El ascensor

José Antonio Ortega
José Antonio Ortega
"DESDE MI PUPITRE" Intento aprender cada día, y como observador atento procuro escribir un poco de todo con respeto y disciplina, de recuerdos, necesidades y de aquello que mientras pueda, vaya encontrándome por el camino, siempre dando gracias al estímulo de la vida.

Dicen que el ascensor es el “medio de transporte” más utilizado del mundo. Este habitáculo que sube y baja, y guarda tantos secretos de conversaciones entre vecinos o residentes, algunas veces de relleno cuando no sabemos que decir y aparte de intercambiar el saludo hablamos del tiempo, por hablar de algo, quedando dormidas las palabras no dichas.

Ese aparato elevador tiene unos 170 años, desde que se ideó el primer prototipo y España es el primer país europeo en instalaciones de ascensores y el cuarto a nivel mundial, lo cual es un buen índice por aquello que se conoce como progreso.

En la actualidad, salpicados por la pandemia, seguramente cedemos más que antes esta especie de montacargas a nuestros vecinos o visitantes, porque sabemos que no se debe compartir este espacio cerrado. Se recomienda “viajar solo salvo que se acompañe a niños, ancianos o personas con discapacidad, y no tocar los paneles, espejos y pasamanos”, pulse el botón con cautela.

Ahora también son muchas las personas que para activarse, hacen piernas y tiran del tramo de escaleras para evitar cualquier contacto, una actividad fácil de integrar, lo cual me parece correcto como pequeña sesión de entrenamiento.

Además que la gran mayoría hacemos un sacrificio enorme, debemos extremar las precauciones en estos lugares y sus elementos comunes. Como espacio cerrado el aire puede estar cargado y ser un foco de contagio al estar mal ventilado, por lo que se tiene que continuar desinfectando, pasando con más fuerza si cabe la bayeta, como se hace en nuestro bloque. No hace falta recordar que dentro de estas cabinas está prohibido fumar.

Sean comunidades grandes o pequeñas, tengamos paciencia, cuando sufra una avería y esté fuera de servicio, sobre todo si coincide que llegamos con algún artículo de peso, pues la incidencia tras el aviso, suele resolverse en breve tiempo, sobre todo si nos quedamos atrapados.

El mantenimiento no es barato pero es muy cómodo, en determinadas edificaciones antiguas, al permitirlo el hueco de escaleras, han puesto ascensor; en otras no ha sido posible, bien por espacio o cualquier otra razón, incluida la de no llegar al acuerdo y consiguiente desembolso.

A estas alturas de la vida, hay que ser persistentes, cuidemos los ascensores. Si cuidamos las cosas es porque las valoramos y estas tendrán una vida útil mucho más larga. Sigamos las recomendaciones de uso e higiene, no hagamos pintarrajos, ni rasquemos en la pared del rellano mientras esperamos, queda muy feo en un bien que es y pagamos entre todos.

El ascensor trabaja a distintos niveles igual que la parodia. Con su capacidad limitada y revisiones rutinarias, es un elemento fundamental, para subir y bajar mercancías y personas, el cochecito del bebé o el carro de la compra, y junto a otros aparatos y plataformas eficaces para nuestros mayores, se convierte en una herramienta de trabajo imprescindible para personas con problemas de movilidad.

Al ascensor.


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