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sábado, junio 27, 2026 🌊
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El Orgullo vuelve a recorrer las calles de Yecla para reivindicar respeto, libertad y visibilidad

La manifestación del Orgullo LGTBIQ+ volvió a recorrer este viernes las calles de Yecla en una marcha organizada por el colectivo Orgullo Yecla, que partió desde la Plaza Mayor y concluyó en la Plaza García Lorca. Un año más, la convocatoria sirvió para reivindicar la libertad afectiva y sexual, la igualdad de derechos y la necesidad de que todas las personas puedan vivir sin miedo, sin insultos y sin tener que esconder quiénes son.

La marcha reunió a personas del colectivo, familiares, amistades y vecinos que quisieron mostrar su apoyo en una jornada festiva, pero también reivindicativa. Porque el Orgullo, más allá de los colores, la música o las pancartas, sigue teniendo un significado profundo: recordar que todavía hay personas que son señaladas, cuestionadas o atacadas por su orientación sexual o identidad de género.

Y esa necesidad de visibilización se entiende todavía mejor en municipios como Yecla, donde salir a la calle para defender la propia libertad requiere una valentía añadida. En las grandes ciudades, el anonimato protege en parte. En los pueblos y ciudades medianas, en cambio, todo el mundo conoce a todo el mundo. Quien se manifiesta no lo hace entre desconocidos, sino ante vecinos, conocidos, compañeros de trabajo, familiares o personas con las que se cruza a diario. Por eso, cada paso en una manifestación como esta tiene un valor especial.

La celebración del Orgullo en Yecla llega, además, en un contexto en el que las redes sociales han vuelto a mostrar una parte incómoda de la realidad. Tras la difusión de imágenes de la marcha, numerosos comentarios publicados evidenciaron rechazo, burla e incluso desprecio hacia quienes participaron en la manifestación. Mensajes que, lejos de restar sentido a la convocatoria, explican precisamente por qué sigue siendo necesaria.

Porque si todavía hay quien ridiculiza a quienes reivindican vivir libremente, si todavía hay quien considera una “provocación” que dos personas puedan mostrarse tal y como son, si todavía hay quien responde con insultos a una manifestación pacífica, entonces el Orgullo no es una fiesta innecesaria: es una reivindicación pendiente.

El colectivo LGTBIQ+ no sale a la calle para pedir privilegios. Sale para reclamar algo tan básico como poder vivir con normalidad, sin miedo a ser juzgado, insultado, discriminado o agredido. Sale para recordar que la igualdad legal no siempre se traduce en igualdad real. Y sale, también, por quienes aún no se atreven a hacerlo.

En ese sentido, la manifestación del Orgullo en Yecla no solo interpela a quienes forman parte del colectivo. También interpela al conjunto de la sociedad. A quienes apoyan, a quienes miran desde la distancia y a quienes quizá todavía no entienden que la libertad de unos nunca amenaza la libertad de los demás.

La marcha terminó en la Plaza García Lorca, pero su mensaje va más allá del recorrido. En una ciudad donde todavía hay personas que se sienten observadas, juzgadas o cuestionadas por ser quienes son, la visibilidad sigue siendo una herramienta imprescindible. Y quienes este sábado salieron a la calle lo hicieron, precisamente, para abrir camino, para ocupar el espacio público y para recordar que Yecla también debe ser un lugar donde todas las personas puedan vivir con dignidad, respeto y libertad.

Galería de imágenes de Juanjo Martínez

David Val
David Val
El periodista David Val escribe artículos en elperiodicodeyecla.com desde sus inicios. Se encarga de secciones como deportes y otras labores de promoción de este medio de comunicación.

La manifestación del Orgullo LGTBIQ+ volvió a recorrer este viernes las calles de Yecla en una marcha organizada por el colectivo Orgullo Yecla, que partió desde la Plaza Mayor y concluyó en la Plaza García Lorca. Un año más, la convocatoria sirvió para reivindicar la libertad afectiva y sexual, la igualdad de derechos y la necesidad de que todas las personas puedan vivir sin miedo, sin insultos y sin tener que esconder quiénes son.

La marcha reunió a personas del colectivo, familiares, amistades y vecinos que quisieron mostrar su apoyo en una jornada festiva, pero también reivindicativa. Porque el Orgullo, más allá de los colores, la música o las pancartas, sigue teniendo un significado profundo: recordar que todavía hay personas que son señaladas, cuestionadas o atacadas por su orientación sexual o identidad de género.

Y esa necesidad de visibilización se entiende todavía mejor en municipios como Yecla, donde salir a la calle para defender la propia libertad requiere una valentía añadida. En las grandes ciudades, el anonimato protege en parte. En los pueblos y ciudades medianas, en cambio, todo el mundo conoce a todo el mundo. Quien se manifiesta no lo hace entre desconocidos, sino ante vecinos, conocidos, compañeros de trabajo, familiares o personas con las que se cruza a diario. Por eso, cada paso en una manifestación como esta tiene un valor especial.

La celebración del Orgullo en Yecla llega, además, en un contexto en el que las redes sociales han vuelto a mostrar una parte incómoda de la realidad. Tras la difusión de imágenes de la marcha, numerosos comentarios publicados evidenciaron rechazo, burla e incluso desprecio hacia quienes participaron en la manifestación. Mensajes que, lejos de restar sentido a la convocatoria, explican precisamente por qué sigue siendo necesaria.

Porque si todavía hay quien ridiculiza a quienes reivindican vivir libremente, si todavía hay quien considera una “provocación” que dos personas puedan mostrarse tal y como son, si todavía hay quien responde con insultos a una manifestación pacífica, entonces el Orgullo no es una fiesta innecesaria: es una reivindicación pendiente.

El colectivo LGTBIQ+ no sale a la calle para pedir privilegios. Sale para reclamar algo tan básico como poder vivir con normalidad, sin miedo a ser juzgado, insultado, discriminado o agredido. Sale para recordar que la igualdad legal no siempre se traduce en igualdad real. Y sale, también, por quienes aún no se atreven a hacerlo.

En ese sentido, la manifestación del Orgullo en Yecla no solo interpela a quienes forman parte del colectivo. También interpela al conjunto de la sociedad. A quienes apoyan, a quienes miran desde la distancia y a quienes quizá todavía no entienden que la libertad de unos nunca amenaza la libertad de los demás.

La marcha terminó en la Plaza García Lorca, pero su mensaje va más allá del recorrido. En una ciudad donde todavía hay personas que se sienten observadas, juzgadas o cuestionadas por ser quienes son, la visibilidad sigue siendo una herramienta imprescindible. Y quienes este sábado salieron a la calle lo hicieron, precisamente, para abrir camino, para ocupar el espacio público y para recordar que Yecla también debe ser un lugar donde todas las personas puedan vivir con dignidad, respeto y libertad.

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El periodista David Val escribe artículos en elperiodicodeyecla.com desde sus inicios. Se encarga de secciones como deportes y otras labores de promoción de este medio de comunicación.
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