Escribo estas líneas como hija de uno de los empresarios afectados por el incendio ocurrido el pasado 24 de junio en el polígono industrial Las Teresas, en Yecla. Lo vivido aquel día dejó imágenes difíciles de olvidar, pero también puso sobre la mesa una reflexión que Yecla no debe ignorar.
Porque más allá de las llamas, de los daños sufridos y de la preocupación de quienes lo vivimos de cerca, este incendio ha evidenciado cuestiones que afectan a toda la ciudad.
La industria, un pilar fundamental de Yecla
Yecla es una ciudad de unos 36.000 habitantes y cuenta con alrededor de 2.700 empresas que generan miles de puestos de trabajo. Numerosas familias dependen directa o indirectamente de la actividad que se desarrolla cada día en nuestros polígonos industriales. Detrás de cada nave hay trabajadores, inversiones y, en muchos casos, el esfuerzo acumulado durante décadas.
Por eso, lo ocurrido en Las Teresas no puede entenderse únicamente como el incendio de varias naves industriales. Es un suceso que afecta a toda una ciudad y que obliga a reflexionar sobre nuestra capacidad para proteger uno de los pilares fundamentales de Yecla: la industria.
Reconocimiento a quienes trabajaron en la emergencia
Merece un reconocimiento especial la labor realizada por todas las personas que participaron en la emergencia. Bomberos, Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil, personal sanitario, pilotos de los helicópteros y todos aquellos que trabajaron durante horas para contener el avance de las llamas realizaron un trabajo excepcional. También quiero reconocer a quienes ayudaron a proteger las empresas amenazadas por el fuego, retirando mercancías y colaborando allí donde fuera necesario.
Su profesionalidad, esfuerzo y compromiso fueron ejemplares.
Hace apenas unos días, el 22 de junio, durante un incendio ocurrido en el centro de nuestra ciudad, un bombero explicó públicamente que el parque de bomberos de Yecla estaba funcionando aproximadamente al 50% de su capacidad y añadió que esta situación era “habitual”. Dos días después, el municipio se enfrentó a uno de los incendios industriales más graves de los últimos años.
Quienes estuvimos allí desde los primeros momentos vimos cómo los recursos disponibles se enfrentaban a enormes dificultades. Cuando comenzaron las labores de extinción, fue necesario recurrir a depósitos privados de agua contra incendios porque las bocas de incendio de la zona no disponían de la presión necesaria para abastecer las labores de extinción.
Durante horas se vivieron momentos de enorme tensión. Los helicópteros trabajaron sin descanso realizando descargas continuas y fue necesaria la movilización de efectivos llegados desde distintos puntos de la Región de Murcia. Según la información difundida por Emergencias 112 Región de Murcia, en el operativo participaron efectivos del CEIS de los parques de Yecla, Jumilla, Cieza y Molina de Segura, además de vehículos especializados y medios aéreos. Gracias al esfuerzo conjunto de todos ellos se evitó que los daños y las pérdidas fueran todavía mayores.
Una reflexión necesaria sobre los medios disponibles
Lo ocurrido también deja cuestiones que merecen ser analizadas. Un municipio con la importancia industrial de Yecla debe plantearse si dispone de los recursos humanos, materiales y de prevención necesarios para afrontar una emergencia de esta magnitud en las mejores condiciones posibles.
Como hija de uno de los empresarios afectados, puedo decir que hubo momentos en los que vimos y sentimos que el trabajo de toda una vida podía desaparecer delante de nuestros ojos. Momentos de incertidumbre, impotencia y miedo que ninguna familia debería tener que vivir.
El fuego puede ser inevitable. Nadie puede garantizar que una emergencia de estas características no vaya a producirse.
Los profesionales hicieron un trabajo impecable. Más aún: sostuvieron una situación extremadamente compleja con los medios de los que disponían. Lo demostraron desde el primer momento, trabajando durante horas en condiciones extremadamente difíciles y haciendo todo cuanto estaba en su mano para contener una situación límite. De eso no creo que nadie tenga dudas.
La cuestión que debemos plantearnos ahora es si los medios disponibles también lo estuvieron.
Y, sobre todo, si estamos dispuestos a esperar a que vuelva a ocurrir algo parecido para volver a hacernos la misma pregunta.
Que este incendio sirva para tomar decisiones
Escribo estas líneas con la esperanza de que lleguen allí donde puedan contribuir a que se tomen las decisiones necesarias. Porque ningún empresario, ningún trabajador, ninguna familia y ningún vecino de Yecla debería volver a vivir la incertidumbre, la impotencia y el miedo que se vivieron aquel día.
Lo ocurrido en Las Teresas ya ha tenido consecuencias muy duras para varias empresas y familias. Precisamente por respeto a quienes las han sufrido, sería un error no extraer de ello las lecciones necesarias.
Quienes hemos vivido esta situación desde dentro sabemos que el incendio no termina cuando se apagan las llamas. Después llegan las preocupaciones, la incertidumbre y la difícil tarea de afrontar las consecuencias de lo ocurrido. Un camino que, en muchos momentos, se siente más solitario de lo que debería.
La población de Yecla merece la tranquilidad de saber que su ciudad está preparada para responder cuando más se la necesita.
Ojalá dentro de unos años recordemos este incendio como el momento en que Yecla decidió prepararse mejor, y no como una oportunidad perdida para hacerlo.
María Bañón Azorín

















El incendio de Yecla a dejado al descubierto lo que los propios bomberos reclaman y reclamaban antes del incendio.
El 17 de junio, una semana antes del incendio un diputado regional del Psoe reunido con los bomberos del parque de Yecla denunciaba la falta de personal, medios de segunda mano, camiones con antigüedad de unos 25 años y que ha veces el operativo estaba por debajo del 40%.
Y como los bomberos son profesionales que hacen muy bien su trabajo, solicitaban unos salarios dignos.
El incendio es consecuencia de que la Administración regional, Gobierno de Murcia, no hace bien sus deberes y esto no es ningún descubrimiento.
Uno de los deberes, donde al mando hay un Consejero de Yecla, porque es así, es tener un parque de bomberos en condiciones, más en un pueblo con una industria donde sus materiales son fácilmente inflamables.
¡La clave de un incendio es la rapidez! Es como si alguien le da un infarto y le dicen que van a llamar al médico que se encuentra en Jumilla. En estos casos no se pueden depender de otros, hay que atender con rapidez y tener medios. En cuanto al fuego y su rapidez de actuación es lo mismo.
Esperaba un comunicado de AREMA en representación del empresariado local. Todos somos posibles afectados, el no tener un parque de bomberos en condiciones, los empresarios uno de los más afectados y, tienen que reclamar no callar.
Como estas cosas no se pueden quedar en un «limbo» hay que señalar que la solución la tiene el Gobierno de López Miras, que no descubrió antes del incendio que el parque de bomberos de Yecla está en situación muy precaria. Vamos a ver si apuntamos bien.