sábado 25 septiembre 2021

Sabores que evocan nuestra infancia

Lo natural está más de moda que nunca entre los consumidores. Si algo va a salir reforzado de esta pandemia en la que nos encontramos es que el ser humano necesita reencontrarse con muchas de las cosas que había perdido por un supuesto avance que se ha demostrado erróneo. No todos los avances en las últimas décadas han traído más felicidad para el hombre.

Por eso, lo artesanal, lo elaborado a mano está cogiendo un auge que es digno de aplaudir. Cuando se habla de los sabores que son parte de nuestra infancia, nos sumergimos en una nostalgia que nos traslada a un tiempo en el que había cosas que se hacían muy bien. Entre otras cosas, los embutidos artesanos que eran el resultado de las matanzas que nuestros abuelos realizan en las casaso del trabajo constante y sacrificado de los carniceros de antaño.

Matanza

La denominada «matanza» era un acto social en el que una o varias familias se disponían a preparar productos del cerdo que habían criado durante meses y con el que poder alimentarse durante los siguientes meses. Tenía un ritual establecido. Un momento del año. Unas técnicas y una sabiduría de cómo hacerlo que se trasladaba de generación en generación.

Esos productos tenían un sabor único, inconfundible. Una elaboración artesanal por completo en la que se mostraba como las familias habían heredado unas costumbres con las que satisfacían las necesidades alimenticias. 

Alimentación saludable

Esa esencia es la que lamentablemente se ha ido perdido en las últimas décadas en las que el hombre se ha preocupado por otros asuntos que le han alejado de sus orígenes.

Sin embargo, son cada vez más las voces que demandan una vuelta al pasado. Una vuelta atrás para recuperar aquello que se ha perdido en un teórico avance que ha sido un error.

El consumidor está premiando a aquellos que quieren recuperar lo perdido, ya sea en facetas como la alimentación, la fabricación artesanal o las producciones que son respetuosas con el medio ambiente que nos rodea.

El consumidor es cada vez más consciente de la importancia de una alimentación saludable y pide que esos productos se parezcan cada vez más a lo que consumía con sus abuelos en la casa del pueblo. Alimentos con sabor. Alimentos con cada vez menos aditivos y conservantes. Alimentos que transmiten el cariño y el esfuerzo por lo bueno.

Más calidad

Las encuestas a los clientes van aportando cada vez más información en ese sentido. Las personas valoran mucho la calidad de los productos frescos, mientras que cada vez se sienten más alejados de las conservas. La pandemia ha hecho que las personas se fijen como meta el mejorar su salud y está claro que la relacionan con los productos naturales. Eres lo que comes, se suele decir con razón.

Un 64 % de los consumidores aseguran que ahora son más conscientes de los productos que son buenos para su salud inmunológica. Dos tercios de los consumidores (en torno a 64%) están más interesados en los ingredientes que tienen las comidas y bebidas; y piden que ofrezcan beneficios preventivos o protectores para la salud. 

Esos beneficios los generan por si solos los productos artesanos, con sabor a lo tradicional.

 

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