Los esteroides anabolizantes son sustancias sintéticas relacionadas con las hormonas sexuales masculinas. Algunas de ellas tienen aplicaciones médicas concretas, pero también se utilizan fuera del ámbito sanitario con la intención de aumentar la masa muscular, reducir la grasa corporal o mejorar el rendimiento físico.
Su utilización en el deporte y el culturismo ha generado preocupación por los efectos adversos que pueden provocar, especialmente cuando se consumen sin supervisión médica.
Cómo actúan los esteroides anabolizantes
Los esteroides anabolizantes pueden administrarse por distintas vías, entre ellas la oral, la inyectable o mediante preparados de aplicación cutánea.
La forma de administración no elimina los posibles riesgos. Estas sustancias pueden afectar al sistema hormonal, cardiovascular, reproductivo y, dependiendo del compuesto, también al hígado.
Tampoco debe asumirse que un esteroide es seguro por utilizarse durante poco tiempo, por administrarse mediante una determinada vía o por ser consumido por personas con experiencia deportiva.
Riesgos asociados a su consumo
El uso de esteroides anabolizantes puede provocar alteraciones en los niveles de colesterol, aumento de la presión arterial, cambios en la producción natural de testosterona y problemas relacionados con la fertilidad.
También pueden aparecer acné, caída del cabello en personas predispuestas, cambios en el estado de ánimo y otros efectos relacionados con las alteraciones hormonales.
En las mujeres pueden producirse irregularidades menstruales, cambios en la voz, aumento del vello corporal y otros signos de virilización, algunos de los cuales pueden ser persistentes.
Además, el uso continuado de estas sustancias puede favorecer patrones de consumo problemáticos. Por ello, no es correcto afirmar que carezcan por completo de potencial de dependencia o abuso.
Qué es la mesterolona
La mesterolona es un derivado sintético de los andrógenos que ha tenido aplicaciones médicas en determinados trastornos relacionados con la función hormonal masculina.
Su empleo médico debe diferenciarse del uso que pueda realizarse fuera de las indicaciones sanitarias. En algunos ambientes relacionados con el culturismo se ha utilizado con objetivos distintos a aquellos para los que puede ser prescrita por un profesional sanitario.
La testosterona y otros andrógenos intervienen en funciones como el mantenimiento de la masa muscular, la densidad ósea, la libido y diferentes procesos reproductivos.
Uso médico y control profesional
Cuando existen síntomas como pérdida de libido, cansancio persistente, disminución de masa muscular u otras alteraciones que puedan estar relacionadas con niveles hormonales bajos, el diagnóstico debe realizarlo un profesional sanitario.
Estos síntomas pueden tener muchas causas diferentes y no permiten determinar por sí solos que exista una deficiencia de testosterona.
Los tratamientos hormonales requieren una valoración médica previa y controles periódicos para comprobar tanto su eficacia como la aparición de posibles efectos adversos.
Evitar la automedicación
La utilización de esteroides o derivados hormonales sin supervisión médica puede alterar el funcionamiento natural del organismo.
Las pautas difundidas en páginas comerciales, foros, vídeos o redes sociales no sustituyen una valoración clínica individualizada y pueden contener información incorrecta o potencialmente peligrosa.
Por ello, ante cualquier duda relacionada con la testosterona, los esteroides anabolizantes o los tratamientos hormonales, lo adecuado es consultar con profesionales sanitarios y evitar la automedicación.
















