Mi amiga Zerguha

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refugiados sahara

Hoy he estado hablando con mi amiga Zerguha. Ella es saharaui, vive en el campo de Dajla, una de las wilayas de los campamentos de refugiados saharauis en la provincia de Tinduf, en pleno Sahara argelino. Su mayor preocupación, como la de sus vecinos, es si podrá dar de comer mañana a sus hijos. 

Pero ahora, a esa preocupación se ha sumado otra, en Dajla cada dia hay más personas enfermas, nadie sabe si están o no contagiados de Covid, allí apenas se hacen pruebas PCR, esas que aquí a algunos les ha dado por decir que no detectan nada. Sus hijos tienen fiebre y tos, y ella además está muy preocupada porque la gente no hace caso a las recomendaciones que se hacen de mantener la distancia entre personas; allí el único entretenimento son las reuniones con familiares y amigos. Su preocupación también es que, y puede parecer egoísta pero para ellos es vital, debido a la situación en Europa y el resto del mundo, desde el principio de la pandemia apenas llega ayuda humanitaria a los campos y que, de seguir así, si no los mata el Covid, los matará el hambre.

Mientras tanto, en el primer mundo donde sabemos que si enfermamos siempre tendremos dónde acudir para que nos atiendan; donde ya sabemos que la gran mayoría de los muertos son personas muy mayores que de una u otra forma habrían de morir en breve; donde no nos faltan supermercados con estanterías repletas. En este primer mundo lleno de pequeños burgueses acostumbrados a mirarnos el ombligo, no nos manifestamos porque mejoren las condiciones de salubridad y alimentación de gentes como Zerguha; no nos quejamos de que los países del tercer mundo apenas tengan acceso a un bien siempre tan preciado pero ahora mismo imprescindible como es el agua; no parece que nos duela que no tengan qué darles de comer a sus hijos. No, nosotros nos quejamos del atentado que supone para nuestra libertad personal que nos obliguen a ponernos mascarillas; que nos pidan que mantengamos la distancia con nuestros semejantes; que en algunos lugares nos puedan confinar en nuestros cómodos domicilios para evitar la propagación del virus; que se investigue para descubrir una vacuna que pueda acabar con esta pesadilla.

A pesar de vivir en un mundo globalizado seguimos teniendo problemas, y mentalidad, de pequeños burgueses provincianos y no nos damos cuenta de que esa globalización es la que permite que la minimización del riesgo que se está produciendo en Europa también llega al campo de refugiados de mi amiga Zerguha.

Artículo sobre los campamentos de refugiados saharauis de Mercedes Forte Martínez


 

1 COMENTARIO

  1. Creo que su afirmación (literal) «[…] donde ya sabemos que la gran mayoría de los muertos son personas muy mayores que de una u otra forma habrían de morir en breve […]» es desafortunada, aparte de totalmente falsa.
    Por esa regla de tres, no debemos preocuparnos por su amiga Zerguha tampoco. Total, de una u otra forma también ha de morir en breve.

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