El Teatro Concha Segura acogió este sábado el pregón de las Fiestas de San Isidro de Yecla. El protagonista fue Marcos Ortuño, anterior alcalde de la ciudad y actual consejero de Presidencia del Gobierno regional. Su intervención tuvo un marcado tono personal. Habló de mayo, de la memoria, del folclore, del traje de labrador, de las carrozas y de una ciudad que, según dijo, sigue llevando “en el corazón”. El acto dejó además una de las imágenes de la noche. En mitad del pregón, una gran cantidad de confeti cayó sobre el pregonero, justo cuando ese símbolo centraba parte de su discurso.
Mayo como punto de partida
Ortuño comenzó con una larga evocación del mes de mayo. Lo presentó como el tiempo de la luz, del color y de la calle. También como el momento en el que Yecla rompe la rutina para entrar en sus fiestas.
“Mayo es la primavera, es el anuncio del buen tiempo, es la alegría y el bullicio”, afirmó desde el escenario del Concha Segura. Después añadió que mayo es también “entrar a Yecla por la Iglesia Vieja y escuchar la música que va despertando a la ciudad”. Con esa imagen abrió un pregón construido desde los recuerdos y las sensaciones.
El pregonero definió las fiestas como un espacio de encuentro. Habló de charangas, peñas, vino, campo, comidas con amigos y mañanas de tradición. “Mayo en Yecla es las Fiestas de San Isidro”, resumió en una de las frases centrales del arranque.
Un pregonero desde la emoción
Marcos Ortuño agradeció la invitación de la Federación de Peñas de San Isidro y se dirigió a la alcaldesa, Remedios Lajara, a la presidenta de la Federación, Silvia Guillén Santa, y a las reinas y damas de las fiestas. También tuvo palabras para Antonio Pérez “El Minero”, Labrador de Honor 2026.
“Qué distinto se ve todo cuando te subes a este escenario”, dijo al inicio de sus saludos. Después se dirigió a las reinas y damas para recordarles que son “embajadoras de Yecla” y “la imagen de la elegancia, de la tradición, de la labradora yeclana”.
La elección de Ortuño como pregonero ya fue anunciada durante la Gala del Labrador, donde la Federación presentó también al cartelista Lidó Rico y al Labrador de Honor de este año. En aquel acto, la presidenta de la Federación afirmó que Ortuño era “la persona idónea para dar el pregón”.
Hablar como un yeclano
El exalcalde evitó convertir su discurso en una exposición histórica. Quiso dejar claro que hablaba desde la experiencia personal y desde la mirada de quien vive fuera de Yecla.
“No he venido a dar una clase de historia porque no soy un historiador”, señaló. También reconoció que no podía explicar cómo se hace una carroza, ni hablar de técnicas, estructuras o papelicos. “Yo vengo a hablaros como un yeclano más. Como un yeclano que ahora vive fuera y echa de menos su ciudad”, afirmó.
Ese tono marcó buena parte del pregón. Ortuño aseguró que quería contar “lo que se siente desde la acera” y lo que ha vivido en las fiestas desde distintos lugares. “Vengo a relatar lo que nos hacéis disfrutar cada mes de mayo. Vengo a transmitir la ilusión y la alegría”, añadió ante el público.

La fuerza de la tradición
Uno de los bloques más destacados estuvo dedicado al concepto de tradición. Ortuño recordó que San Isidro no empieza en mayo. Antes hay meses de trabajo en las peñas, diseño de carrozas y preparación de cada detalle.
“Nos equivocamos si pensamos que hoy comienza todo”, indicó. Después puso como ejemplo a Antonio Pérez “El Minero”, al grupo de Coros y Danzas de Yecla y al grupo folclórico Arabí. Para el pregonero, todos ellos representan el esfuerzo que sostiene las fiestas durante todo el año.
El discurso defendió que las horas invertidas en carrozas no son solo convivencia. También son una forma de mantener vivo un legado colectivo. “Eso de lo que hablo se llama tradición y San Isidro es una tradición yeclana”, afirmó. En la misma línea, añadió que “San Isidro es una fiesta de todos y para todos”.
El tres en Yecla
Ortuño introdujo una reflexión sobre el número tres y su presencia en las costumbres locales. Citó las tres vueltas al pino, las tres vueltas al Hospitalico y los tres saludos de la cortesía.
También recordó que en el folclore yeclano está presente la Jota de tres, bailada por un trío y compuesta por tres estrofas. Desde ahí enlazó con una imagen que muchos vecinos aún recuerdan. “Los que son muy jóvenes no se acordarán, pero a los que ahora nos denominan como generación X, sí nos acordamos de las tres vueltas que daba la cabalgata de San Isidro”, relató.
Según recordó, las carrozas recorrían entonces calles como San José, San Francisco, San Antonio y San Cayetano. “Los premios se daban en la segunda vuelta y la tercera era la del festejo”, explicó.
La lluvia de confeti
El momento más celebrado llegó cuando el confeti se convirtió en protagonista real del acto. Una gran cantidad cayó sobre Marcos Ortuño durante el pregón. Fue una escena muy visual, vinculada directamente al texto que estaba pronunciando.
El pregonero había presentado el confeti como uno de los símbolos más reconocibles de San Isidro. “Un confeti, un solo confeti nos puede sacar una sonrisa, nos puede alegrar un día cualquiera”, dijo. También preguntó al público quién no ha encontrado meses después un papel de colores escondido en un bolsillo, en un mantón, en un zapato o en el coche.
Ortuño utilizó esa imagen para explicar la capacidad de las fiestas para permanecer en la memoria. “Ese confeti trae a la mente estos días de mayo”, señaló. “Te recuerda la amistad y el trabajo en común. Te hace sentir la alegría de San Isidro”, añadió. La frase final cerró uno de los pasajes más emotivos: “Ese confeti de San Isidro te ha alegrado la vida”.
Folclore sobre el escenario
El pregón contó también con la participación de miembros del grupo Coros y Danzas Francisco Salzillo de Yecla. Su baile reforzó el carácter tradicional de la noche y acompañó varios pasajes del discurso.
Ortuño recordó la importancia del folclore como elemento de identidad. Admitió, con humor, que no sabe bailar el Fandango. Lo definió como “una asignatura pendiente”. Más adelante, habló de esa música como uno de los grandes embajadores de Yecla.
“Cuando los yeclanos estamos fuera de Yecla y escuchamos las notas de nuestro Fandango inmediatamente nos reconocemos”, afirmó. También dijo que ese sentimiento despierta “orgullo de patria chica”.
San Isidro y su evolución
El pregón miró también al pasado reciente. Ortuño recordó el año 2011, marcado por los terremotos de Lorca. Aquel suceso obligó a aplazar actos de las fiestas por el luto oficial declarado en la Región de Murcia.
El exalcalde explicó que aquella situación acabó modificando la estructura festiva. “De la necesidad de adaptarnos a las circunstancias salió la configuración actual de nuestras fiestas”, señaló. Después recordó que San Isidro pasó de concentrarse en un fin de semana a desarrollarse en dos. “Las fiestas de San Isidro crecieron en la dificultad”, afirmó.
También destacó la declaración de Interés Turístico Nacional, concedida en 2021. El Ministerio de Industria y Turismo incluye las Fiestas de San Isidro Labrador en Yecla dentro de su listado de Fiestas de Interés Turístico Nacional. La resolución fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 26 de mayo de 2021.
Orgullo de labrador
Otro bloque estuvo dedicado al traje tradicional. Ortuño habló de sus propios rituales para vestirse de labrador. Recordó el chocolate con churros antes de la misa labradora y el momento de ponerse las medias.
También destacó la imagen de la mujer yeclana vestida de labradora. “El primer adjetivo que le viene a la mente a todo el mundo es elegancia”, dijo al citar el refajo, el mantón, la peineta, las flores, los pendientes y el delantal.
El pregonero explicó que ahora se viste de labrador en Murcia, donde participa en actos regionales. “Sinceramente me considero un embajador de Yecla en Murcia”, afirmó. Luego añadió una frase que, según dijo, le emocionó tras dejar la alcaldía: “Marcos no abandona Yecla, Marcos se lleva Yecla a Murcia”.
Un cierre para Yecla
En el tramo final, Ortuño pidió a los yeclanos que llenen las calles de ilusión. Animó a las peñas a terminar sus carrozas y a participar en la misa labradora, la procesión, la ofrenda, la hoguera de Santa Bárbara y la cabalgata.
“Disfrutad, reíd, alegraos y vivid intensamente cada momento de las Fiestas de San Isidro”, proclamó desde el atril del Concha Segura. Después dedicó un epílogo completo a Yecla, a su gente trabajadora, a sus tradiciones, a su vino, a sus muebles, a sus artistas y a sus símbolos.
El acto concluyó con el reconocimiento institucional al pregonero. La alcaldesa de Yecla, Remedios Lajara, y la presidenta de la Federación de Peñas de San Isidro, Silvia Guillén Santa, entregaron a Ortuño la tradicional trompetilla de pregonero y un recuerdo de su intervención.
El exalcalde cerró con una declaración muy directa. “Mi compromiso es Yecla porque ¡Yecla es mi ciudad, mi pueblo!”, dijo. Con esa frase quedó inaugurado el tiempo festivo de San Isidro, en una noche marcada por la emoción, el folclore y una lluvia de confeti.


















Todo lo acapara el PP. Hacen buena la «teoría del alcalde besaviejas» Aparentar, postureo, mucha foto, mucho TV local, gestión CERO.
Otro «anunciador» de las fiestas de los del campo, que no sabe que era un ocete para vendimiar.
San Isidro, en adelante Isidro, era un jornalero del campo, como muchos emigrantes hoy lo son, trabajaba para un terrateniente muy exigente.
Como Isidro llegaba tarde al tajo, se paraba en ermita que encontraba para rezar, llega el propietario a la finca para echarlo al paro, por no ser puntual, pero al ver que los bueyes labraban por él, haciendo surcos muy derechos, le dice, sigue así lo estás haciendo muy bien.
Este parece ser uno de los milagros de Isidro, más tarde santo.
También es el patrón de los poceros, ya que cuentan que salvó a un niño que se había caído a un pozo.
Hoy el campo ha cambiado mucho, el romanticismo de antes se ha transformado en intereses materiales, los del «agro-poder» murciano, mucha agua, mucho nitrato, mucho beneficio es lo que impera, hoy lo vivimos en nuestro término municipal, como plantaciones no tradicionales ponen en cuestión nuestros acuíferos.
Pero la fiesta es la fiesta y la vivimos a tope por más «aprovechamientos políticos» se sucedan.
Yecla como todos los pueblos de España tiene un pasado agrícola muy potente, base de la economía, celebrar estás fiestas pertenecen a la memoria del colectivo de los pueblos y por eso lo celebramos.