Sobre polémica «bajada» de la imagen de la Patrona

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altar basílica imagen de la patrona

La presencia de la imagen de la Patrona, la Virgen del Castillo, en el altar mayor de la basílica de la Purísima, el pasado 25 de julio, con motivo de la ordenación sacerdotal de los dos jóvenes yeclanos, no ha sido del agrado de todo el mundo.

Este traslado ha causado un gran revuelo, del que se ha dejado numerosa constancia en las tan mediáticas redes sociales, en las que se han vertido opiniones para todos los gustos y de todos los colores. Como en toda acción que se precie, también en este acontecimiento, por lo inusual del mismo, se ha generado el debate e incluso la polémica.

En estas lecturas se ha podido constatar que hay opiniones de gran disparidad y de toda índole, algunas bastante desagradables y desconsideradas y que por llegar al insulto son reprobables y rechazables en todo su contexto.

Muchas veces la inmediatez de la comunicación que ofrecen las redes sociales de twitter y de facebook impiden la sensatez y la cordura, dejando paso al vertido de opiniones desbocadas, que tanto de un lado como del otro, merecen  un poco de reflexión para evitar los «calentones» y la falta de rigor sobre los acontecimientos.

La historia surge cuando «uno de los ordenandos pidió que la imagen presidiera la celebración. Entonces se habló con aquellas entidades que de alguna manera tienen relación con la imagen y todas las partes dieron el visto bueno para que estuviera en la basílica». Así lo explica el párroco de la basílica de La Purísima, José Antonio Abellán. «También, añade, todos los párrocos de la ciudad lo vieron bien, por lo que se decidió que la Virgen, exclusivamente en las horas de la ordenación estuviera aquí. Y esta tarde, a la hora oportuna, volverá a su santuario».

El párroco José Antonio Abellán, en respuesta a aquellos que no están de acuerdo con esta decisión, porque consideran que la imagen de la Virgen solo tienen que ser bajada a la ciudad en momentos extraordinarios y relacionados con las Fiestas Patronales señala que «hay acontecimientos que son extraordinarios para todos los fieles católicos y uno de ellos es este de la ordenación sacerdotal. No solamente es para Yecla, sino para toda la diócesis y con un obispo que dio también su consentimiento a que la imagen presidiera la ceremonia religiosa. Y como autoridad suprema que es, pues tiene también su responsabilidad», afirma.

El párroco de la basílica y también consiliario de la Asociación de Mayordomos remarca y deja claro que «la imagen de la Patrona es de todos los fieles católicos de Yecla, de todos. Y yo pienso que todos los fieles católicos de Yecla que sienten en su corazón la devoción a la Virgen y el ser católicos hoy están contentos».

El obispo de la diócesis de Cartagena José Manuel Lorca Planes también ofreció su versión, de una forma serena y tranquila, sin dar más importancia al revuelo que se pudo crear por esta decisión. Lorca Planes, antes de iniciarse la ceremonia religiosa dijo sobre la presencia de la Virgen que «son circunstancias, evidentemente extraordinarias, muy extraordinarias. La ordenación sacerdotal de un joven no es un acontecimiento de todos los días. Es un regalo muy grande para la Iglesia y es un fenómeno extraordinario». El prelado manifestó «estar profundamente alegre y agradecido con la Asociación de Mayordomos y la Corte de Honor de la Purísima por haber permitido que la imagen de la Virgen estuviese en la basílica, lo que también es un motivo de acción de gracias», concluyó.

De igual forma, se recabó la opinión del presidente de la Asociación de Mayordomos, José Francisco Puche. El responsable de la entidad encargada de organizar las Fiestas Patronales de Yecla inició su declaración haciendo referencia al hecho extraordinario de las ordenaciones sacerdotales de los dos jóvenes yeclanos. A partir de ahí, Puche señala que «la Asociación de Mayordomos no tiene más que confiar en la Iglesia y en la Corte de Honor, que son los que cuidan de la imagen durante todo el año, porque la Asociación de Mayordomos solo es responsable de organizar las Fiestas Patronales en el mes de diciembre y de que se cumpla con el ritual de la historia y la tradición de estas celebraciones y nada más. La Asociación de Mayordomos asumirá siempre su responsabilidad de celebrar la tradición de las fiestas en honor de la patrona y de favorecer el culto a la imagen de la Virgen del Castillo», explica.

José Francisco Puche reconoce que hay opiniones en contra de que la Virgen salga del santuario fuera de las fiestas de diciembre, «pero es cierto que ha ocurrido y se ha bajado la imagen a la ciudad en algunas ocasiones, para celebrar acontecimientos catalogados como extraordinarios». Igualmente, el presidente de la Asociación de Mayordomos deja claro que «en ningún sitio está escrito o regulado que no se pueda bajar la imagen de la Patrona a la ciudad, fuera de las fiestas en su honor».

Después de conocer estas respetables opiniones, dadas abiertamente para que todos estén informados, solo queda por reflexionar acerca del revuelo y la polémica, de esta «bajada extraordinaria» de la imagen de la Patrona a la ciudad, generada en importantes sectores de la población, convertidos en verdaderos excesos e incontinencias verbales, en algunos casos intolerables, algunos amparados en el anonimato y otros con nombres y apellidos. En la libertad de expresión no se puede utilizar el menosprecio, el insulto y el escarnio , porque descalifica a su autor y todo lo expresado.

Quizás, en el conjunto de todo lo acontecido lo que peor haya sentado en quienes se quejan sea, además de una cuestión tradicional y de la simbología que representa, el modo de trasladar la imagen de la Virgen. También, que no se hubiese anunciado previamente y que todo se haya llevado de forma tan sigilosa, tanto en la bajada como en la subida. Pero, vistos los comentarios que se han originado, tampoco es de extrañar que se haya procedido de esta forma.

Como algunos dicen y sin ánimo de ofender a nadie: «¡Si este es el verdadero problema que tiene Yecla, apañados estamos!

Ojalá, que ante las muchas necesidades que hay a nuestro alrededor, ante las injusticias que día a día estamos viendo, con tantas familias necesitadas y tantas personas anhelando un puesto de trabajo para vivir dignamente, se fuese tan vehementes e impetuosos, tanto a la hora de actuar y de reivindicar, como también de pedir responsabilidades.

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