Las monjas «encerradas» ceden la propiedad del convento al Obispado

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monjas encerradas y el obispado

En enero de 2016 decidían marcharse. La falta de vocaciones religiosas en la orden contemplativa de las Concepcionistas Franciscanas, las que popularmente se denominaron las monjas “encerradas”, motivó el cierre de su convento en la ciudad de Yecla. Una decisión que llegó tras 141 años de presencia en el monasterio yeclano del Camino Real.

Desde entonces, las instalaciones han quedado sin ningún uso conocido. Ahora se ha hecho pública la decisión de que ese edificio pase a titularidad del obispado.

Las monjas que estaban en Yecla, y que se unieron a la comunidad de Algezares, han firmado un convenio por el que el convento de Yecla pasa a ser propiedad del Obispado de Cartagena.

Según han explicado desde el propio Obispado, esta era la voluntad de Antonio Ibáñez Galiano, un sacerdote de Yecla que cedió, a finales del siglo XIX a las monjas el edificio en usufructo hasta que estas abandonaran el convento. En el momento en el que se fueran, según la voluntad del sacerdote, tendría que pasar a manos del obispo de Cartagena.

Se ha realizado la firma del documento ante notario por el que se escritura este edificio a nombre del Obispado de Cartagena que desde ahora decidirá qué hacer con esas instalaciones.

El PSOE quería la cesión pública

El pasado mes de enero, el pleno del ayuntamiento debatió una propuesta del PSOE para que se constituya una comisión que estudie la cesión al ayuntamiento del edificio de las monjas concepcionistas. 

El equipo de gobierno del PP votó en contra ya que el que se preveía iba a ser el propietario, el obispado de Cartagena, tenía la intención de ceder las instalaciones al proyecto “jesús abandonado” para ayudar a los vecinos más necesitados con un servicio de comedor y de alojamiento. Eso es lo que expresaron desde la bancada del gobierno municipal respecto a unas instalaciones que a día de hoy siguen cerradas.

 

El convento en «La Voluntad» de Azorín

Las instalaciones que ahora son oficialmente propiedad del Obispado de Cartagena es un edificio de grandes dimensiones, con una gran historia y una gran carga espiritual, que incluso es uno de los espacios literarios de la insigne novela La Voluntad, escrita en 1902 por José Martínez Ruiz.

Tal es la trascendencia de las monjas encerradas de Yecla que varios capítulos de la primera parte de la novela transcurren entre los muros de este convento, y de manera especial, en la celda que ocupa Sor Justina, una monja procedente de una conocida familia noble de Yecla. Los críticos literarios coinciden en reconocer en Justina el trasunto de un personaje real, de quien se dice pudo estar enamorado el propio escritor.

Así pues, el convento de concepcionistas franciscanas es uno de los puntos de la ruta literaria azoriniana que puede recorrerse en el municipio de Yecla. Son muchos los especialistas y estudiosos que han visitado el monasterio, entre ellos el prestigioso azorinista norteamericano Inman Fox, acompañados de Miguel Ortuño, cronista de la ciudad, interesándose por el patio y el huerto, y la balsa que ya no existe, pero que es el lugar donde Justina se sentaba en los recreos para hacer sus lecturas y tener sus momentos de soledad.


 

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