Conchín, superviviente de 86 años del Covid-19: “Nunca olvidaré esa mirada en los años que viva”

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ancianos virius mirada

La mirada del personal sanitario era la único que alimentaba su esperanza de salir adelante. Se contagiaron juntos, estuvieron juntos en el hospital y superaron juntos el Covid-19. Son Miguel y Conchín, una pareja de octogenarios que se ha hecho famosa gracias al vídeo en el que se les ve salir del Hospital Virgen del Castillo de Yecla entre los aplausos del personal sanitario que les despedían una vez que superaron el Coronavirus al grito «sí se puede».

Ese vídeo se difundió por toda España como ejemplo de lucha y de la capacidad de las personas mayores para superar el Coronavirus pese a que las cifras oficiales siguen dejando muchas víctimas y mucho dolor en miles de familias.

Miguel tiene 87 años. Conchín 86. Están en su casa solos, descansando. Los médicos les han pedido que no hablen mucho porque se fatigan. No tienen contacto con nadie, ni con sus hijos, aunque estos les llevan la comida. “Hacen unas comidas buenísimas y pongo empeño para ponerme más fuerte, aunque seguramente me pondré más gorda”, bromea Conchín por el teléfono que es el medio de comunicarse con los suyos.

Miguel, conocido entre los músicos más mayores de Yecla como ‘el Minuto’, fue uno de los primeros profesores de la antigua escuela de música. Se encuentra más fatigado que su mujer y le cuesta hablar. Es Conchín la que explica cómo han vivido esta situación. “Me encuentro bien. Un poco agotada por la cantidad de medicación que nos han dad,o pero no tengo fiebre ni tos”. 

Han pasado unos 10 días desde que les dieron el alta del Hospital Virgen del Castillo. Para esta mujer hay una imagen que resume lo que allí vivió, en su habitación aislada del exterior. “A las enfermeras solo les veía los ojos, pero esos ojos te daban esa tranquilidad y ese amor para estar allí. Hemos recibido mucho cariño de todos”, explica agradecida. 

La historia de esta pareja de yeclanos comienza con los primeros síntomas de padecer el Covid-19. “Empezamos como si estuviéramos constipados. Pero yo notaba que me encontraba mal. Con flojera. Me iba encontrando cada vez peor. Llamamos a mi hijo Antonio y nos llevó al hospital”.

En el hospital estuvieron ocho días ingresados juntos, en la misma habitación. “Tuvimos oxígeno puesto y con mascarillas cuando entraban en la habitación las enfermeras. El resto del tiempo no porque los dos teníamos el bicho y ya estábamos contagiados”.

El médico les explicó que tenían Coronavirus. «Yo no tenía ganas de nada, solo de tener la mano en la frente tapándome los ojos. Pero lo peor fue que estuvimos dos días incomunicados. No podíamos hablar con nuestros hijos para decirles cómo estábamos”, recuerda con tristeza esta octogenaria.

Días después, le llevaron un teléfono y pudieron comunicarse con sus hijos “y eso fue una gran alegría”, explica Conchín que recuerda un vídeo que le mandaron sus hijos y nietos que “nos dio una gran fuerza y nos levantó la moral”.

Chonchin y miguel mirada
El matrimonio en una celebración anterior a la pandemia actual

Conchín se acuerda también, con detalle, del momento en el que les dijeron que se iban a casa y a las puertas de su habitación se reunió el personal sanitario. “Fue emocionante. Tantas palmas, tantas alegrías… Yo solo tenía ganas de llorar y llorar al ver la alegría que tenían”.

Esta superviviente del virus se muestra sorprendida de la repercusión nacional que tuvo su salida del hospital con el vídeo que se difundió de forma exponencial. “Yo no me esperaba estas cosas. Cuando me lo dijo mi hijo que íbamos a salir en televisión le dije que cómo iba salir yo con esos pelos y esa cara después de ocho días ingresada”, comenta desde su casa donde “llevamos una vida muy tranquila y ordenada”.

A este matrimonio se le hace cuesta arriba estar informado de lo que está pasando porque  “me da mucha pena ver las noticias tan malas. Nosotros hemos tenido una suerte tan grande. Hemos sido afortunados y poco a poco estamos saliendo”.

Conchín termina la conversación casi como la comenzó, recordando los ojos del personal sanitario que se acercaba a ella con los trajes de protección y con esa parte de la cara transmitiendo ese amor que le dio fuerza. “Nunca olvidaré esa mirada en los años que viva”, termina esta superviviente al Coronavirus.


 

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