El aventurero yeclano recorre cerca de 100 kilómetros en dos jornadas, en autosuficiencia y soportando temperaturas extremas, desde los 30 grados durante el día hasta valores bajo cero por la noche. Es su quinto gran reto en los Andes peruanos.
El yeclano Manuel Ruiz Quílez continúa sumando aventuras extraordinarias en la cordillera de los Andes. Tras superar varios desafíos de alta montaña en Perú, acaba de completar uno de los retos más singulares de su expedición: dar la vuelta al impresionante Cañón del Colca, en el sur del país, mediante una travesía de ultradistancia realizada completamente en solitario y en régimen de autosuficiencia.
La aventura le ha llevado a recorrer aproximadamente 100 kilómetros en apenas dos jornadas, atravesando un territorio de paisajes áridos, montañas y profundos barrancos, con unas condiciones climáticas especialmente exigentes. Durante el día, las temperaturas alcanzaban los 30 grados, mientras que por la noche el termómetro descendía por debajo de los cero grados.
Una diferencia térmica de más de 30 grados que añade dificultad a una travesía en la que el deportista ha tenido que gestionar por sí mismo el esfuerzo, la alimentación y el material necesario para completar el recorrido.

Un gigante de más de 4.000 metros de profundidad
El escenario elegido para esta nueva aventura es uno de los grandes espectáculos naturales de Sudamérica. Situado en la región peruana de Arequipa, el Cañón del Colca alcanza una profundidad máxima de unos 4.160 metros, una cifra que lo sitúa entre los cañones más profundos del planeta y por encima del célebre Gran Cañón del Colorado, en Estados Unidos.
Pero, más allá de sus impresionantes dimensiones, el Colca ofrece un paisaje muy diferente al de los glaciares y cumbres nevadas que Manuel había recorrido anteriormente.
En esta ocasión, el yeclano se ha enfrentado a una geografía seca y árida, marcada por enormes paredes rocosas, desniveles pronunciados y un entorno volcánico rodeado de montañas que superan los 6.000 metros de altitud.
Otro de los grandes protagonistas de este paisaje es el cóndor andino, una de las aves voladoras más grandes del mundo, que habita en las paredes del cañón y aprovecha las corrientes térmicas para planear sobre sus profundidades. Su vuelo constituye uno de los principales atractivos naturales de la zona, especialmente en lugares como el conocido mirador de la Cruz del Cóndor.
Para Manuel, precisamente esa diferencia paisajística convierte el recorrido en una experiencia especial dentro de su expedición por Perú.

Cinco grandes desafíos en los Andes
La vuelta al Cañón del Colca supone el quinto reto de una intensa aventura deportiva que está llevando a Manuel Ruiz por algunos de los enclaves más espectaculares y exigentes de los Andes peruanos.
Su expedición comenzó con los recorridos de Salkantay y Ausangate, dos conocidos itinerarios de montaña en los que tuvo que enfrentarse a la altitud y a las duras condiciones del territorio andino.
Posteriormente, el deportista yeclano se desplazó hasta la Cordillera Blanca, una de las grandes zonas de alta montaña de Perú, donde completó otros desafíos vinculados al trekking de Santa Cruz y al entorno del nevado Huascarán, la montaña más alta del país.
En esta etapa llegó a completar una ruta de 125 kilómetros en autosuficiencia, atravesando escenarios dominados por grandes cumbres, glaciares y paisajes de alta montaña.
Ahora, con el Cañón del Colca, cambia radicalmente de escenario. Deja atrás los nevados y las extensiones de hielo para adentrarse en uno de los grandes paisajes desérticos y volcánicos de los Andes, donde el calor, la sequedad del terreno y los enormes desniveles plantean dificultades muy diferentes.

La aventura de avanzar solo
Uno de los aspectos más destacados de estos desafíos es la filosofía con la que Manuel Ruiz afronta sus expediciones: en solitario y en autosuficiencia, sin depender de un equipo de apoyo que le acompañe durante los recorridos.
Esta modalidad exige una preparación física importante, pero también capacidad de orientación, planificación y autonomía para resolver los imprevistos que puedan aparecer durante jornadas de muchas horas de actividad.
Con cinco grandes retos completados, el aventurero yeclano continúa ampliando su particular colección de experiencias en los Andes. Su última hazaña, la vuelta al Cañón del Colca, añade un nuevo escenario a un viaje que combina deporte de resistencia, exploración y contacto directo con algunos de los paisajes más impresionantes de Sudamérica.
Y todo ello con una constante: afrontar cada desafío por sus propios medios, kilómetro a kilómetro y en completa soledad.

















