Vergüenza ajena. Por José Antonio Ortega

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basura en las calles ortega

Tengo una preocupación razonable por la impregnada desvergüenza de ciertas personas.
En casi todos los sitios cuecen habas, y por tanto seguramente se podrán comprobar situaciones similares a las de esta foto. La falta de civismo no es una amenaza, es un hecho a pie de calle -como tirar mascarillas o guantes- de la conducta temeraria de una parte de la sociedad que parece ajena a la convivencia y al respeto de los espacios públicos, cuyo mantenimiento y decoro pagamos entre todos.

Cuando ves durante todo un día una pila de enseres junto a un contenedor, sabes que la acción corresponde a una persona que no ha llamado al servicio de recogida municipal y gratuito (o si lo ha hecho ha sido fuera del horario y día establecido); que tampoco resulta capaz de echar los trastos a un vehículo y llevarlos al eco parque, con lo cual lo más cómodo es depositarlos en plena vía pública, y quien venga detrás que arree.

Estos muebles no han sido arrastrados por la corriente de las lluvias torrenciales, imágenes que vemos alguna vez, cuando en algún punto del planeta a la gente casi siempre más humilde, el agua asola sus pertenencias y se refugia sobre una tabla.

Me parece humillante que todavía se produzcan estampas como esta, ignorante de mí que pensaba que después de la que está cayendo, pensaba que íbamos a salir siendo mejores, y por supuesto cuidaríamos mejor lo que es de todos, lo cual redundaría en respetar nuestro planeta. Ver las cosas tal como son es preferible a creer en su apariencia. Esto es un vivo retrato de un pasado reciente, llevado a cabo por personas ajenas a la comunidad.

Qué complicado resulta mantener el equilibrio en nuestro entorno más cercano, frente actitudes que para algunos parecen una doctrina consolidada. La verdad que dan ganas de quedarse en casa para no ver. La calle es de todos, no el sumidero ni vertedero de nadie para evacuar lo que les sobra. La educación es una de las cosas más sencillas de aprender, y tal vez más difíciles de llevar a la práctica por algunos.

Alguien dijo que lo que más le interesa es el futuro, puesto que allí pasaría el resto de su vida. Ante tantos avances en tantas materias, no caben las justificaciones y todavía menos las excusas, frente acciones bochornosas como esta, porque demuestra una vez más la pérdida gradual de la llamada convivencia.

3 COMENTARIOS

  1. En ocasiones falla el servicio municipal, pero la gran mayoría de las veces somos los ciudadanos los que fallamos. Existe gente que todavía se rige por las normas de una ciudad sin ley o de la jungla, aunque los habitantes de la jungla son mas respetuosos que nosotros. Mascarillas, litronas, guantes, colchones, televisores, sofás etc… en lugares donde se ve que se han depositado intencionadamente para deshacerse de ellos o alrededor de un contenedor, no en la puerta de una vivienda donde normalmente recoge el servicio de enseres.
    Solución? Mas vigilancia y buenas sanciones, al final siempre hay que recurrir a la misma solución pero es la única que entendemos, siempre son los mismos.

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