Edelweiss, la flor de las nieves que cuida de tu piel

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la planta edelweiss

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han usado las plantas para obtener beneficios muy variados: alimento o comida para sus animales, sombra, o incluso madera. Pero además, a base de ensayo y error, hemos ido descubriendo algunas que nos ayudan cuando estamos delicados de salud, o a aumentar nuestra belleza natural.

En este sentido, la planta edelweiss ha ganado en popularidad. No supera los diez centímetros de altura, y su flor tiene forma de estrella con cinco brácteas (falsos pétalos) carnosas, pero se lleva utilizando como hierba curativa desde hace mucho. Tanto es así que para protegerla de la extinción, en España, un país donde crece únicamente en los Pirineos, se ha prohibido su recolecta.

Pero a pesar de ello, ciertas empresas pueden cultivar sus propias plantas de manera legal, como Taüll Orgànics, que elabora productos cosméticos con los extractos de esta planta. De esta forma, los consumidores pueden beneficiarse de las propiedades de la edelweiss. Unas propiedades que son antiinflamatorias, hidratantes e inclusive antioxidantes; es decir, que es perfecta para tener una piel muy bien cuidada.

Como sabemos, la exposición al sol sin ningún tipo de protección puede dañar la piel, puesto que los rayos ultravioleta perjudican a las células y, además, nos puede predisponer a padecer cáncer. Contra eso, debemos de tomar medidas; no en vano, es nuestra salud la que está en juego, y una manera de hacerlo es untándose crema de edelweiss. Esta impedirá que los rayos ultravioleta impacten directamente en la piel, bloqueándolos, y al mismo tiempo hará que el envejecimiento se retrase.

Si se toma en infusión, es un buen remedio para frenar la diarrea, y también para fortalecer nuestro sistema respiratorio. Incluso tiene efectos relajantes, algo que sin duda agradecerán aquellos que tengan problemas para conciliar el sueño, ya que además, el dormir bien contribuye a tener una piel radiante pues es cuando las células pueden reponerse y se liberan toxinas. Y si tienes pareja, seguro que le encantará verte así.

La leyenda de edelweiss

La flor de las nieves, llamada por los botánicos Leontopodium alpinum, tiene un significado poderoso: es el símbolo del amor verdadero, como el que se profesaban los protagonistas de una leyenda tan bonita como triste. Dice así: un día, un joven apuesto se acercó a una mujer hermosa, con la piel albina y los cabellos blancos, para decirle que la amaba, a lo cual ella respondió que antes de que estuviesen juntos, él debía de realizar una dura tarea: encontrar la flor más bella que viva en aquellos parajes.

El joven no lo dudó un instante, y le respondió:

-Por tu amor, Edelweiss, yo traeré esa flor.

Y así fue como se marchó, dejando a su amada. Pero pasaron los días y, cansada de esperar, ella fue en su busca, una fría noche de invierno. A pesar de que gritó su nombre en numerosas ocasiones hasta quedarse sin voz, la leyenda cuenta que se perdió entre las nieves, y que jamás volvió a ver a aquel joven.

La flor recibió el nombre de Edelweiss, en honor a la pareja.

Cuidados de la flor de las nieves

Es una especie protegida, pero es posible cultivarla en una maceta o en un jardín. Para esto es necesario que el clima sea templado-frío, ya que no prosperará en un lugar donde las temperaturas se mantengan suaves o cálidas durante todo el año. Además, es importante que se tenga en un lugar donde el sol le llegue de manera directa, para que pueda tener un correcto desarrollo.

Si se opta por cuidarla en un recipiente, debe de tener agujeros por los que el agua salga, y un sustrato rico en materia orgánica que permita a las raíces una buena aireación. Por otro lado, si se prefiere tener en el suelo, la tierra ha de ser igualmente fértil, y ligera.

Regándola varias veces por semana y procurando echarle un poco de compost, guano u otro tipo de abono orgánico de vez en cuando, producirá sus maravillosas flores, rindiendo homenaje a la pareja protagonista de la leyenda que le dio el nombre.