especie ya era conocida en otros puntos de España, nunca se había registrado oficialmente su presencia en el Altiplano. Además, la población descubierta en Yecla constituye la localización confirmada más oriental de la especie entre las poblaciones del sureste peninsular.
Una pequeña planta que está en peligro
El Astragalus cavanillesii pertenece a la familia de las leguminosas, la misma a la que pertenecen plantas tan conocidas como las lentejas o los guisantes, aunque su aspecto es el de una pequeña mata silvestre, con hojas compuestas y flores amarillas.
A simple vista puede parecer una planta más de las muchas que crecen en nuestros montes. Sin embargo, su importancia científica es considerable.
Se trata de una especie de distribución muy reducida, de la que se conocen pocas poblaciones, generalmente formadas por escasos ejemplares. En la Región de Murcia ya se había documentado su presencia en zonas de Moratalla y Cehegín, mientras que también existen registros en otros puntos de la Península Ibérica.
Su situación de conservación resulta especialmente delicada. En la Lista Roja de la flora vascular española está clasificada como «En peligro crítico», una de las categorías de amenaza más elevadas. Por su parte, la legislación de la Región de Murcia la incluye entre las especies protegidas con la categoría de «Vulnerable».
Los propios investigadores señalan, no obstante, que su rareza y la dificultad para localizarla podrían haber provocado que algunas poblaciones pasaran inadvertidas, por lo que consideran necesario seguir estudiando su distribución real.
¿Y si hay más ejemplares escondidos en el Arabí?
Una de las cuestiones más interesantes del descubrimiento es que, por el momento, solo se ha encontrado una planta, pero eso no significa necesariamente que sea la única que existe.
El entorno presenta condiciones adecuadas para la especie, por lo que los investigadores no descartan que puedan localizarse nuevos ejemplares en futuras exploraciones.
De hecho, el artículo científico insiste en la necesidad de continuar buscando en la zona para conocer mejor el tamaño de la población y evaluar su estado de conservación.
La ubicación del ejemplar también plantea algunos riesgos. Al encontrarse cerca de un camino y de terrenos agrícolas, podría verse afectado por modificaciones del entorno o por determinadas actividades humanas.
Por ello, el descubrimiento no solo tiene valor desde el punto de vista botánico, sino que también recuerda la importancia de conservar los hábitats naturales que rodean al Monte Arabí. Un territorio conocido principalmente por sus pinturas rupestres, sus formaciones rocosas y su singular paisaje, pero que también alberga una biodiversidad que todavía puede deparar sorpresas.
Un descubrimiento científico nacido en nuestra comarca
El estudio ha sido publicado en el número 95 de la revista especializada Flora Montiberica, correspondiente a septiembre de 2026, bajo el título Sobre la presencia de Astragalus cavanillesii Podlech en el Altiplano de Jumilla-Yecla (Región de Murcia).
El trabajo está firmado por Daniel Lozano Tomás, Pedro Sánchez Gómez, José Luis Cánovas y Juan Francisco Jiménez, investigadores vinculados a las universidades de Murcia y Granada.
La investigación forma parte de la tesis doctoral que desarrolla Lozano Tomás sobre la flora protegida del Altiplano, un trabajo que está contribuyendo a mejorar el conocimiento científico del patrimonio natural de Jumilla y Yecla.
El propio investigador se ha puesto en contacto con elperiodicodeyecla.com para dar a conocer este hallazgo y acercar a la ciudadanía la importancia de una flora protegida que, pese a encontrarse muy cerca de nosotros, suele ser una gran desconocida.
Y es que no todos los descubrimientos científicos requieren viajar a lugares remotos ni explorar selvas intransitables. A veces basta con mirar con atención lo que crece a nuestros pies.
En este caso, una pequeña planta de flores amarillas, escondida junto al Monte Arabí, ha conseguido poner a Yecla en el mapa de la investigación botánica.
El artículo científico completo puede consultarse gratuitamente en la revista Flora Montiberica.

















El mundo es de los que aportan algo…bueno. Una planta, en desaparición? Y? Al menos aportan algo que puede ser útil para la diversidad…Otros que aportan?
El cielo cuándo uno se muera? Y llevan así dos mil años. El novio de Ayuso que dicen que hacía facturas falsas para no pagar a Hacienda. El Emérito con Corinna matando elefantes en África mientras los españoles nos pedían apretarnos el cinturón.
Los Fondos buitres desahuciando de sus casas a personas de 87 años. El comprarse ATICOS como la Ayuso. O dejar a los ancianos en las residencias de Madrid. 7291 fallecieron sin asistencia sanitaria
Las guerras del delincuente y anti-europeo Trump? De su amigo Putin?
Yo los felicito!!! A los investigadores de la UMU.
¡Oh, tú, necio comentarista, que añoras al tonto de antaño,
cuando solo había un tonto en el pueblo, sin maldad y sin engaño!
No añoras al pobre loco, añoras tu propia locura,
que el mundo se ha vuelto tonto por culpa de tu amargura.
Añoras tu propia necedad, tu propia hipocresía,
que con tu hablar engañoso, nos robas la alegría.
Y el tonto ya no es un tonto, es tu propio espejo,
que te muestra tu propia fealdad, tu propio maldad, tu propio reflejo.
Añoro aquellos tiempos que solo había un tonto por pueblo.
Salen los listos al monte
con la beca y el sueldo alto,
buscando por cada rincón
una planta de gran asalto.
Con la lupa y el informe,
de la ciencia muy ufanos,
descubren una rareza
que manosean con las manos.
«¡Una especie nunca vista!»,
dicen cobrando el estipendio,
mientras apuntan mil datos
en su carísimo atuendo.
¡Manda carallo la broma
y el lucimiento del perito:
si la misma planta de oferta
la venden en el Aldi… ¡a tres euritos!