Mientras llega la vacuna

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vacuna coronavirus
Foto: Unsplash

Cada día tengo más dudas sobre la causa de este virus, con lo cual lo prioritario es que me cuide, porque así podré cuidar a quienes me rodean y a quien en un momento dado pueda tener cerca.

Tengo serias dudas como la mayoría de la gente, porque no sabemos si el virus se escapó, alguien dejó que se fuera o se dio a la fuga; y el origen es muy importante para conocer lo que se está investigando.

Los investigadores llevan su ritmo porque necesitan tiempo, con el método de toda la vida, prueba fallo, mientras los políticos van al suyo, les han entrado las prisas para buscar un remedio rápido. Me preocupa la presión que se cierne sobre la ciencia, todavía más si cabe, por las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina en la mayor potencia del mundo. Cada veinticuatro horas mueren 300 personas de cáncer, y hay posibles casos que no están siendo detectados por miedo de acudir a un centro sanitario.

Mientras llega la vacuna -nadie sabe cuándo- tendremos que hacer todo lo posible por alertar a los demás de aquellas actitudes que puedan crear contagio. No debe darnos reparo mantener la distancia social.

Tenemos que seguir comprando mascarillas porque esto va para largo, y debemos aprender a vivir con el virus, no él con nosotros, ante unas consecuencias económicas y sociales que están siendo graves en definitiva para la salud, seamos personas de mayor o menor riesgo, tengamos o no patologías previas.

Cada día tengo serias dudas, viendo la irresponsabilidad de mucha gente, que a las puertas de algunos lugares públicos se quedan de “cháchara” y se recrean, parece que le restan importancia a todo lo que está ocurriendo.

Creo que hay quienes llevan una vida demasiado normal y se resignan “pues si me toca, me ha tocao”, y no hacen un esfuerzo en su “rutina”. Merced a la movilidad de las personas, esto se propaga, igual que se propagarán otras pandemias.

Me preocupa la situación de los queridos vecinos de Jumilla y nuestra vinculación sanitaria, un pueblo trabajador y de mucho tránsito.

Lamento que todavía haciendo caso omiso, haya quienes no tienen conciencia de peligro y continúen reuniéndose en grupos para celebrar esto o aquello, sabiendo que con la que está cayendo, el patio no está para amontonarse.

Seguramente íbamos de sobrados, y aun así este maldito virus, parece que no es suficiente para modificar nuestra conducta, poner los pies en el suelo y admitir lo débiles que somos.

a la salud, lo mejor de la vida.

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