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lunes, junio 22, 2026 🌻
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Guía para disfrutar de la piscina sin sobresaltos

La piscina vuelve a ser uno de los espacios más utilizados en la época estival Ya sea en la vivienda, la urbanización o el alojamiento turístico. Sin embargo, antes del primer baño conviene hacer una revisión completa. Una piscina parada durante meses puede acumular hojas, polvo, restos orgánicos, algas y pequeños problemas técnicos que encarecen el mantenimiento.

Prepararla bien no solo mejora el aspecto del agua. También protege la instalación, reduce averías y ayuda a mantener unas condiciones de baño más seguras. En esa puesta a punto, además de la limpieza y el tratamiento, ganan protagonismo las cubiertas de piscinas, útiles para reducir suciedad, evaporación y pérdidas de temperatura.

Piscina a punto

1. Revisar el estado general

El primer paso debe ser una inspección visual. Hay que comprobar el vaso, las juntas, las escaleras, los skimmers, las boquillas, los focos y la zona de coronación. Las grietas, baldosas sueltas, manchas persistentes o piezas deterioradas pueden indicar filtraciones o desgaste.

También conviene revisar bomba, filtro, válvulas y conexiones. Si hay ruidos extraños, fugas, óxido o presión irregular en el manómetro, es mejor actuar antes de llenar la piscina.

2. Retirar restos y limpiar superficies

La limpieza inicial empieza por eliminar hojas, insectos y residuos flotantes con una red. Después llega el trabajo más importante: cepillar paredes, línea de flotación y fondo. En piscinas sin uso durante meses pueden aparecer algas, incrustaciones o suciedad adherida.

Si la piscina está vacía, se puede realizar una limpieza más profunda del revestimiento. Si está llena, será necesario combinar cepillado, filtración y limpiafondos para retirar sedimentos.

3. Comprobar el nivel del agua

El agua debe situarse a la altura correcta para que el sistema de recirculación funcione bien. Como referencia general, debe cubrir aproximadamente la mitad de la boca de los skimmers. Un nivel demasiado bajo puede hacer que la bomba trabaje en vacío; uno excesivo dificulta la recogida de suciedad superficial.

4. Poner en marcha la filtración

Antes de aplicar productos químicos, conviene comprobar que la filtración funciona correctamente. En filtros de arena o vidrio, el contralavado ayuda a retirar residuos acumulados. Después se debe dejar funcionar el sistema varias horas para mover el agua y favorecer que el tratamiento se reparta bien.

5. Aplicar un tratamiento de choque

Tras la limpieza inicial, muchas piscinas necesitan una desinfección intensa. El tratamiento de choque ayuda a eliminar bacterias, materia orgánica y restos de algas. Lo recomendable es hacerlo al atardecer o por la noche, evitando las horas de máximo sol y siguiendo las dosis del fabricante.

6. Ajustar pH y desinfectante

Una piscina limpia no depende solo de que el agua se vea transparente. Es imprescindible medir el pH, el cloro u otros desinfectantes, la alcalinidad y, en su caso, la salinidad. Un agua desequilibrada puede irritar la piel y los ojos, reducir la eficacia del cloro y dañar la instalación.

Herramientas y productos imprescindibles

Para una puesta a punto completa conviene tener a mano red recogehojas, cepillo, limpiafondos manual o automático, kit de análisis, manguera, guantes y productos específicos para regular el agua. En tiendas especializadas como Poolaria es posible encontrar equipos y recambios adaptados a distintos tipos de piscina.

Agua limpia todo el verano

Una vez abierta la temporada, la clave está en la constancia. Es recomendable retirar hojas a diario, limpiar cestas de skimmers y prefiltro, revisar la presión del filtro y analizar el agua varias veces por semana.

También es importante cubrir la piscina cuando no se utiliza. Una cubierta reduce la entrada de polvo e insectos, limita la evaporación y facilita que el tratamiento químico sea más estable. A medio plazo, este gesto ahorra agua, energía y productos de mantenimiento.

La preparación de la piscina no debe dejarse para el último día. Hacerla con tiempo permite detectar averías, corregir desequilibrios y empezar el verano con una instalación lista para disfrutar. Una piscina bien cuidada se nota desde el primer baño.

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Redactores de elperiodicodeyecla.com escriben con este nombre de autor para otra serie de artículos.

La piscina vuelve a ser uno de los espacios más utilizados en la época estival Ya sea en la vivienda, la urbanización o el alojamiento turístico. Sin embargo, antes del primer baño conviene hacer una revisión completa. Una piscina parada durante meses puede acumular hojas, polvo, restos orgánicos, algas y pequeños problemas técnicos que encarecen el mantenimiento.

Prepararla bien no solo mejora el aspecto del agua. También protege la instalación, reduce averías y ayuda a mantener unas condiciones de baño más seguras. En esa puesta a punto, además de la limpieza y el tratamiento, ganan protagonismo las cubiertas de piscinas, útiles para reducir suciedad, evaporación y pérdidas de temperatura.

Piscina a punto

1. Revisar el estado general

El primer paso debe ser una inspección visual. Hay que comprobar el vaso, las juntas, las escaleras, los skimmers, las boquillas, los focos y la zona de coronación. Las grietas, baldosas sueltas, manchas persistentes o piezas deterioradas pueden indicar filtraciones o desgaste.

También conviene revisar bomba, filtro, válvulas y conexiones. Si hay ruidos extraños, fugas, óxido o presión irregular en el manómetro, es mejor actuar antes de llenar la piscina.

2. Retirar restos y limpiar superficies

La limpieza inicial empieza por eliminar hojas, insectos y residuos flotantes con una red. Después llega el trabajo más importante: cepillar paredes, línea de flotación y fondo. En piscinas sin uso durante meses pueden aparecer algas, incrustaciones o suciedad adherida.

Si la piscina está vacía, se puede realizar una limpieza más profunda del revestimiento. Si está llena, será necesario combinar cepillado, filtración y limpiafondos para retirar sedimentos.

3. Comprobar el nivel del agua

El agua debe situarse a la altura correcta para que el sistema de recirculación funcione bien. Como referencia general, debe cubrir aproximadamente la mitad de la boca de los skimmers. Un nivel demasiado bajo puede hacer que la bomba trabaje en vacío; uno excesivo dificulta la recogida de suciedad superficial.

4. Poner en marcha la filtración

Antes de aplicar productos químicos, conviene comprobar que la filtración funciona correctamente. En filtros de arena o vidrio, el contralavado ayuda a retirar residuos acumulados. Después se debe dejar funcionar el sistema varias horas para mover el agua y favorecer que el tratamiento se reparta bien.

5. Aplicar un tratamiento de choque

Tras la limpieza inicial, muchas piscinas necesitan una desinfección intensa. El tratamiento de choque ayuda a eliminar bacterias, materia orgánica y restos de algas. Lo recomendable es hacerlo al atardecer o por la noche, evitando las horas de máximo sol y siguiendo las dosis del fabricante.

6. Ajustar pH y desinfectante

Una piscina limpia no depende solo de que el agua se vea transparente. Es imprescindible medir el pH, el cloro u otros desinfectantes, la alcalinidad y, en su caso, la salinidad. Un agua desequilibrada puede irritar la piel y los ojos, reducir la eficacia del cloro y dañar la instalación.

Herramientas y productos imprescindibles

Para una puesta a punto completa conviene tener a mano red recogehojas, cepillo, limpiafondos manual o automático, kit de análisis, manguera, guantes y productos específicos para regular el agua. En tiendas especializadas como Poolaria es posible encontrar equipos y recambios adaptados a distintos tipos de piscina.

Agua limpia todo el verano

Una vez abierta la temporada, la clave está en la constancia. Es recomendable retirar hojas a diario, limpiar cestas de skimmers y prefiltro, revisar la presión del filtro y analizar el agua varias veces por semana.

También es importante cubrir la piscina cuando no se utiliza. Una cubierta reduce la entrada de polvo e insectos, limita la evaporación y facilita que el tratamiento químico sea más estable. A medio plazo, este gesto ahorra agua, energía y productos de mantenimiento.

La preparación de la piscina no debe dejarse para el último día. Hacerla con tiempo permite detectar averías, corregir desequilibrios y empezar el verano con una instalación lista para disfrutar. Una piscina bien cuidada se nota desde el primer baño.

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