«La luz tóxica que emiten las pantallas daña los ojos de los niños»

Los filtros de luz azul nos protegen de la radiación de las pantallas.

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Rafa óptica
Rafael Puche y Lucía Díaz, ópticos-optometristas

Utilizo gafas desde pequeña y siempre me he preguntado las causas de que cada vez seamos más los que tenemos problemas de visión. Basta con observar a nuestro alrededor para comprobar que cada vez son más los niños y jóvenes que se ven obligados a utilizarlas.

Afortunadamente, la medicina ha avanzado mucho en este sentido, y las lentes ofrecen una solución a millones de personas para poder seguir viendo de la mejor manera posible. Sin embargo, el problema sigue estando ahí. Algo estaremos haciendo regular para que los problemas visuales vayan en aumento en la sociedad en los últimos años. ¿Cuáles son? ¿A qué se deben? y, sobre todo, ¿cómo podemos prevenir y mantener la salud visual?

En la siguiente entrevista hablamos con el profesional Rafael Puche, óptico-optometrista de Yecla y especialista en la materia, quien de forma clara y sencilla, en un lenguaje comprensible para todos, nos responde a todas estas preguntas y algunas más. 

 

¿Cuál es el problema visual más frecuente en la sociedad actual?

El problema de la vista más común hoy en día es la miopía. Sobre todo en edades tempranas, cuando el ojo se está formando. Aumentó en la población cuando empezamos a dedicarnos demasiadas horas a la lectura, a estudiar y a usar la vista mucho más de cerca que de lejos. Esto sucede porque la visión de cerca estimula que el ojo crezca de forma anómala y, por tanto, aparezca el problema de graduación.

Al expandirse el uso de las nuevas tecnologías se añade un punto extra a este problema de miopía que ya existe en la sociedad.

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¿Qué es la miopía?

Es una adaptación visual a mirar de cerca.  Todo lo que se encuentra a corta distancia, desde los ojos hasta 50-60 cm nos obliga a llevar la mirada hacia dentro, a quedarnos un poco vizcos. Para poder enfocar tanto tiempo de cerca, provocamos una situación de miopía.

¿Se puede revertir o curar la miopía?

Me temo que no.

¿Y prevenir?

Si, poniendo en práctica el hábito de mirar a lo lejos de forma natural para que se relaje el ojo y descanse de esa posición anómala de mirar de cerca.

Recomiendo cada cierto tiempo descansar simplemente levantando la vista durante unos minutos, mirar a lo lejos, parpadear con naturalidad y mirar al infinito. Practicar deportes al aire libre, que requieren visión de lejos, revierte el cansancio que hemos provocado al forzar la vista de cerca.

¿Qué factores externos son los que más perjudican la salud de los ojos?

El uso de las nuevas tecnologías y pasar muchas horas con luz artificial son dos factores que no contribuyen a la salud visual, más bien todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que también hay un factor de riesgo por genética, pues la miopía es hereditaria.

Si un padre es miope hay muchas más probabilidades de que el hijo también tenga miopía. La carga genética hace que el ojo adquiera un tamaño mayor aunque no dediquemos horas a la lectura, escritura, al móvil…

La luz blanca artificial es un elemento externo que nos puede perjudicar. Se utiliza para intentar iluminar con mas fuerza lo que estamos viendo en casa o en el trabajo; provoca que podamos estar más activos por el cromatismo que tiene y engaña al cerebro haciéndole creer que es de día. Esto altera todo el organismo, pero el mayor problema es la toxicidad que tiene para los ojos.

¿Cómo influye la alimentación a la hora de prevenir enfermedades o problemas visuales?

La alimentación es muy importante para la salud en general y, por tanto, también para los ojos. La ingesta de frutas y verduras frescas en los niños en esencial, porque aportan vitaminas y minerales imprescindibles para la salud.

Por ejemplo, la Vitamina A, también llamada retinol, tiene una relación directa con la salud de la retina y el tamaño de los tejidos, porque permite que el ojo pueda ser más flexible y crecer con más facilidad. Además, esa vitamina retiene el crecimiento anómalo del ojo, previniendo que aparezca miopía o que se retrase su aparición, entre otros beneficios.

La retina es la responsable de captar la luz y de transformarla en información para que el cerebro pueda asimilarla en estímulo nervioso. La encontramos en todos los vegetales de hoja verde oscura y las frutas de color naranja, verde o amarillo.

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¿El uso de las nuevas tecnologías influye sobre la salud de los ojos?

Si nos centramos sólo en la vista, está demostrado que la luz azul que emiten las pantallas tiene toxicidad para los ojos. Biológicamente estamos preparados para ver dentro de una longitud de onda, dentro de la forma de moverse la luz. Según la frecuencia o la ondulación, tenemos una zona donde llegamos a ver, llamada zona de luz visible.

En los dos extremos tenemos, por un lado, luz ultravioleta, y por el otro los infrarrojos. De hecho, en el arcoiris cada uno de estos colores está en los extremos también. Por tanto, la luz azul se encuentra dentro de un espectro visual, más cerca de la luz ultravioleta, que hace que sea tóxica para nuestro ojo.

¿Qué daños provoca la luz azul?

El exceso de luz azul provoca problemas en los receptores de luz, como son conos y bastones. Con el tiempo se estropean y tendremos futuros daños irreversibles, porque daña los receptores de la retina, los estropea.

Como los receptores no terminan de funcionar, tendremos confusiones de colores, la recepción de la luz no será con la naturalidad que debiera ser. Estos problemas no tienen nada que ver con la miopía, provocada, como hemos dicho anteriormente, por forzar la vista a mirar de cerca durante largos períodos de tiempo.

Estos problemas no tienen reparación y lo único que podemos hacer es protegernos adecuadamente y tomar medidas preventivas para usar la tecnología con el mínimo riesgo posible para la salud.

Hasta hace muy poco todo era papel y lápiz, ahora la mayor parte del tiempo miramos pantallas, incluso en los centros educativos, ¿Qué diferencia hay entre un sistema y el otro?

El mayor problema de la tecnología frente a un papel físico, es que no hay cálculo exacto de donde estamos enfocando. El aparato emite luz hacia nosotros, que además de ser azul y la toxicidad que lleva, no la percibimos como visible, ya que se sale hacia la zona de los ultravioletas, y por tanto, al igual que la radiación del sol, notamos, o el ojo siente, esa luz como tóxica y estropea las estructuras oculares.

Además, nos confunde visualmente de la distancia a la que está el objeto al mirar y, por tanto, el ojo para intentar no dejar de verlo, prefiere excederse o pasarse en el enfoque, y mirar un poquito más cerca. De esta manera, hacemos trabajar más el ojo haciendo que esté continuamente intentando enfocar, mirando un poquito más cerca de lo que debe, provocando mayor convergencia de los ojos que miran ligeramente hacia dentro, y teniendo una situación de mayor miopía temporal.

¿Cómo podemos protegernos de la luz azul?

Aplicando en nuestros dispositivos (ordenador, móvil, televisión, tablets…) filtros de luz azul que van a cambiar el color de la pantalla, de ser tan azulada o blanca a ser un poco más amarilla o amarronada, acércandose más a la luz infrarroja. Esas tonalidades más marrones y rojizas nos permitirán ver con mayor comodidad. Aunque no bloquea totalmente la luz, si que intenta cambiarla y produce menos radiación.

Como sabemos, el amanecer y el atardecer es mucho más rojizo y anaranjado, y lo que intenta esa aplicación o filtro de luz azul es parecerse más a esa luminosidad natural que hay en el exterior y hacerle creer al sistema visual que se acerca la hora de descanso o del inicio del día, porque biológicamente estamos habituados a hacer el ciclo del día en función de la luminosidad que hay.

¿Y qué sucede con los niños, tan expuestos desde pequeños a las pantallas?

En los niños el mayor problema es la miopía. Tenemos que enseñarles a hacer el gesto contrario con frecuencia, a mirar lo más lejos posible, para intentar revertir ese esfuerzo al que están sometiendo la vista. En este sentido, el uso de tablets en los colegios es contraproducente y agravará los problemas visuales en los niños.

El mayor problema es que no tenemos hábitos saludables cuando usamos nuevas tecnologías. Creo que no somos conscientes verdaderamente del daño que está provocando el uso excesivo de las pantallas en ojos de niños y jóvenes que se están formando, tanto por la radiación, como por el exceso de horas que se pasan mirando sin levantar la vista y, por tanto, sin relajar el sistema visual provocando miopía.

Les damos pantallas para que estén cómodos, estén más callados y nos dejen hacer a los adultos lo que queremos, buscando la tranquilidad y pasando de ser padres a simples acompañantes del hijo.

Debemos proteger y cuidar nuestros ojos y, especialmente, los de los niños. Es necesario prevenir, con todos los medios y alternativas a nuestro alcance, porque están en pleno desarrollo, son mucho más vulnerables que los adultos y una vez provocado el daño no habrá vuelta atrás.

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