También es mi bandera, por José Antonio Ortega

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Ilusionado y preocupado a partes iguales por la utilización y significado de la bandera, me hago una reflexión al respecto.

Tal vez tendrá poco interés, como la escasa fuerza del sol en el ártico.

Hasta hace unos años, era habitual una vez finalizada la cimentación o estructura de un edificio, que los encofradores colocaran una bandera de España en la parte más visible o alta de la obra.

El hecho es una muestra de agradecimiento, y de que afortunadamente en el transcurso del forjado no ha fallecido nadie. El mejor propósito de los trabajadores y el fin principal del plan de riesgos laborales.

La crisis galopante -de la que empezábamos a recuperarnos- afectó mucho a la construcción, uno de los motores de la economía, puesto que cuando se edifica, seguidamente hay que vestir la vivienda. Durante mucho tiempo, el levantar pilares y hacer paredes vino a menos.

Por eso, hace varios meses hice esta foto en un lugar concreto, la cual me llenó de alegría. Primero porque percibí que nadie sufrió un accidente grave y segundo porque el gremio de albañiles y todo el sector que una promoción arrastra, tiene faena.

Echando la vista atrás agarrado a los recuerdos, sabemos que hemos pasado épocas de incertidumbre, y ahora se perfila un horizonte preocupante dentro de una realidad llena de índices y suposiciones.

La bandera de España es de todos, y por tanto mi bandera. Pienso que no debería apropiársela nadie, dicho con el mayor respeto. Para salir de esta tenemos que hacer cosas nuevas, además de mantener algunas antiguas de las buenas.

Haciendo un símil, este edificio somos todos, desde el que hizo el proyecto hasta quien echó el primer hormigón; desde el equilibrio de la grúa, al obrero, y desde él, al titular que la disfrute.

Después de recluirnos en el interior de nuestras casas, y seguramente en el interior de nosotros mismos, creo que no merece la pena volver atrás.

La dimensión de lo que tenemos por delante es muy grande. Sería aconsejable que nos uniésemos y soportáramos todos juntos, para aguantar el peso que nos viene encima, al igual que lo hacen los pilares.

1 COMENTARIO

  1. Estimado José Antonio. Creo que el problema de la propiedad de la bandera no existe. Creo que reside más prejuicio en los ojos de quien lo mira que en el uso de la bandera en sí mismo. Yo no solo no soy político sino que no sigo la política y eso me hace no emitir prejuicios. Me gusta la naturaleza, crítico la crueldad del hombre hacia los animales, me gusta oír el himno español y la bandera. A mi hijo le compro la camiseta de España. Y voy de caminata con amigos que llevan la republicana. Las cosas y los símbolos tienen valor que si mismos no por quienes lo utilizan. Es como si yo no fuera del real Madrid porque Franco hiciera bandera de ese equipo. O como si no hubiese sido del Atleti porque jesús gil representaba al promotor corrupto. Yo creo que las instituciones, y los símbolos sin más grandes que quienes lo representan o lo intentan representar. Pero bueno es una opinión. Un abrazo y sigue escribiendo que lo haces muy bien, de verdad.

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