El modelo enoturístico de Yecla ha despertado el interés de una delegación de Ister Granum llegada desde Hungría. El grupo ha conocido cómo se coordinan bodegas, gastronomía, promoción y comercialización dentro de la Ruta del Vino de Yecla. La visita forma parte del proyecto europeo Interreg Europe Slowdown, centrado en compartir experiencias de turismo sostenible entre distintos territorios.
Una visita con objetivo práctico
La delegación permaneció en la Región de Murcia entre el 22 y el 25 de octubre. Su recorrido incluyó las Rutas del Vino de Bullas, Jumilla y Yecla. El objetivo es estudiar experiencias regionales que puedan inspirar proyectos turísticos basados en gastronomía y productos locales en el territorio húngaro.
En Yecla, el programa se centró en la creación y gestión de experiencias turísticas. También abordó su promoción, comercialización, presencia digital y coordinación entre los agentes participantes. Esos elementos forman la estructura cotidiana de una ruta que conecta vino, restauración, paisaje y oferta turística.
La visita llevó al grupo hasta Bodegas Barahonda, donde pudo conocer una propuesta que integra producción vitivinícola, gastronomía y enoturismo. El establecimiento combina visitas, catas y restauración, según recoge el portal turístico oficial de la Región de Murcia.

Yecla refuerza su perfil enoturístico
El interés internacional llega en un momento de crecimiento de la oferta vinculada al vino. El pasado septiembre, Yecla inauguró la Casa de los Arcos como nuevo Centro de Enoturismo. El espacio pretende reforzar la cultura vitivinícola como recurso turístico y explicar su relación con la historia local.
La apertura supuso otro paso para convertir el vino en una experiencia más amplia. El visitante puede encontrar bodegas, gastronomía, patrimonio, paisaje y actividades durante diferentes épocas del año.
Ese enfoque ya aparece en iniciativas recientes de la asociación. El pasado año, la Ruta del Vino organizó un maratón enoturístico con visitas, catas y gastronomía. La propuesta conectó varias bodegas con productos locales y actividades dirigidas a visitantes.
De Yecla a Hungría
La visita no busca copiar literalmente el modelo murciano. El proyecto plantea analizar buenas prácticas y adaptarlas a las características de otros territorios europeos. En este caso, Ister Granum estudia cómo trasladar esas experiencias a sus propios recursos gastronómicos y turísticos.
La Comunidad Autónoma considera que estos intercambios permiten mejorar las políticas de turismo sostenible. El proyecto Slowdown apuesta por la identidad local, la cooperación y la creación de productos ligados al territorio. Su plan regional incluye precisamente el enoturismo y la gastronomía entre los ejes de desarrollo.
Para Yecla, la presencia de la delegación aporta una dimensión exterior a un trabajo desarrollado durante años. El municipio no solo promociona sus vinos, sino también la forma de convertirlos en producto turístico organizado.
El reto de medir el impacto
La visita abre además una cuestión relevante para conocer el verdadero peso del sector. Resultaría clave disponer de datos actualizados sobre visitantes, gasto medio, estancias y evolución anual del enoturismo.
Esos indicadores permitirían saber cuánto aporta realmente la Ruta del Vino de Yecla a la economía local. También ayudarían a medir si el aumento de actividades genera más consumo, empleo y pernoctaciones.
El interés de Hungría confirma que Yecla dispone de una experiencia capaz de llamar la atención fuera de España. El siguiente paso será conocer con cifras hasta dónde llega su impacto económico y turístico.
















